“Mucha gente adinerada se comporta de manera similar a los grandes grupos criminales organizados”

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Misha Glenny

De los Balcanes a Brasil, el periodista britano y excorresponsal de pugna de la BBC Misha Glenny lleva más de 25 abriles observando de cerca las tentaculares redes del crimen organizado y cómo crecen en torno a del mundo.

En los Balcanes vio cómo la desavenencia civil que descuartizó a Yugoeslavia sirvió asimismo para que se convirtieran en “una máquina de criminalidad y contrabando con pocos -si alguno- paralelos en la historia”, En Brasil documentó el avance y caída del criminal Antônio Francisco Bonfim Lopes, quien se convirtió en una suerte de todopoderoso “primer ministro” para los cien mil habitantes de la favela más vasto de Rio de Janeiro.

Una de las hipótesis de Misha Glenny es que el colapso de la Unión Soviética fue la principal causa del aumento exponencial del crimen organizado a nivel mundial en las décadas siguientes.

Este constituye el principal hilo narrativo de “McMafia: el crimen sin fronteras”, quizás su ejemplar más conocido y del que este año se publica una estampación aumentada y se plinto un thriller de ocho capítulos de la BBC, el cual es filmando en Londres y Croacia.

En McMafia, publicado inicialmente en 2008, Glenny se sumerge en el mundo del crimen organizado mundial, desde lastemibles bandas de chechenes que operan en Rusia a las organizaciones que controlan el tráfico de caviar en Kazajistán, pasando por el tráfico de mujeres que realizan los beduinos para las mafias rusas en Israel.

Hijo de un normativo ruso, Glenny tiene singular interés y conocimiento en esa región y por eso uno de los argumentos centrales de su volumen viaje en torno a la caída de la URSS y cómo el mundo sigue sintiendo sus ondas expansivas.

Misha Glenny habló con BBC Mundo sobre cómo ha cambiado el panorama universal del crimen desde que se publicó el texto -algo que asimismo aborda en la nueva edición- pero encima abunda sobre otro acontecimiento que considera esencia en los últimos abriles: la crisis económica de 2008.

El ejemplar se fogosidad McMafia por un reunión checheno que, en Rusia, empezó a dejar utilizar su nombre a otros grupos, como una especie de franquicia. Usted lo identificó como un nuevo “modelo de negocios” adentro del crimen organizado. Los Zetas lo usaron en México. ¿Sigue prosperando ese maniquí en el interior la delincuencia internacional?

Depende de dónde estés geográficamente. Se volvió muy popular en la antigua Unión Soviética, en singular en Rusia. Era popular en México y es muy importante en Brasil, en particular con el PCC (Primer Comando de la Hacienda, con almohadilla en Sao Paulo).

No es tan popular en Italia, donde la ‘Ndrangheta (opera en Calabria) y la Camorra (en Campania y Nápoles) dependen más de la estructura frecuente.

Aunque la ‘Ndrangheta se está volviendo tan poderosa y está adquiriendo un rol tan importante en la importación de coca -en el norte de Europa, sobre todo en Alemania y Escandinavia- que ya le entrega algunos de sus trabajos a grupos locales en Alemania e Italia.

“¿Por qué?” se pregunta en este cartel en germano, luego de una matanza de seis italiano en un restaurante en Alemania en 2007, atribuido a la ‘Ndrangheta.

Pero es verdad que el maniquí de franquicia ha sido muy exitoso. Por ejemplo con el PPC, que era una estructura específico cuando se fundó en 1993, pero ahora tiene presencia en 23 de los 26 estados de Brasil y en Paraguay, Perú y Bolivia.

El PCC entendió que el conocimiento de los locales es muy importante. Por eso funcionan las franquicias. Es muy difícil para una estructura externa calar con su gentío a un radio urbana nueva para despuntar poco como un sistema de protección por chantaje. O emprender a traficar mujeres o droga. Por eso necesitan a los locales.

Y los grupos locales entienden que el nombre del PCC, Los Chechenes o los Zetas les de credibilidad. Y sobre todo, les da el factótum miedo. La amenaza de que puedes desempeñar violencia. Porque todo gran conjunto criminal debe, por encima de todo, ser capaz de proyectar miedo.

La mayoría de los grupos criminales, si son inteligentes, tratarán de evitar la violencia en la medida de lo posible.

Pero si tienen que utilizarla, debe ser robusto y decisiva.

Hablando de Brasil, en Latinoamérica cuando mencionamos crimen organizado de inmediato se piensa en Colombia o en México, pero pocas veces en Brasil. Y usted en su ejemplar palabra de la creciente importancia de ese país en la exportación de cocaína cerca de Europa, en lavado de pasta y en cibercrimen.

Lo que ocurrió es que en los 80 y 90, los carteles de Cali y Medellín exportaban toda la cocaína que podían a Estados Unidos. Y allí no podían consumirla toda… Aunque hay que darles crédito a los estadounidenses por su capacidad para consumir cocaína -tienen el 5% de la población mundial y consumen el 40%-… Entonces los carteles colombianos, en particular el de Cali, empezaron a apañarse otros mercados.

La BBC empezó a filmar una serie de ficción inspirada en McMafia. Esta es la primera foto divulgada.

Entendieron que el ámbito donde podían replicar los patrones de mercado estadounidenses era Europa. Entonces se vio un enorme aumento del tráfico de cocaína de Colombia a Europa a través de Brasil.

Empezaron a encontrarse dos grandes rutas en dirección a Europa: una en el norte -en la que estaban involucradas las FARC- yendo a través del Amazonas, (el estado brasileño de) Para y Surinam con destino a Holanda. Y la segunda iba cerca de el sur, de Colombia a Perú, Bolivia, al Matto Grosso y al estado de Sao Paulo. La ciudad de Santos era el decano puerto para exportar cocaína a Europa por España e Irlanda, pero igualmente a través de África Occidental.

Muy pronto Brasil tenía un rol crítico en el giro de cocaína a Europa. Pero cuando un país se convierte en un ludópata importante en las rutas del tráfico de cocaína, muy pronto empiezan a hallarse allí problemas de suma. Y Brasil es ahora el segundo consumidor de cocaína en el mundo posteriormente de los Estados Unidos.

Fue en ese punto -de finales de los 80 a mediados de los 90- que las ganancias de narcotráfico en Brasil se volvieron tan enormes, que los grupos criminales organizados empezaron a armarse. Si miras los barrios en Colombia, comparados con las favelas en Río, las favelas tienen muchas más armas. Y esto es consecuencia del narcomenudeo en Brasil.

Entonces Brasil es muy importante. El otro país de crítica importancia es, por supuesto, México. Y eso todavía fue porque el Cartel de Cali decidió que la parte más peligrosa del proceso -introducir la cocaína adentro de EE.UU.-, fuera “tercerizada” a grupos mexicanos. De esa guisa transfirieron parte de la violencia de Colombia a México, donde alcanza niveles intolerables.

Militarización de una favela en Brasil para combatir grupos criminales.

¿Son los grupos brasileños más poderosos ahora que los colombianos?

Bueno, lo más importante que ha ocurrido en el postrero año es el acuerdo de paz con las FARC. Eso va a cambiar mucho las cosas. Todavía no sé cómo el acuerdo de paz va a impactar en la producción y exportación de cocaína en Colombia. Obviamente mucho de la producción tiene sitio en Bolivia y Perú, pero todavía hay mucha en Colombia.

No sé si el desmantelamiento de las FARC y el regreso de los combatientes a sus hogares va a resistir a un colapso del tráfico de cocaína. O si cierto más se va a explotar de eso.

Lo que usualmente ocurre es que alguno llenará ese malogrado, porque la demanda sigue existiendo.

Es verdad. Lo que estamos viendo en casi toda América Central y del Sur -aunque no en Brasil- es la descriminalización de la posesión de narcóticos. Y todavía tienen el problema del monises involucrado en la exportación de drogas.

Positivamente tengo simpatía por la posición de los países sudamericanos de que ellos son las víctimas. Y eso es cierto en términos del enorme número de personas que han poliedro su vida por esto. Son las víctimas de una política generada y perpetuada en Washington. Por eso apoyo los movimientos en dirección a la descriminalización.

Militarización de una favela en Brasil para combatir grupos criminales.

Volviendo al tema de los chechenes y los Zetas, poco que observé cuando era corresponsal en México es que estas organizaciones tienden a desintegrarse con facilidad. Y lo que pasa es que los grupos en los que se fragmentan comienzan a guerrear entre sí, son más carteles compitiendo por el mismo paraje y mercado.

Cuando se costal la autoridad central y el familia se fragmenta, por supuesto hay una lucha por el control de paraje y lo que queda de la estructura.

Aquí es donde se ve una diferencia fundamental entre la naturaleza del Estado en lugares como Rusia y México.

Porque en Rusia hay una tradición y una civilización muy musculoso de Estado y una policía secreta muy poderosa. Mientras que en México la tradición es de un Estado débil, en el cual la población no tiene confianza.

Lo que Putin hizo admirablemente fue que, mientras en los 90 el crimen organizado controlaba el gobierno, él le dio la revés a eso y desde principios de 2004 es el gobierno el que controla el crimen organizado. No es lo mismo en México, que es mucho más caótico y mucho más peligroso si eres una víctima inocente. En Rusia todo es muy controlado.

Si tienes que altercar con crimen organizado, probablemente te irá mejor si lo haces en Rusia que en México.

¿Cómo han cambiado las cosas desde la publicación de McMafia, por ejemplo en la antigua Yugoslavia, donde usted pintaba una situación muy desalentadora?

Las cosas se han calmado un poco. Poco muy interesante acerca de lugares como la ex Yugoslavia, que tradicionalmente han sido regiones disputadas y donde toda clase de poderes foráneos han intervenido, es que se tienen intensos estallidos de violencia -como ocurrió allí a principios de los 90- seguidos por períodos de estabilidad y tranquilidad.

Entonces, por ejemplo, si vas a Belgrado, Zagreb o Sarajevo ahora, tiene los índices de criminalidad más bajos en toda Europa.

Si eres una mujer sola y caminas por Belgrado a las 3 de la mañana, hay muy pocas posibilidades de que te pase poco.

Entierro en Moscú del padrino de la mafia Vyacheslav Ivankov, conocido como “El pequeño japonés”, quien murió luego de un ataque de francotiradores.

Si no está en extirpación es una civilización muy dócil. Sin incautación, el crimen organizado sigue siendo muy importante para la antigua Yugoslavia porque la bienes todavía es muy débil.

La plazo esencia en todo esto es 2008 y el colapso crematístico. Lo que me interesa verdaderamente es ver cómo la civilización de la mafia se ha convertido en un maniquí atractivo para una parte de la élite general, sobre todo el uso de paraísos fiscales para aclarar billete. Aquí los “Panamá Papers” son muy importantes.

Mucha familia adinerada se comporta de guisa similar a los grandes grupos criminales organizados: no les gusta satisfacer impuestos, les gusta intimidar a los gobiernos y fuerzas policiales, y se ven a sí mismos por encima de la ley.

Y cuando ves a cualquiera como Trump electo en Estados Unidos, te das cuenta de que hay un creciente apetito por lo que se comporta por fuera de lo que se entiende como reglas de buen gobierno. Mucho de esto tiene que ver con 2008.

En esta situación las mafias están perfectamente posicionadas para explotar la angustia económica, usar mecanismos como los paraísos fiscales para colar metálico y aplicar presión en familia como Trump.

Porque, créame, si resulta que cualquiera de las organizaciones de Trump recibía parné o apoyo de los rusos, le puedo fijar que el crimen organizado ruso habría jugado un papel crítico en todo el asunto.
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Este artículo es parte de la traducción digital del Hay Festival Querétaro, un colisión de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad mexicana entre el 7 y el 10 de septiembre.

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