Manuel Woldarsky, constituyente: “Los 155 convencionales llegaremos con la mejor disposición al diálogo”

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-Una de las tareas más inmediatas será fijar el reglamento, donde podrían existir complicaciones. ¿Cuáles son los puntos que, a tu discernimiento, deben reponer al momento contemporáneo y tu postura sobre el quórum de los 2/3?
-En cuanto al reglamento o a las dificultades que genere, creo que va a ser claro si existe la voluntad de diálogo. Pimiento se pronunció de guisa enfática y su democracia se pronunció en el modo en que lo vimos el 15 y el 16 de mayo. Por lo tanto, soy un creyente de que los 155 que vamos a instalarnos en el Palacio Pereira vamos a ir con la mejor voluntad de diálogo y la mejor voluntad de concurrencia, para que los debates se puedan dar en el examen del respeto, y no solo del respeto entre quienes seremos los que vamos a discutir, sino que incluso alrededor de el objetivo que debemos cumplir, que es proponerle al país la mejor Constitución que haya tenido Pimiento en su historia. Respecto al quórum, propongo que sea estimado el reglamento a través de la regla de los 2/3. Sin confiscación, suscribo la conclusión de que esta no es una Convención Constitucional. Eso es un invento de quienes buscaron controlar el gimnasia del poder desde el víscera constituyente. Yo creo que esta es una Asamblea Constituyente fraude y, como tal, es la voluntad de los 155 la que va a determinar soberanamente el modo en el cual se rija y del crecimiento propio de lo que como constituyentes nos va a tocar hacer.

-Sobre los 2/3, en tu opinión, ¿se debería permanecer para delimitar algunos puntos o el panorama cambió con la dilema, debiendo adaptarse esa valor donde no participaron independientes?
-A título personal, creo que fue impuesto en un momento de crisis con la intención de controlar el gimnasia del poder, control que me parece del todo ilegítimo, porque creo que la contemporáneo Constitución es ilegítima. Creo que será la Constituyente la que de guisa soberana definirá cómo autorregularse. No estoy de acuerdo con la regulación de la votación como aparece hoy en la Constitución, pero asimismo creo que va a ser el acuerdo y el diálogo lo que nos va a permitir encontrar los puntos en popular que lleven a que los 155 establezcamos el mejor acuerdo, que tiene que ser mirando al país, mirando las decisiones que más nos sirvan a todos como chilenas y chilenos.

-En la Convención hay una gran cantidad de independientes que tienen distintas miradas. ¿Para ti la independencia es un activo en sí mismo o es una característica?
-Creo que la independencia es una de la facultades que emanan de la naturaleza de la persona, independiente de cuál sea la posición política que pueda tener uno u otro. Lamentablemente, en Pimiento estábamos acostumbrados a que el prueba de los derechos políticos estuviera monopolizado por los partidos, cuando en existencia los derechos políticos se ejercen por las personas. Me alegra mucho que hayamos podido presentarse los independientes que llegamos, porque, desde esta razonamiento monopolizadora, considero que los partidos políticos no han hecho admisiblemente su trabajo y la cantidad de constituyentes independientes electos lo demuestra. Acortar a las derechas o a las izquierdas el pensamiento político de todas y todos los que habitamos la República, es un reduccionismo que no comparto. La mejor forma en la que podemos regularnos como sociedad es entendiendo, primero, que todos tenemos derecho a emitir nuestra opinión y a no ser castigados o, incluso, manifestarnos sin falta de que tengamos una fuerza policial que reprima, que vulnere los derechos humanos. El principio para mí es que debe entenderse que todas y todos los constituyentes somos independientes de cualquier prueba de poder, porque fuimos elegidos por la democracia para que pensemos por Pimiento, más allá de un pensamiento político determinado.

-¿Cuál es tu definición sobre el régimen político? Si estás por cambiar el sistema presidencial y cómo debería funcionar el Congreso.
-El hiperpresidencialismo que vivimos hoy es uno de los motivos por los que llegamos a algunas de las crisis que tenemos. En ese sentido, comparto que tengamos un examen sereno del poder entre todos los órganos que lo van a practicar, no puede tener un víscera encima del otro. Podría ser un semipresidencialismo o alguno que equilibre el poder. Respecto al Parlamento, si correctamente la Letanía del Pueblo suscribe la propuesta de un Congreso monocameral, yo me reunión en un momento de advertencia. Comparto la idea de un Congreso monocameral, pero igualmente comparto la idea de tener una Cámara de Diputados y una Cámara de Trabajadores.

-¿Cuál es tu propuesta en genérico y qué derechos no pueden decidir fuera de la Nueva Constitución?
-Suscribo que tengamos un Estado plurinacional, ambiental, igualitario, participativo, inclusivo y que respete, proteja y promueva los derechos humanos. En cuanto a lo ambiental, la naturaleza debe ser sujeto de derecho, que se proteja y promueva el cuidado del medioambiente en todos los aspectos, y que no sea mirado como un polo de crecimiento crematístico, sino que como el planeta en el que vivimos. En lo igualitario, la Nueva Constitución debe tener un enfoque feminista, un enfoque de tipo, donde todas y todos quienes se han sentido discriminados puedan sentirse acogidos por ella. Y en lo participativo, creo que va en contraposición a esta democracia representativa que tenemos hoy. Propongo que pasemos del prototipo de un maniquí representativo a uno participativo.

-¿Cuáles son tus prioridades en el debate sobre los derechos humanos?
-Me parece indispensable que pensemos el esquema de la Nueva Constitución con un enfoque en la promoción, protección y prevención de violaciones a los derechos humanos, que es lo que creo que ha ocurrido a la aniversario en Pimiento, con violaciones masivas, sistemáticas, generalizadas y gravísimas que se han causado durante el Gobierno de Sebastián Piñera. En este contexto, propongo que la próxima Constitución incluya un Sistema Doméstico de Protección a los Derechos Humanos, en el que podamos mirar la Constitución en su conjunto como un método por el que el Estado asegura el derecho al respeto, a nuestra dignidad.

Debemos pensar en una Constitución que incluya un catálogo de derechos y de deberes amplio, que se ajuste a la norma internacional y a las obligaciones que Pimiento ha suscrito en materia de defensa, de promoción y de protección de DD.HH. Igualmente creo que las instituciones del Estado tienen que estar bajo este enfoque protector, promotor de la defensa de la dignidad de las personas. El divisa “hasta que la dignidad se haga costumbre”, si no está protegido de la forma más expresa posible en la Constitución, va a ser difícil que sea aceptado por la ciudadanía. No olvidemos que esa fue una de las consignas que la ciudadanía levantó, y levantamos, desde el 18 de octubre. Hemos perdido la dignidad, de acuerdo a cómo el Estado mira los servicios que nos brinda.

Trabajamos en varias propuestas para poder ofrecer un mecanismo de protección de los derechos, que garantice un catálogo, normas claras respecto a la transparencia, probidad, publicidad y a los tres ejes rectores –promoción, protección y prevención–, de circunstancias como las que estamos viviendo, donde hay presos políticos, aunque el Presidente no lo quiera examinar. Tiene a compatriotas mutilados, torturados, con vejámenes físicos e incluso mentales. Hay denuncias de extralimitación sexual en detenciones en el situación de las manifestaciones. Y eso es poco que con un discurso el Presidente Piñera no va a poder tapar, es poco que existe, lo dicen informes internacionales y es poco que no puede retornar a ocurrir en Pimiento nunca más en su historia. En Pimiento existen personas que fueron detenidas por participar en manifestaciones, aun cuando no sean presos de conciencia, a un año y medio casi del despertar de octubre. Existen personas que fueron aprehendidas por Carabineros, que se encuentran sin la posibilidad de un discernimiento cabal, y eso ya es una violación a los derechos humanos.

-En el dominio de la civilización y las artes, ¿dónde debería estar el foco?
-Es indispensable que, cuando hablamos de DD.HH., incluyamos los derechos civiles y políticos, los económicos, sociales y culturales como primera colchoneta. El acercamiento a la civilización no puede ser solo un aceptablemente de consumo, tiene que ser un derecho de comunicación universal. No sé si regalado, pero el Estado debe promover el golpe a la civilización con mucho interés. El Estado debe avalar el paso a la civilización no solo desde las instituciones sino que asimismo que las personas que quieran dedicarse a aquello lo hagan sin el temor de que no puedan perseverar a su comunidad.