Los problemas judiciales que rondan a Donald Trump tras convertirse en presidente electo de EE.UU.

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Donald Trump está a punto de convertirse en el hombre más poderoso del mundo.

El 20 de enero asumirá la presidencia de Estados Unidos, tras derrotar a Hillary Clinton en las elecciones del pasado martes.

Pero antaño de que eso suceda, este del 28 de noviembre, él y sus abogados tendrán que enemistar una demanda sumarial como un ciudadano cualquiera.

Y no es la única ya que el presidente electo de EE.UU. enfrenta varias causas judiciales.

Tal vez la más notoria es en la que se acusa a su Universidad Trump de defraudar a los estudiantes.

El procedimiento sumarial tendrá circunstancia a fines de noviembre en la ciudad de San Diego, California, y es parte de un cordura civil.

Lo que quiere asegurar que Trump no está acentuado de ningún delito sino que enfrenta una disputa de índole monetaria con personas que se sienten estafadas por la universidad que lleva su nombre.

En este caso, un montón de antiguos estudiantes están demandando al centro educativo por US$40 millones, según informa el diario Financial Times.

Los abogados de Trump niegan las acusaciones.

Se dilación que en algún momento del querella Trump declare en su propia defensa y como testificador solicitado por la parte acusadora. Sus abogados están buscando que la testimonio del presidente electo a la corte ocurra mediante una conexión de video, para evitarle la penuria de comparecer en persona.

Mediador Curiel

La Corte Suprema dictaminó que los presidentes no tienen fuero específico para estos casos civiles

El árbitro que preside la causa es nulo más y carencia menos que el magistrado federal Gonzalo Curiel, un estadounidense de antiguo mexicano.

Durante la nuevo campaña electoral, en la que las demandas contra el candidato conservador habían surgido como tema de campaña, Trump había cuestionado la idoneidad del sentenciador para resolver su caso por ser de origen hispano, argumentando que estaría predispuesto contra el magnate por sus polémicas declaraciones sobre los indocumentados mexicanos.

Ello generó acusaciones de racismo contra Trump, que al final no fueron suficientes para convencer a los votantes de que escogieran a otro candidato.

Pero independientemente del resultado en la sufragio presidencial, el mandatario electo está obligado a enfrentarel madurez.

Incluso, si el procedimiento llegase a dilatarse más allá del 20 de enero, cuando asume la presidencia, no podría evadirlo.

Un veredicto de la Corte Suprema en 1997 dictaminó que los presidentes no tenían protección singular para carear causas civiles por hechos que hubiesen ocurrido antaño de contraer el cargo presidencial.

En 1997, el inculpado fue el entonces presidente Bill Clinton, quien tuvo que desavenir una demanda civil por acoso sexual contra Paula Jones. Clinton aceptó enriquecer $850.000 a la demandante sin cachear delito.

Fuero singular

Durante su presidencia, Bill Clinton enfrentó una demanda por acoso sexual de Paula Jones.

Los presidentes estadounidenses gozan, en cambio, de un fuero específico para enredar acusaciones penales por acciones ocurridas durante su presidencia.

En este caso, es solamente la Cámara de Representantes la que puede efectuar un “impeachment”, una cargo penal formal contra el mandatario. Y es el Senado el que lleva a lado el causa que eventualmente podría resultar en la destitución del presidente.

El postrer mandatario en desavenir este procedimiento fue igualmente Bill Clinton, quien fue formalmente acentuado por la Cámara de Representantes de deber mentido bajo imprecación en hechos relacionados con el escándalo sexual de Mónica Lewinsky.

Pero el Senado, que era controlado por su partido, absolvió a Clinton en 1999.

Otros juicios

Trump todavía tiene un pleito con el reconocido chef José Andrés.

En cualquier caso, nadie está sugiriendo que el discernimiento que enfrentará Trump a fines de noviembre pueda poner en peligro permitido su arribada a la presidencia estadounidense semanas más tarde.

Incluso no son pocos los que suponen que Trump podría conseguir a un arreglo monetario con los demandantes en ese sumario civil, y así evitarse el engorroso trámite que le quitaría tiempo valioso para prepararse a admitir la presidencia estadounidense.

Pero sus disputas judiciales no se detienen ahí.

El Financial Times reporta que hay más de 70 demandas pendientes contra el magnate y sus empresas.

El mismo Trump amenazó con acrecentar la cinta en los días finales de la campaña al advertir que demandaría a las mujeres que lo acusaban de acoso sexual. Y incluso aseguró en algún momento que demandaría al diario New York Times por aspectos de la cobertura de su campaña. No se sabe si cumplirá con esas amenazas.

Trump todavía ha demandado antiguamente a personas como al chef castellano José Andrés, quien se retiró de una acuerdo para ubicar un restaurante en un plan hotelero del millonario luego de sus polémicas declaraciones contra los hispanos.

Y hay otras investigaciones preliminares en curso. Eric Schneiderman, fiscal genérico del estado de Nueva York, había dicho que su oficina investigaba posibles irregularidades de la Fundación Trump.

Un inconveniente

Trump podría rendir afirmación por video.

Hasta ahora no hay evidencia de un problema legítimo que pueda amenazar efectivamente la presidencia de Donald Trump.

Pero sus problemas en los estrados judiciales pueden ser una distracción peligrosa.

Muchos recuerdan el impacto cenizo que tuvieron los problemas legales privados de Bill Clinton en los abriles finales de su mandato.

Y Trump casi nada comienza su gobierno, con una nación extremadamente polarizada en torno a su figura.

Por ello, tener que pensar en los múltiples casos judiciales que involucran a su nombre y al de sus empresas es uno más en la larga inventario de retos complejos del presidente electo.

 


Fuente:T13.cl

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