Minuta define comisión autónoma para fijar sueldos de gobierno y parlamentarios

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Por Lorena Ferraro 

Hace poco más de un mes, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, cercano al Coordinador de Modernización del Estado de la cartera, Enrique Paris, sostuvieron un aproximación con las mesas de la Cámara de Diputados y del Senado.

En la reunión participaron el presidente del Senado, Ricardo Lagos Weber, el timonel de la Cámara Quebranto, Osvaldo Andrade, el vicepresidente, Gabriel Silber, y los secretarios de ambas corporaciones. 

Fue en esa instancia que los representantes del Gobierno y el Poder Ejecutor acordaron una serie de propuestas concretas para zanjar un debate instalado hace más de un año en el Congreso: cómo fijar los sueldos de altas autoridades y las dietas parlamentarias.

Hoy, los sueldos de senadores ascienden a más de 9 millones 100 mil pesos brutos, similar a los de ministros. Una comparación breve: en el caso de Argentina, los diputados reciben 69 mil pesos argentinos, poco más de 3 millones de pesos chilenos. En España, los diputados reciben más o menos de 2 mil 800 euros, casi 2,1 millones de pesos chilenos. En Brasil, la número es de más de 33 mil reales, casi 7 millones de pesos chilenos.   

El trabajo entre Hacienda y el Congreso se había iniciado a comienzos de este año, motivado en parte por la crisis de confianza frente a la política -que tiene a ambas cámaras con un 84% de desaprobación según la última Adimark-, pero igualmente luego de una serie de iniciativas de los propios parlamentarios abogando por apearse el sueldo de ministros y parlamentarios, que de acuerdo a la Constitución reciben la misma remuneración. 

En marzo pasado por primera vez la Cámara de Diputados aprobaba un esquema de resolución en esa carrera. Si aceptablemente la iniciativa no era vinculante, se solicitaba a la Presidenta apurar algunos proyectos que buscaban la reducción del sueldo que reciben altas autoridades. 

Sin bloqueo, el trabajo del gobierno y el Congreso tiene otro gran telón de fondo: los costos que acarreará al Poder Legislativo el aumento de parlamentarios a partir de 2018, una vez que comience a regir el nuevo sistema electoral -que reemplazó al binominal- y que implicará la aparición de 35 nuevos diputados y 12 senadores.

El Congreso deberá “apretarse el cinturón” -como reconocen en las presidencias- ya que el aumento no estará acompañado de fortuna públicos adicionales, según ha afirmado el Ejecutor. En esa linde, dicen en las mesas, es urgente apañarse medidas que permitan solventar los nuevos gastos.

De acuerdo a fuentes de las mesas del Congreso, existe ya un acuerdo con Hacienda para que este año se proceda al congelamiento del reajuste para las altas autoridades, incluidos los parlamentarios.

En ese contexto, en la reunión entre Valdés y los parlamentarios realizada hace cerca de un mes, las autoridades trazaron por primera vez definiciones concretas para aterrizar mecanismos que permitan crear un nuevo sistema para, a futuro, fijar las remuneraciones de altas autoridades públicas. 

Las “propuestas específicas”, fueron centralizadas en una minuta, a la que tuvo llegada T13.cl, y que constituye la saco de un paño que prepara Hacienda para que sea analizado por la Presidenta Michelle Bachelet. Esto, de cara a una propuesta oficial por parte del Ejecutor.  

Entre las medidas, el documento propone la creación de una “comisión” autónoma que elabore una propuesta de reajuste que será presentada al Presidente de la República. A eso se suma la intención de asociar parte de la remuneración del parlamentario al cumplimiento de su labranza, específicamente a la donación a sesiones de sala y comité. 

Comisión de “pro hombres” 

“Encargar a una comisión de 3 miembros, integrada por un ex Contralor, un ex presidente o vicepresidente del Banco Central y un ex ministro de Hacienda, la elaboración de una propuesta de reajuste para ser presentada al Presidente de la República”, es la definición que se lee en la minuta. 

La instancia ha sido bautizada informalmente por algunos en el Congreso como un comité de “pro hombres”, y averiguación que parlamentarios y otras autoridades políticas “no intervengan en el reajuste de su dieta o remuneración”.

Como parte de su institucionalidad, se plantea que si aceptablemente la comisión no será vinculante, esta será convocada por el Presidente una vez suficiente el reajuste al sector conocido, y el Mandatario estará “autorizado por ley para fijar un reajuste después de recibir la propuesta de la comisión”.

Esto, a diferencia de lo que ocurre hoy, en que el reajuste de dichos sueldos pasa por una votación en el Congreso. “El principio es que no seamos incumbentes”, dice un congresista que conoce las conversaciones.

El documento incluso propone como “techo de reajuste (el) reajuste al sector público” y limita el ajuste a las remunaciones de determinadas autoridades, específicamente al Presidente de la República; ministros, diputados y senadores; subsecretarios; intendentes y gobernadores, y seremis.

La selección no es autojadiza. En el Parlamento reconocen las complejidades de incluir en la repertorio al Poder Legal, que a diferencia del resto de las autoridades no es electo por votación popular como el Presidente y los parlamentarios, o designado por el Mandatario, como es el caso por ejemplo de ministros, intendentes y gobernadores.  

La limitación de los jueces, de hecho, fue tratada en la reunión del ministro Valdés con las mesas, y según fuentes parlamentarias se dejó en manos del Ejecutor la atrevimiento de excluirlos o no definitivamente a los jueces en la propuesta final que debe alcanzar a manos de Bachelet. 

Dieta asociada a “asistencia” 

En tanto, en las definiciones fijadas por las autoridades del Ejecutor con los presidentes de las corporaciones se propone todavía la “descomposición de la dieta parlamentaria”, dividiéndola entre un “componente fijo” y otro “variable”, asociado este extremo a “la asistencia a las sesiones” o alternativamente “establecer por ley la aplicación de multas por inasistencia de los parlamentarios a sesiones de sala y comité”. 

La idea es amarrar parte del ingreso al comportamiento del senador. Sin confiscación, el documento no establece el porcentaje de la dieta que se vincularía a la subvención del parlamentario, ni el monto de las eventuales multas. En la presente los parlamentarios ya cuentan con sanciones para quienes se ausenten de sesiones de sala y comisiones parlamentarias.

¿Abatir los sueldos?: valentía presidencial

Más allá de eventuales descuentos en la dieta, en el Congreso varios admiten que el nuevo mecanismo conversado con Hacienda -plasmado en la mencionada minuta- tiene un impresión concreto: la discusión en torno a una eventual deducción de los sueldos, como han pedido algunos parlamentarios, deberá ser resuelta por la nueva comisión de expertos y, en última instancia, por el Presidente de la República.

Según el diputado ex PPD, Pepe Auth, “lo fundamental es que el Parlamento y el gobierno cumplan de que la expansión de cupos y escaños en la Cámara -producto de la reforma al sistema electoral- no tuviera costo adicional. Y para eso tiene que rebajarse el costo común de cada parlamentario al menos en 20%. Y como la Constitución señala que nuestras dietas están en narración al ingreso de un ministro (…) Es una cuestión de decreto, de osadía presidencial la magnitud de la descuento. Si la Presidenta se disminución así misma y a los ministros y subsecretarios, repercute sobre la dieta y luego el monto viejo en dietas queda incólume, con una desvaloración de 20%”.

A su turno, el senador DC Patricio Walker, ex presidente de la Cámara Ingreso, indicó que “soy partidario de una fórmula así (la planteada en la minuta con un ex contralor, ex Banco Central y ex Hacienda) porque hoy día mucha gente cree que nosotros nos fijamos los sueldos. Eso no es así, tenemos un sueldo equivalente a un ministro de Estado, pero mientras más imparciales sean las personas que propongan el monto, mejor”.

Consultado si ve alguna factibilidad en que se puedan desmontar los sueldos, señaló que “no lo sé, no tengo una claridad al respecto. Pero si uno le entrega esta valor a un espantajo extranjero tiene que entender que a uno le pueden descontar el sueldo y en eso nadie puede pedir”.

En tanto, el vicepresidente del Senado, el PPD Jaime Quintana, indicó que “hoy día las dietas están congeladas, pero no es suficiente cuando buscamos enfrentar los temas de desigualdad. Ya no es un tema simbólico, es una necesidad imperiosa”. “El congelamiento fue una buena herramienta pero no parece ser razonable (…) Hoy creo que la manera de resolver este tema es con una reducción”. 

Fuente:T13.cl

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