Mañalich 2: Seremi de Salud Paula Labra profundiza abandono de la prevención en la estrategia del Minsal

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El país se encuentra en uno de sus momentos más complejos de la pandemia por coronavirus. Con la red asistencial a tope y una tasa de contagios que casi llega a los 5 mil diarios, este domingo se superó la barrera de las mil personas fallecidas, con un total de 1.054 víctimas a causa del COVID-19. La Región Metropolitana es el epicentro de esta crisis y, a pesar de que la atención está puesta en la dotación de camas UCI y respiradores en los hospitales, epidemiólogos, alcaldes y funcionarios de la salubridad miran cómo la logística de prevención, seguimiento y aislamiento de los casos positivos de COVID-19 fue dejada a un flanco por parte la cartera de Vigor, dirigida por el ministro Jaime Mañalich, quien “puso el foco donde estaban las cámaras, en los ventiladores”, apunta un parada asesor del Minsal.

Desde marzo, el Comité Asesor del Minsal puso como aspecto central el seguimiento epidemiológico de los pacientes positivos “detectar, trazar y aislar”, como han cliché hasta el cansancio los especialistas. Este sábado las directivas de sociedades chilenas de Epidemiología, Microbiología, la Red de Investigadoras de Pimiento, entre otras, enviaron una carta en la que piden cambiar la logística y “evitar una catástrofe debido al COVID-19”. El 29 de mayo, el Colegio Médico (Colmed), más 20 asociaciones de especialidades médicas y científicas escribieron una misiva pidiendo que se centraran los esfuerzos en identificar, trazar y aislar los casos de coronavirus y doblar el trabajo en los hostales sanitarios.

Fuentes de Gobierno explican que el diseño para afrontar la pandemia, por el cual optó el ministro Mañalich, está centrado en el control de “todas las áreas involucradas con el coronavirus”. Señalan que el principal de la cartera de Salubridad optó por “centralizar toda la información y estrategia en una única voz de mando, único general a cargo”, razón por la cual construyó su equipo con personas de confianza, “que no le hagan contrapeso”. Interiormente de esa logística se definió como uno de los actores claves a las Seremis de Sanidad, las que dependen de la Subsecretaría de Sanidad y tienen un rango jerárquico último al intendente o intendenta regional.

Desde el interior del Gobierno, indican que el nominación de Paula Labra como Seremi de la Región Metroplitana (RM) “es el vivo ejemplo de esa estrategia”. La ingeniera fue asignada en el cargo que había sido ocupado hasta fines de marzo por Rosa Oyarce (RN), quien dejó la Seremi tras varios desencuentros con el mando del Minsal, adecuado a la logística “más incisiva” de la tecnóloga médica, quien en enero levantó una barrera sanitaria en el aeropuerto por el coronavirus, sin consultar al ministro. Esta energía habría llevado a que se optara por sacarla del cargo, mientras hacía cuarentena preventiva, tras tener contacto con un funcionario contagiado.

En su reemplazo, la subsecretaria Paula Daza nombró a la ingeniera comercial de la UDD de Concepción, Paula Labra, quien estuvo en el Minsal en el primer mandato de Sebastián Piñera. Tras el retorno de Mañalich a dicha cartera, Labra fue la escogida para intervenir al Compin, en medio de la crisis por el retraso en entrega de licencias médicas en 2019. Luego, fue designada como directora del organismo, hasta que fue nombrada Seremi de Sanidad en la RM.

Labra es conocida como una de los alfiles de Mañalich y cumple con el perfil de ser un “cargo técnico, sin contrapeso político”. Su designación fue criticado, conveniente a que su especialización académica en lozanía fue mediante un experto realizado durante el 2019. Los funcionarios de la Seremi de Lozanía reconocen que tras su venida “se perdió el liderazgo interno”, que hay desidia de iniciativa y que el rol preventivo del organismo se ha “perdido entre administrar y apagar incendios en la región”.

La Seremi de Vigor es el organismo encargado de la prevención y control de la expansión de la avalancha, en la región más golpeada por el coronavirus. El equipo de Labra es el encargado de hacer seguimiento de los casos positivos, determinar los contactos, viabilizar los test PCR y entregar licencias médicas a posibles nuevos contagios. Igualmente, debe identificar los focos conflictivos de COVID-19 y destinar a las personas a residencias sanitarias. La Seremi asimismo fiscaliza la ejecución de las medidas preventivas, como el uso de mascarillas, y controla las barreras sanitarias en el país y aeropuertos, al tiempo que fiscaliza y resguarda el funcionamiento de los Establecimientos de Larga Estancia para Adultos Mayores (ELEAM), públicos y privados. Todas, áreas que han sido fuertemente criticadas por su ejecución en la Región Metropolitana.

Los funcionarios de la Seremi de Salubridad de la RM reconocen que la dirección ha sido “reactiva” y no proactiva frente a el avance de la pandemia. Carmen Luz Scaff, jefa de subdepartamento en el organismo y dirigenta de la Fedasap y Anef, subraya que “el objetivo básico de protección, educación y prevención a la población no se hizo desde enero” y que la dotación de nuevo personal ha sido lenta. Se han inyectado bienes para contratar de 800 a 1.500 nuevos funcionarios, a lo espacioso de todo el país, los que han sido destinados principalmente a la fiscalización en las calles, dejando a un costado el seguimiento y rastreo de casos desde la central telefónica.

Pese a que el equipo de la Seremi de Vigor metropolina se ha mantenido casi casto tras la salida de Oyarce, solo incorporando a una nueva jefa de gobierno y de establecimiento y finanzas, no hay cargos con experiencia médica. “Técnicamente hay que inyectarle un mayor profesionalismo al equipo para abordar esta epidemia”, indica Scaff. Según la dirigenta, Paula Labra no tiene “liderazgo interno”, recalca que no considera la experiencia de los trabajadores y las trabajadoras y que hay un desconocimiento del región. “Las medidas han sido reactivas, actuando sobre la marcha, desde que el ministro dice que desconocía la pobreza, desde ahí hacia abajo, falta una humanización de las autoridades hacia la pandemia”, recalca Scaff.

Al interior de Pimiento Vamos señalan que Paula Labra evidencia “falta de liderazgo político”, lo que ha causado molestia, principalmente entre los alcaldes del conglomerado. Un cabecilla comunal oficialista sostiene que la ingeniera “siempre llega tarde y solo apaga incendios”, adicionalmente que tiene una ademán “menos colaborativa” que sus pares de regiones, quienes entregan más información sobre los fallecidos y contagiados a los alcaldes y alcaldesas. La exseremi Rosa Oyarce planteó en una entrevista a la revista Sábado, de El Mercurio, que “hoy en el cargo en que yo estaba ya no es político”, la tecnóloga médica agregó que “creo que necesitaban a alguien que se le pudiera mandar y que obedezca, no como yo. Yo soy autónoma”. Una opinión que es compartida al interior de La Moneda.

La Seremi sigue sin trazar

Una de las labores que cumple la Seremi de Vigor de la RM es la del seguimiento telefónico, resguardo y fiscalización de las personas que están con COVID-19, con el objetivo de contener los contagios. La semana pasada Ciper reveló que casi 11 mil personas (entre contactos y contagiados) quedaban sin ser contactadas a diario, adecuado a la descuido de personal en la central telefónica, que tiene 80 funcionarios. A pesar de que la provisión del seguimiento epidemiológico depende de la Dirección de Planificación, su dotación está a cargo de la Seremi de Vigor metropolitana.

Un detención funcionario de la institución reconoce que el seguimiento “ha sido un punto débil” de la sucursal de Labra, pero que la principal responsabilidad recae en el ministro Mañalich, quien “dejó a un lado esta parte de la estrategia” antaño de que se desatara la pandemia en la Región Metropolitana. Este problema de seguimiento ha llevado a que la “Seremi no tenga claridad del mapa del COVID-19 en la región. Puede que sepamos dónde viven los casos, pero no hay claridad de las condiciones y el contagio que están provocando”, puntualizan desde la Seremi.

A mediados de mayo, cuando se tenía en promedio 2.500 contagios diarios, la Seremi Labra fue consultada –en una entrevista en La Tercera–sobre la tardanza en aplicar la cuarentena para el Gran Santiago, y señaló: “Esto es un contexto dinámico, y cada medida que se ha ido tomando se ha tomado en el momento adecuado”. En la misma entrevista destacó que en la período 4 de la pandemia “ya se pierde la trazabilidad, por lo tanto, ahí no es factible mantener todos los casos identificados”. A pesar de esto, afirmó que la Seremi está haciendo un trabajo epidemiológico para seguirlos.

El corregidor de Independencia, Gonzalo Durán, asegura que en la comuna “no hemos tenido una relación estrecha, ni colaborativa respecto al monitoreo y seguimiento de casos, desde el día uno la Seremi ha estado colapsada”. Durán indica que todo el control epidemiológico se ha realizado en conjunto con el Servicio de Salubridad Metropolitano Finalidad y que “la trazabilidad no existe, justo hoy una persona me contó que tras semanas de intentar logró comunicarse a las 4 de la mañana. Yo calculo que la Seremi logra seguir 1 de cada 100 casos”.

El patrón comunal de Independencia plantea que siquiera han tenido una “estrategia conjunta para recursos humanos o una manera de abordar la dimensión sanitaria evitando duplicidad de roles”, a pesar de que el ministro Jaime Mañalich anunció a mediados de mayo que se realizaría una alianza estratégica con los municipios para mejorar el seguimiento de los casos.

La alianza, que se traduce en la formación y traspaso de atribuciones de la Seremi de Vigor a funcionarios municipales, quienes pueden fiscalizar recintos y uso de mascarilla en las calles, no es para darles seguimiento a los contagiados con COVID-19. Encima, el convenio no ha sido firmado con todos los municipios, es más, en la página de la Seremi de Salubridad de la RM solo se destaca la formación realizada a funcionarios de Las Condes. El Mostrador consultó a la Seremi respecto al número de funcionarios que han sido traspasados a raíz de este convenio, pero no obtuvo respuesta. Otras comunas que estarían en convenio son Santiago y Periodo Central.

La dirigenta de la Seremi, Carmen Luz Scaff, señala que el relegamiento en la trazabilidad puede salir hasta 12 días y que “incluso se ha perdido el control de los positivos”, conveniente a que no da abasto la institución.

La médica doble en salubridad pública y académica de la Universidad Católica del Septentrión, diestro en control epidemiológico, Muriel Ramírez, afirma que el problema es suceder dejado solo en manos de la Seremi de Lozanía el control y seguimiento de los casos positivos. “Desde el inicio de la epidemia el consejo asesor comentó que es con el apoyo de la Atención Primaria, de los Cesfam y hospitales comunitarios que se debe hacer el control epidemiológico. Estos lugares de atención conocen perfectamente a su población a cargo, saben cuáles son los bolsones de pobreza, problemas de hacinamiento y vulnerabilidad social, los campamentos”.

Agrega que “si las Seremis de Salud se apoyaran para realizar el rastreo de los casos y contactos con equipos de la Atención Primaria esto tendría mucho más cobertura y se podría amplificar un rastreo de buena calidad. En este momento, solo hacen seguimiento por teléfono, en el que los números ya no dan abasto, la gente llama y nadie responde (…). La única forma de cerrar la llave de casos nuevos es identificar al grupo más cercano”.

Las residencias: otro lado

Adecuado a que la Seremi de Lozanía debe realizar un seguimiento de los casos positivos de coronavirus, es incluso el organismo encargado de determinar qué persona o comunidad necesita ser trasladada a una residencia sanitaria, las que son administradas por los Servicios de sanidad. Estas residencias son el nuevo eje esencia de la logística del gobierno, según señaló el ministro Mañalich. Una medida que estaba “totalmente abandonada por el Minsal”, señalan desde el gobierno, razón por la que habrían puesto al ex subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, a cargo de ampliar su capacidad durante la última semana. Proclamación que es manido como “un llamado de atención” a la centralizada organización de Mañalich y que se suma a la intervención realizada por el ex subsecretario Luis Catsillo en la subsecretaría de Redes Asistenciales.

La semana pasada el ministro Mañalich anunció que las residencias sanitarias llegaran a las 80 a nivel doméstico. La seremi Paula Labra explicó en un punto de prensa que en la RM había 11 residencias sanitarias con 492 camas, pero que se han amplio más hoteles, llegando a las 600 camas. “No van a faltar habitaciones para las personas que necesiten trasladarse a realizar su cuarentena”, explicó. Pero desde La Moneda ven con atención el trabajo que se está realizando con las residencias, desde su implementación, hasta la fórmula para ocuparlas, ya que ha habido varios reclamos desde los alcaldes, conveniente a la desliz de “proactividad” de la seremi Labra, para asignar a las personas a residencias.

Este domingo la subsecretaria Paula Daza se refirió a la ampliación de estos hostales. Hasta el momento hay un total de 90 residencias sanitarias, con capacidad de 4.216 camas a lo grande del país. Sólo el 35% de ellas están ocupadas, lo que equivale al 35% de la disponibilidad. Explicó que es la autoridad sanitaria la encargada de determinar qué casos deben ser aislados y han implementado un teléfono y un correo electrónico para que las personas contagiadas se comuniquen con la institución. Adicionalmente, destacó que se ha fortalecido el trabajo las municipalidades.

Pero, el corregidor Durán explica que “la asignación a las residencias sanitarias se ve caso a caso. En un principio tuvimos mucha dificultad para acceder a las residencias sanitarias, eso ha ido mejorando, pero siempre casos a caso y como una negociación, siempre presionando para tratar de conseguir cupos para casos muy justificados de nuestra comunas. Pero, no hay una visión integral que dé garantías o ciertos criterios generales que te permitan acceder con facilidad”.

En los servicios de vigor de la región Metropolitana todavía se ha detectado una descuido de “prolijidad” por parte de la Seremi de Salubridad a la hora de destinar a las personas afectadas por el coronavirus. Desde el SSMOC señalan que hay una “pésima gestión en residencias sanitarias” y que hasta han dejado a “personas borrachas a las residencias sanitarias” del sector oeste. En el Servicio Metropolitano Sur destacan que la Seremi de Salubridad “hace traslados masivos de usuarios a residencias sin ninguna información, los llevan, los dejan y se van, sin informe médico o de asistente social u otro”. Han habido casos en que llegan pacientes con descompensación y deben ser trasladados a recintos de emergencia.

La Directora del Centro de Epidemiología de la Clínica Alemana-UDD, Ximena Aguilera, parte del Consejo Asesor del Minsal, prendió las alarmas en una entrevista en Radiodifusión Futuro. “No se puede esperar a que la gente llegue a la consulta, la Seremi y los municipios saben perfectamente los lugares donde hay hacinamiento y las seremis saben donde están los casos activos, tienen que ir a buscar los casos y pedir ver si tienen condiciones de aislamiento y trasladarlos a las residencias sanitarias si se necesitan”.

ELEAM: 600 casos en un mes

Los adultos mayores que viven en residencias son los más afectados por la pandemia, según la cifras en Europa, las muertes por coronavirus se concentra entre un 50% a un 70% en personas que viven en éste tipo de residencias. La Seremi de Salubridad de la RM es la encargada de organizar y custodiar los focos de contagio en los ELEAM, que son las residencias regularizadas, que pueden subordinarse del Senama o ser privadas y con fines de interés, en la RM hay más de 400 ELEAMs, los que se concentran en el sector oriente. Por otra parte, las estimaciones llevan a que habría una guarismo negra de residencias para adultos que no están regularizadas y que podría igualar al número de residencias regulares, la Seremi de Vigor, igualmente es la responsable de fiscalizar dichas residencias, si hay un foco de COVID-19.

A principios de mayo, El Mostrador publicó un reportaje sobre la error de fiscalización en los ELEAM. Funcionarios del Servicio de Lozanía Oriente denunciaron que los equipos a cargo de Paula Labra no estaban cumpliendo una bordadura de prevención en las residencias para adultos, que sólo llegaban frente a un foco de coronavirus “grave” y que hasta esa aniversario no tenían la claridad de cuántos ELEAM había en la RM y dónde estaban ubicados. En la zona norte y oeste los funcionarios del servicio de vigor y alcaldes denunciaron que la Seremi de Sanidad no estaba autorizando la aplicación de test PCR a todos los adultos de la residencia, sólo a los que presentaban fiebre, y que varios municipios debieron costear de forma privada los test o presentarse a los stocks de Cesfam, que ya eran reducidos.

A fines de abril, la Seremi de Lozanía Metropolitana contabilizaba 24 hogares para adultos con foco de COVID-19 y 184 residentes contagiados, el organismo había fiscalizado solo 34 de las más de 400 residencias ELEAM que existen en la región y había 21 sumarios sanitarios. Un mes a posteriori, las cifras son alarmantes, tanto así, que recién durante la semana pasada la seremi Paula Labra se reunió con los representantes de 300 ELEAMs de la RM.

Según publicó La Tercera el 22% de las personas fallecidas en la RM por coronavirus informadas hasta el 28 de mayo por el Minsal, correspondían a residentes de ELEAMs regularizados, un total de 141 personas. En un mes se aumentó de 184 residentes contagiados a 801, sin contar al personal contagiado de los ELEAM, lo que significa que casi el 20% de los adultos mayores que viven en ELEAMs se han contagiado.

Uno de los principales problemas al interior de los ELEAM es la descuido de Fundamentos de Protección Personal (EPP), como mascarillas, guantes y licor gel. Todavía el aislamiento de los posibles casos positivos y el testeo, “es una realidad transversal tanto en las residencias Senama como los privadas”, destaca un administrador de un ELEAM en la RM. Una existencia que ha sido observada e informada a la Seremi de Salubridad, por parte de los funcionarios.

Tras la reunión con los representantes de residencias, la seremi Paula Labra destacó a T13 que “falta mucho todavía. Es muy importante el protocolo que tienen que cumplir los funcionarios, el uso correcto de EPP, el recambio de éstos, y en caso de personas sospechosas hacer el aislamiento adecuado”. Al ser consultada si las residencias podía exigir a los parientes ayudar con la entrega de los EPP, la seremi Labra indicó que “hay ELEAM que son sin fines de lucro y otros que son privados con fines de lucro. Aquellos que son sin fines de lucro o de la Red Senama, ellos -Senama- apoyan con los EPP. Aquellos que son privados, son con fines lucro, por lo tanto ellos cuentan con lo necesario para comprar los EPP adecuados”.

Pero, el problema en las residencias privadas es que no tienen la capacidad de abastecerse de los EPP necesarios, “debido a la escasez”. Un administrador de un hogar privado asegura que “nunca hemos pedido que nos regalen EPP, pero sí que nos ayuden a abastecernos y nosotros los pagamos”.

El corregidor de Independencia, señala que la revelación de Paula Labra respecto a los EPP “es insólita, yo comparto que si es un organismo privado tiene que hacerse responsable del financiamiento de todos estos principios, pero, la autoridad sanitaria tiene que autorizar que eso ocurra, no bastan con afirmar que es privado. Si ése privado tiene dificultades para avalar la SEREMI debiera precisar un mecanismo que permita resguardar la lozanía de la población. Es como si yo dijera, si la clínica privada no le pasa instrumentos de protección a sus trabajadores, no es problema mío, en ese sentido el Estado debe establecer garantías, sin perjuicio de que sean financiadas por el sector privado.

Carmen Luz Scaff explica que la Seremi de Vigor ha aupado un trabajo con los Servicios de Lozanía y “se le ha dado prioridad a las -residencias- clandestinas, pero son muchos. Respecto a cómo se han manejado los contagios dentro de los centros de adulto mayor, a aveces las medidas fueron tardías, hay un alto fallecimiento y no se han dado a conocer todos, hay una alta mortandad”.

Desde la Seremi de Lozanía Metropolitana no se refirieron a nadie de los aspecto tratados en este reportaje. Pero desde su dirección y en la Subsecretaría de Vigor, jerarca directo de la institución dirigida por Paula Labra, señalan que “ningún organismo estaba preparado para una pandemia como la que vivimos”. Agregan que Labra cuenta con toda la confianza del ministro Jaime Mañalich y que si trámite ha sido “bien evaluada” al interior del gobierno.