Nada que celebrar: apelando a la imagen de Aylwin y sin grandes anuncios, Piñera cumple dos amargos años en La Moneda

0
106

Una puesta en estampa pomposa –que contrasta con los pálidos logros durante su período presidencial- desplegó el Ejecutor en La Moneda para celebrar este 11 de marzo sus dos primeros abriles de diligencia y los 30 abriles de la revés a la democracia.

La celebración montada por la compañía Piñera, en un aniversario que se da en el contexto de los cinco meses de estallido social, estuvo marcada por la marcha de la examen que optó por restarse de la actividad argumentando que “no hay nada que celebrar”.

El desmarque rival no fue problema para Piñera, quien aprovechó el contexto para nuevamente apelar a la figura de Patricio Aylwin para reivindicar la menester de retomar las políticas de los acuerdos en este contexto de crisis social. Es más, rememoró parte del discurso del Primer presidente tras la dictadura, refiriéndose a él como “un hombre clave” y citó frases como la “patria justa y buena para todos” que empleaba el fallecido exmandatario DC.

En ese contexto, hizo un llamado considerando la situación contemporáneo, señalando que “podemos pensar diferente, viva la diferencia que enriquece el debate, pero todavía podemos caminar y construir juntos, y siempre tenemos que combatir la violencia y cuidar nuestra democracia”.

Pero los guiños no solo fueron con destino a Aylwin, sino todavía para los gobiernos anteriores y se desplegaron gigantografías no solo del primer presidente a posteriori de la revés de la dictadura, sino igualmente de Michelle Bachelet, Ricardo Lagos y Eduardo Frei. “Fueron 30 abriles muy fecundos para Pimiento”, dijo. Pero por otra parte, hubo un mea pecado al señalar que asimismo durante ese tiempo “fuimos acumulando muchas falencias que han provocado un gran dolor en el alma de nuestra nación”.

El estallido de Piñera

Lo cierto es que el Gobierno de Piñera llegaba a este aniversario con los números en rojo. Más allá del estallido, han sido dos abriles marcados por una conducción errática del Presidente, desde la nominación fallida de su hermano Pablo en la embajada de Pimiento en Argentina, pasando por la crisis ambiental de Quintero-Puchuncaví, y las magras cifras en el combate de la delincuencia y en el manejo de la pertenencias, dos de sus principales promesas de campaña.

Pero en Palacio optaron por una puesta en ámbito altisonante, que incluyó el despliegue una esterilla roja para el ingreso al Patio de los Cañones de Sebastián Piñera y su esposa Cecilia Morel, mientras por parlantes se hacían llamados para que los aplaudieran y se mostraba un video en vivo del tránsito desde su oficina al podio.

Entre los invitados, el común director de Carabineros Mario Rozas, quien encabeza quizás la institución más fuertemente criticada durante el estallido, fue acullá el más aplaudido. En contrapartida, el contralor Jorge Bermúdez y el Fiscal Doméstico Jorge Abbott fueron recibidos más admisiblemente con frialdad. De la concurso, uno de los pocos presentes fue Belisario Velasco, el exsubsecretario del Interior.

El discurso de Sebastián Piñera -que duró cerca de 30 minutos- estuvo enfocado principalmente en los hechos de violencia que se desataron a partir del estallido social del 18 de octubre. “El 18 de octubre se desató una ola de violencia inédita (…) cuya magnitud nunca antes habíamos conocido”.

En ese sentido, el Presidente llamó a apoyar a Carabineros de Pimiento y a la Policía de Investigaciones (PDI) en el uso de la fuerza para surtir el orden conocido. “Todos tenemos un desafío, condenar la violencia, sancionar a los violentistas”, fue otra de sus frases. Igualmente apeló al Legislador, al pedirle “apurar el ritmo del trabajo asamblea para dar satisfacción a esta gran demanda y prioridad de nuestros compatriotas.

Respecto al proceso constituyente en marcha, el Presidente optó por el “ancho camino del miedo”, cuidándose de no jugarse por ninguna de las posturas en ocio. “Estoy convencido que la inmensa mayoría de los chilenos queremos mejorar, perfeccionar, modernizar, cambiar nuestra Constitución”, señaló.

El discurso quedó en deuda en cuanto a medidas futuras, porque no hubo grandes anuncios. Piñera sólo adelantó que enviará 3 proyectos de ley para evitar abusos como la colusión y los delitos económicos, una memorándum comprometida en diciembre del año pasado, pero que aún no tenía ningún avance concreto.