Los marginados de la RM: alcaldes rurales acusan que estrategia centralista de la pandemia los convierte en zona de sacrificio

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A las 22.00 horas de este miércoles 20 de mayo, la Municipalidad de Peñaflor – a través de sus redes sociales- solicitó a su comunidad que “no se dirija hasta el hospital de Peñaflor, ya que se encuentra colapsado de pacientes, no hay camas y la espera de atención es de 12 horas. Y además no están haciendo exámenes del COVID-19 por la contingencia”.

Hasta antiguamente de las 19.00, momento en que se produjo exceso de demanda con la arribada de cerca de 100 personas acusando algún tipo de problema respiratorio, la capacidad de este hospital, que no tiene camas críticas ni respiradores mecánicos, era del 95 %. En pocos minutos la capacidad superó el 100.

El caso registrado anoche en Peñaflor forma parte del temor constante que comparten la mayoría de las 14 comunas de la Región Metropolitana que no se encuentran en cuarentena:  la posibilidad de caer en el colapso de un momento a otro. Para los alcaldes Nibaldo Mesa de Peñaflor, Carlos Adasme de Isla de Maipo y Carlos Álvarez de Talagante, las comunas rurales de la Región Metropolitana, al decidir fuera de las medidas restrictivas decretadas por el Gobierno, estarían siendo “condenadas” por el nivel central a una “prolongada agonía”, que las llevará a transformarse en “zonas de sacrificio” del gran Santiago.

Retraso de 11 días y la falsa seguridad

Adentro de los principales problemas que acusan los alcaldes de Peñaflor, Isla de Maipo y Talagante, está el retraso en la entrega de exámenes PCR. A diferencia de lo que pasa en otras comunas de la RM, estas comunas al pertenecer al Servicio de Vigor Oeste -que hace pocos días dio señales claras de saturación tras conocerse que el Hospital Lucio Córdova, que forma parte del servicio de salubridad sur, pero que estaban colaborando con las muestras del sector oeste, dio de muerto más de mil de muestras por suceder superado el tiempo de conservación- tienen un retraso en la entrega de resultados que va entre 8 y 11 días, lo que redunda en una falsa estadística en la cantidad de personas infectadas.

“De los 200 casos que hemos enviado para comprobar, después de 11 días, han llegado apenas 80 informes, de esta manera no tenemos cómo seguir la trazabilidad, no podemos profundizar el trabajo de prevención. El Gobierno necesita de manera urgente corregir el sistema de entrega, de lo contrario siempre vamos a estar entregando información desfasada e imprecisa, lo que genera dudas y temor en la población”, señala Adasme de Isla de Maipo.

En Talagante, Carlos Álvarez acusa la misma situación. “Hasta ayer teníamos 136 exámenes pendientes de análisis de las muestras que toman los Cesfam, Sapu y Sar, pero esos 136 son del 6 de mayo y hoy estamos a 20. Aquí hay gente que puede ser positivo al coronavirus y durante todo este tiempo ha estado en contacto con otra gente, en especial con su grupo familiar. Esto produce un efecto en cadena, que no podemos controlar”.

En Peñaflor, Nibaldo Mesa informa, por su parte, que son 200 los informes pendientes. “De acuerdo al último reporte tenemos 155 personas con Covid positivo (en el acumulado). Somos de las 14 comunas que no estamos en cuarentena, la segunda con más casos positivos. Pero estas estadísticas no corresponden a la realidad, ya que los informes que aparecen en las estadísticas del Minsal dan cuenta de una realidad de hace 8 a 10 días. Y lo negativo de todo -agrega- es que esos informes son los que se toman como base para decretar las medidas como la cuarentena”, denuncia.

Para los alcaldes de estas comunas de RM, el retraso en la entrega de los informes PCR ocasiona graves problemas a los Servicio de Atención Primaria de Vigor (APS), que no pueden hacer un oportuno control de los contagios. Siquiera permite a los municipios establecer planes de prevención o de contención y, lo peor de todo – señalan- , es que genera una “falsa sensación de seguridad”. Al no existir medidas obligatorias de confinamiento, la clan hace su vida ordinario y el virus se está esparciendo sin ningún tipo de control.

 Sobredemanda en vigor

A esa falsa sensación de seguridad, Álvarez de Talagante suma el problema social que afecta a los trabajadores que están como pendientes de informes. “Al estar bajo la medida de la cuarentena preventiva por más de 10 días, estas personas no pueden ir a trabajar, y como no tienen licencias al cabo de ese tiempo, van a terminar siendo despedidos. Esta es la prolongación de la agonía, a la que nos está condenando el nivel central”.

A esa situación- agrega- hay que sumar los posibles contagios a sus contactos estrechos, de parte de aquellos que sean positivos y no lo sepan. “En las zonas rurales tenemos de 10 a 14 personas en una misma casa. Esto genera una sobredemanda del control de la enfermedad en manos de la APS y empiezas a perder la posibilidad del control. Y el colapso de las APS redunda en el colapso de los hospitales. En el Hospital de Talagante, ya se han derivados pacientes a otros centros de Rancagua, porque no se da abasto”.

El corregidor Adasme de Peñaflor, agrega por su parte, que los hospitales de las zonas rurales de la RM encima “tienen un porcentaje muy menor de camas preparadas para recibir pacientes graves, el personal médico no abunda, la infraestructura de salud es menor y sin especialidades, lo que sumado a los déficit monetarios, no permiten entregar un servicio óptimo”.

Esa situación precisamente fue lo que derivó en que la oscuridad del miércoles colapsara el servicio de emergencia en Peñaflor. “No tenemos camas críticas, no tenemos respirador. Hace pocos días hubo tres personas que requerían intubación y solo una pudo ser trasladada a otro hospital, por lo que a los otros dos pacientes, literalmente los paramédicos tuvieron que darle oxígeno de forma manual”, lamenta Mesa.

Pandemia social y desplazamiento

Para el dirigente de la comuna de Peñaflor, la desidia de una cuarentena obligatoria ha incidido todavía en que muchas de las personas que viven en comunas cercanas se están desplazando a las comunas rurales en investigación de servicios, lo que aumenta el peligro de contagio. “Desde el establecimiento de esta estrategia de cuarentenas dinámicas, las persona que viven en comunas con cuarentena emigran momentáneamente a nuestras comunas, que tienen menos recursos y que no cuentan con el personal policial, ni municipal para hacer controles de ingresos más efectivos. Al no decretarse cuarentena en nuestras comunas no tenemos facultades para evitar la migración masiva los fines de semanas, muchos de ellos a casas de amigos, familiares, etc”.

Lo más graves de esta situación es que que comienza a desplazarse la enfermedad. “Se merma el contagio en el gran Santiago pero se expande en el sector rural. El contagio migra. Por eso nuestra exigencia al gobierno. Cuarentena efectiva en toda la región para después comenzar a liberar a las comunas de acuerdo a su comportamiento de contagio”, añade Adasme de Isla de Maipo.

Nibaldo Mesa endurece la crítica. “El Gobierno ha decidido ir por detrás del contagio. Y nos estamos convirtiendo en zonas de sacrificio. Lo que va a pasar aquí es que va a subir la tasa de contagios, cuando esto se pudo haber evitado. Lo que nos ocurre es que la personas que están en cuarentena de comunas aledañas se están desplazando a nuestras comunas, que no estamos con la medida, para poder comprar, hacer trámites. Todo lo que no pueden hacer en sus comunas vienen a hacerlas en las nuestras. No tiene sentido las cuarentenas dinámicas”.

Este dinamismo de la organización -para Carlos Adasme- hace que la pandemia social vaya en una irresoluto cuesta en lo alto.”En las comunas rurales la pobreza es tanto o más dura que en la periferia de las comunas urbanas, pero encima se agrava por que no tenemos los mismos servicios que tiene el gran Santiago. En lo crematístico, la error de trabajo producto de esta pandemia es muy pesado. En Isla de Maipo, el porcentaje de independientes es muy suspensión y los dependientes están vinculados a la actividad agrícola que ha ido a la desaparecido, por lo que tenemos una situación que se está complejizando rápidamente. Por esto era esencia deber encapsulado hace más de un mes los contagios, como lo hemos pedido los alcaldes, con una cuarentena efectiva de unos 15 días, con un buen paquete de medidas económicas para la población. Lamentablemente la organización del Gobierno alarga la situación y agrega cada día más problemas”.