Menos presidencialismo y más participación: los contenidos que los ciudadanos quieren ver en la nueva Constitución, según la encuesta Criteria

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Los resultados de la sondeo Memorándum Ciudadana de Criteria correspondiente a febrero no solo arrojaron datos en torno a la evaluación presidencial y preferencias de cara al plebiscito del 26 de abril: encima, dieron luces sobre los contenidos que la ciudadanía quiere ver reflejados en el texto de la nueva Carta Fundamental, que se esquema en menos presidencialismo y más décimo.

En términos generales, Cristian Valdivieso, director ejecutor de Criteria, explica a El Mostrador que los temas preferidos por la gentío reflejan de buena guisa la crisis y las demandas desde el estallido social.

“Hay una tendencia de las personas a preferir que el Estado “garantice” más que “reconozca” los derechos, quiere que el Estado tenga longevo injerencia en los servicios sociales, pensiones y en la vigor”, explica.

En finalidad, un 80 por ciento cree que “es preferible que la solución de problemas sociales esté principalmente en manos del Estado” mientras el 20% se juega por la carta de los privados. Encima, un 78% dice que “es preferible que los derechos a la salud y a la educación sean garantizados por la Constitución”.

A su seso, “los dilemas potenciales a discutir en una Constitución llevadas a una ciudadanía, reflejan bien la crisis social por la que estamos atravesando. La gente por una parte quiere mucha más participación de las personas, que se le traspase poder a la gente, quiere participar de plebiscitos, quiere presentar proyectos de ley y no pasar todo ante el Parlamento. O sea quiere más democracia directa y participación”, añade.

En este contexto, la investigación revela que un 70% asegura que “es preferible que un amplio número de leyes se aprueben mediante plebiscitos y referéndums”, y un 71% está a distinción de que cualquier ciudadano pueda presentar proyectos de ley.

Estas demandas se reflejan igualmente a la hora de consultar por las atribuciones del Ejecutor. “La gente demanda menos presidencialismo, prefiere presidentes que no tengan reelección, con periodos cortos e incluso que sean destituidos por acusaciones constitucionales y que no haya tanto poder centrado en una sola persona”, comenta.

Así, un 64% está a merced de los períodos presidenciales de 4 abriles, como rige actualmente, y un 36% considera “preferible que el presidente o presidenta gobierne por 5 ó  6 años”. Un 60% igualmente se inclina contra una eventual reelección y el mismo porcentaje prefiere un “sistema político en donde la centralidad es compartida por el Presidente y el Parlamento”. Pero el Asamblea no puede cantar trofeo, porque un mayoritario 57% dice que “es preferible un Congreso unicameral, eliminando el Senado y dejando sólo la Cámara de Diputados”.

La figura presidencial está en desconfianza todavía, si se considera la reincorporación aprobación a aplicar en su contra una denuncia constitucional, una útil que siempre despierta polémica en el Congreso. Un 72% considera que “es preferible que el Presidente o Presidenta sí pueda ser destituido por una acusación constitucional”.

La “desconexión” del Gobierno

Los contenidos preferidos por la muchedumbre no calzan con lo que hasta el momento ha expresado el Presidente Sebastián Piñera, quien ha intentado –sin éxito- exceder cuáles son los temas que a su querella deberían ser incluidos en la futura Carta Magna.

Según Valdivieso, “el Gobierno tiene la orientación en su propia agenda y pareciera que sigue pegado a la agenda previa al estallido, en la que buscaba reactivar la economía y priorizar el orden y seguridad. Los veo poco convencidos de reconocer que el problema del país son las grandes brechas de desigualdad y esa es la sensación que se instaló y el problema que hay que atacar”.

Asimismo, donde aparecen mayores controversias en el tienta es respecto de la escazes de un Tribunal Constitucional, un espantajo que ha sido foco de conflicto por sus decisiones que han revertido las leyes aprobadas en el Congreso. Un 51% dice que “es preferible que no exista” un TC, contra un 49% que opina por suministrar su funcionamiento.

En materia de quórums, la opinión está dividida, porque un 52% considera “preferible un sistema donde baste el 50 por ciento más uno para aprobar cualquier ley”, mientras el 48% considera mejor que “las leyes importantes se aprueben con altos quórums en el Parlamento”.

En cuanto a la décimo en el proceso constituyente, Valdivieso menciona que los chilenos ahora tienen más ganas de incidir, aun cuando existe una desconfianza generalizada: “El ciudadano sí tienen ganas de participar y los políticos deben convencerlos de que el proceso constituyente será actual y cumplirá con sus expectativas de cara al proceso constituyente, ya que la percepción que tiene la multitud es que el proceso sea cooptado por la clase política, la clan tiene ganas de ir a elegir y de participar, pero lo que tiene es desconfianza”.

 

  • Revise la indagación Criteria acá