Marcela «Cruella» Cubillos: el estilo confrontacional de la líder de la derecha dura que genera reticencia entre sus aliados

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Pimiento Vamos no entró con el pie derecho a la Convención Constitucional. Se instalaron como una minoría, con miradas distintas adentro del mismo sillar en algunas materias – que derivó en votaciones divididas de sus integrantes -, y enfrascándose en varias polémicas con constituyentes. En la CC es transversal la inspección de que en el pacto Vamos por Pimiento hay dos almas: una más dura, con pocos acercamientos al resto y cuyo horizonte -se sostienen al interior- está puesto en obstaculizar el ampliación de la convención y estimular su fracaso. Y están, incluso los otros, los más llanos a despabilarse acuerdos, con intenciones de avanzar en una Nueva Constitución, a pesar de las diferencias.

De ahí que los constituyentes identifiquen a algunos nombres como más dialogantes que otros: hay en militar una percepción positiva de los convencionales de RN y de Hernán Larraín Matte (Evópoli), todavía de algunos independientes del pacto, e incluso en el interior de la misma UDI. Pero igualmente identifican a la exministra Marcela Cubillos como la voz más dura en la derecha, con quien poco han interactuado fuera de las intervenciones en el hemiciclo y en las comisiones, y quien consideran que ha encabezado las distintas arremetidas vistas hasta ahora en la Convención. Son críticos de las formas de la exministra, a quien ven como «obstruccionista» y «sin intención de hacer una Constitución nueva». En su propio sector reconocieron que Cubillos es directa, “con una forma que puede no gustar”, y que “es parte del alma más dogmática del gremialismo”.

“La abeja reina” o “la reina madre” o simplemente «Cruella», así se refieren a Cubillos, haciendo indirecta a la villana de Disney, Cruella de Vil. A Rodrigo Álvarez, otro de los nombres del sector que identifican en la Convención como más duros, lo mencionan en tanto como “el cardenal”. Esto porque entre los constituyentes identifican a Cubillos como la líder del sector más atrincherado de la UDI, y asimismo lo reafirman en su sector político. Es ella quien comanda los debates, es ella quien ordena sus filas, es ella quien asume la voz cantante en ese espacio interiormente de la CC. Álvarez, dicen, es como su mano derecha que cumple órdenes.

Y no es un rol que se le dio por azar, sino que porque la misma Cubillos ha evidenciado una logística clara: ser la representante de las ideas de la derecha más tradicional. En entrevista con La Tercera, la exministra y presente constituyente recalcó que en la CC de su sector, “ganaron quienes tenían un perfil muy claro de ideas de derecha, un mensaje reconocible (…) La derecha abandonó, hace muchos años, la pelea cultural: promover sus ideas y defender por qué esas ideas son justas y hacen que la gente viva mejor o pueda desarrollar mejor su proyecto de vida”. Para algunos en el sector, «es una organización para convocar a un electorado que pudiera sentirse convocado por José Antonio Kast y para marcar presencia de la UDI en una discusión donde están en esparcimiento muchas cosas».

Hasta ahora, es Cubillos quien ha liderado las principales arremetidas de un sector de la derecha en la Convención, como la tensa sugerencia a la presidenta de la CC Elisa Loncon. “Ayer fuimos aludidos por usted, señora presidenta en la televisión. En este hemiciclo usted habló de amor y en la noche sembró división. A nuestro juicio se pavimenta un camino de tiranía”, dijo Cubillos, refiriéndose a una entrevista de Loncon en Mentiras Verdaderas, donde acusó que la derecha siempre ha estado en un sector de privilegios y hoy son minoría.

“No hay ninguna razón para que tengan ventajas o privilegios en el uso de la palabra, integración de comisiones ni en la sala que se sientan”, fue otra de las intervenciones de Cubillos en la Convención, en referencia a los pueblos originarios.

El sábado pasado, fue la exministra quien inició una ronda de reclamos en la comisión de Reglamento, cuando se informó que se comenzaría a sesionar en la sede de la Universidad de Pimiento, por problemas de espacio. La secundaron varios constituyentes UDI, respaldando su visión, como Constanza Hube, que dijo: “Me parece que tratar de ensuciar esta coordinación con este tipo de decisiones completamente arbitrarias, desproporcionadas, yo al menos trataría de reevaluar eso. Funcionar en otra dependencia, atenta contra el marco establecido. Esta cuestión no es al lote”. Esa discusión demoró media hora el inicio de la tabla.

Entre los nombres que los demás constituyentes ven como menos dialogantes cuentan a Rocío Cantuarias (independiente en cupo Evopoli), Teresa Marinovic, Katherine Montealegre, Constanza Hube y Martín Arrau. Si admisiblemente a Arturo Zúñiga lo consideran de esa derecha “más dura”, varios constituyentes aseguraron que al menos “es alguien con quien se puede conversar” y “simpático”, aunque su última intervención de ayer en el pleno fue ampliamente cuestionada.

El constituyente UDI Martín Arrau dijo que por su parte sí quiere aportar en una Nueva Constitución. “Los que nos presentamos, nos presentamos a aportar. Todos somos patriotas y queremos lo mejor para nuestro país, teniendo presente que somos una pequeña minoría”. Arrau agregó que existen preconcepciones de distintos sectores y eso afecta. “Siempre la hay de todo sentido, de un lado a otro, y eso pasa porque no nos conocemos. Cuando no conoces a alguien y tienes antecedentes previos de su sector, tú tienes una preconcepción, y un prejuicio, y eso es super difícil derrotarlo. Se derrota con el conocimiento mutuo. Hay una animadversión injusta”, agregó.

Su par de RN Raúl Celis, aseguró que en su partido y en parte de la centroderecha existe una intención de datar a acuerdos, sin transar principios. “A la Convención, como su nombre lo dice, se viene a convenir, a celebrar acuerdos. Por esa misma razón en RN y en otros sectores de la centroderecha nuestra intención es buscar la mayor parte de acuerdos posibles para tener una Constitución que represente a la mayor parte de la sociedad”, sostuvo.

Y hasta ahora, convencionales de RN y Evopoli han impresionado distancias en ocasiones con la UDI, con un perfil más hendido, menos confrontacional y desmarcándose de algunos debates, como el de ayer, cuando no votaron alineados sobre la propuesta de exigir títulos universitarios a los asesores que incorporen a los equipos.

¿Privilegios de la UDI?

En la hora del refrigerio es popular que los constituyentes busquen espacios en el patio del Congreso en Santiago. Algunos se acomodan en tres mesas tipo picnic que se dispusieron, otros en el suelo, otros en las bancas distribuidas por el espacio. Ahí la mayoría de los grupos conversan, se generan diálogos entre constituyentes de distintos sectores, pero en último medida de los constituyentes de la UDI, que en caudillo se agrupan entre ellos. No es popular ver a Marcela Cubillos en esas escenas.

Constituyentes de otros sectores consideraron que “siempre actúan como grupo, como nicho. Hasta pidieron sentarse juntos en el hemiciclo”, o que “nunca he cruzado palabra con ellos fuera de las sesiones”. Poco diferente, dicen, ha pasado con los constituyentes de RN y Evopoli, quienes sí han sostenido diálogos con otros constituyentes fuera de Pimiento Vamos, como Cristián Monckeberg, Raúl Celis, Hernán Larraín Matte y Bárbara Rebolledo, entre otros.

“Está en el segundo piso. Es una sala grande, tienen sillones, mesa, sillas, café. Ellos dicen que se la pasaron sus parlamentarios, pero aunque sea así, es injusto. Tienen hasta un baño privado”. Eso es lo que relató una constituyente, dando cuenta de una interpretación que se repite entre otros grupos, de que la UDI tendría una sala singular para ellos, poco que consideran “un privilegio”.

Esto porque reclaman que a veces los demás, y en particular los independientes, no tienen espacios privados para reunirse en los break de las sesiones o comisiones, y que sus asesores son expulsados de algunas salas, mientras sus compañeros de labores, no. Según una constituyente, “ellos ponen carteles, como apropiándose de la sala, están cómodos”. Otro convencional aseguró que “es una práctica que también hacen constituyentes de otros partidos políticos”.

Sobre lo susodicho, en la UDI aseguraron que es una sala que piden a diario, “no está reservada ni tenemos problemas en irnos a otra si está ocupada”. Sobre la máquina de café, aclararon que la llevó una constituyente del partido, y no les fue facilitada en el Congreso.