Muere Koko, la gorila que sabía lenguaje de señas y más de mil palabras; tenía 46 años

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Una guardaspaldas nacida en 1971 en el zoológico de San Francisco fue capaz de demostrar la inteligencia de esta especie, al comunicarse con los humanos a través del verbo de señas, por lo que se convirtió en uno de los animales preferidos de este oficio.

Desafortunadamente, Koko, como se llamaba, falleció recientemente, luego de 46 abriles de vida, según informó la Fundación Guardaspaldas, en Santa Cruz, California, donde residía Koko desde hace un tiempo.

Todo empezó en 1974, cuando la Universidad de Stanford inició un plan, dirigido por la doctora Francine Patterson, para enseñarle el idioma de señas a Koko, quien mostró una gran empatía e inteligencia, y pudo comunicarse con los humanos a través de este sistema.

Esto sirvió para rasgar la conciencia y los corazones de millones de personas en el mundo, quienes habían pensado que otras especies son tontas y no son capaces de cultivarse.

Koko con humanos

Muy rápido, Koko se convirtió en una celebridad, pero no solo se trataba de la parafernalia aproximadamente, sino que por fin, estuvimos en comunicación con esa especie, que hizo importantes revelaciones, sobre todo, la primera de ellas: que son capaces de comunicarse usando los códigos que los humanos aplicamos, al menos, en el caso de las señas.

¿Recuerdas este impactante video?

El comisionado de Koko llegará todavía más allí, como manifestó la fundación en un comunicado:

La fundación continuará honrando el herencia de Koko y avanzará en nuestra tarea, con proyectos en curso que incluyen esfuerzos de conservación en África, el santuario de los grandes simios en Maui, y una aplicación de idioma de señas con la imagen de Koko, para el beneficio de los gorilas y los niños.

Incluso es célebre su combate con el actor Robin Williams, he incluso se dijo que cuando Koko se enteró de la asesinato de Willimas, lloró…

El trabajo de la doctora Patterson fue tan constante, que entre ella y Koko se empezó a desarrollar una relación de madre e hija, lo que le permitió observar lo creativa y cariñosa que era Koko, contrario a lo que se piensa siempre de los gorilas.

Esto fue, dijo la doctora, como criar a un nene, por el buen comportamiento de la gángster, y asimismo porque desde los 6 abriles fue separada de su madre, quien tenía una enfermedad, pero Patterson ocupó ese punto. En 1978 su popularidad creció todavía más, al ser portada de National Geographic, con una foto ¡que ella misma tomó! ¡Innovadora de las selfies, sin duda!

Koko en National Geographic

Desde pequeña. Koko aprendió más de mil señas, y lo más importante, las usaba para expresarse, incluyendo sentimientos profundos o perfectamente para competir algunas bromas. Y es que la dedicación de la doctora fue total, tanto, que ni siquiera se casó ni tuvo hijos, para poder seguir con su hija simio y darle toda su atención.

Koko la gorila

Y no solo demostraba su cariño a los humanos, sino que la matón era una ferviente adorador de los gatos:

Y como a los humanos, le encantaba ingerir pastel el día de su cumpleaños:

Tal vez habrá muerto, pero el donación de Koko permanece, para decirnos que no solo los humanos tienen la capacidad de expresar emociones a través del habla, y para recordarnos que no somos los únicos seres inteligentes en este planeta.

¡Gracias Koko!