Niñas que se llaman Alexa sufren bullying y padres exigen a Amazon que le cambie el nombre a su asistente virtual

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De acuerdo a nuestras ideas más apocalípticas acerca de la acabamiento humana y a nuestro repertorio de películas donde nuestra especie es aniquilada por robots súper avanzados, solemos creer que esta levantamiento ocurrirá de forma abrupta y violenta. Pensamos que un día una enjambre de máquinas tomarán conciencia y las armas para librar una batalla cuerpo a cuerpo con nosotros por el dominio de la Tierra y la supremacía de la vida.

Pero tal parece que las formas de suplantación de nuestras vidas, cuerpos e identidades se dan de formas más sutiles, sin que las máquinas hagan uso de un exoesqueleto o armas letales. Lo único que hasta el momento necesitan es un nombre popular que despersonalice, pervierta y confunda las líneas divisorias entre la identidad humana y la maquinal. Este es el caso de la inteligencia fabricado Alexa de Amazon, que está causando estragos emocionales y psicológicos en niñas que comparten el nombre con esta.

En Reino Unido se presentó una serie de demandas dirigidas a la empresa Amazon para que modifiqué el nombre de su asistente aparente Alexa, pues ha provocado burlas en dirección a niñas que llevan ese nombre y a las que en todos los ámbitos de su vida se les juegan bromas pesadas. El tema de las burlas siempre es el mismo, ordenarle cosas a las niñas que llevan ese nombre como se haría al ingresar un comando de voz en el dispositivo de Amazon.

La escala de las burlas puede ir desde lo muy inocente, pero disgustado por repetitivo, pasando por lo hiriente con peticiones absurdas o groseras hasta violentas o incluso sexuales. Este pericón de burlas y abusos no se restringe solamente a las niñas, igualmente mujeres mayores sufren en sus ámbitos laborales o profesionales por burlas del mismo estilo. Bromas que, lanzadas a media presentación de su trabajo, buscan demeritar su quehacer y su persona.

Las quejas se han hecho durar a Amazon, que todavía no alega de forma adecuada a la petición, pues ha dicho que lamenta los problemas causados, pero que el ingenio cuenta con otros nombres opcionales. Según la empresa, Alexa es un nombre que para ellos representa la empatía, la calidez y la confianza de una voz humana. Sin confiscación, resulta obvio que la sufragio de tipo para este tipo de asistentes está inclinada con destino a el sexo femíneo, como el caso de Apple con Siri.

Detrás de estas burlas, los padres de las niñas exponen el dolor, la despersonalización y la ansiedad que sufren sus hijas al enfrentarse a las mismas burlas todos los días. Los problemas que estos chistes implican son de índole sexista, pues a las niñas se les ordena que hagan poco, por lo tanto, en el fondo, las burlas tienen que ver con una rudimentos del placer del dominio y la humillación de la servidumbre.

Heather, madre de una adolescente, expuso las injusticias contra su hija al asegurar que esta no quiere presentarse cuando conoce a muchedumbre nueva por miedo a las burlas. Encima, Heather señaló los pocos cuestionamientos éticos que se le hacen a una tecnología de este tipo y a la empresa Amazon:

Amazon debe cambiar la palabra de activación predeterminada en sus dispositivos. Está claro que no se han hecho suficientes investigaciones éticas sobre el uso de Alexa.

Esto resulta positivamente importante cuando la empresa igualmente enfrenta acusaciones por las fallas de seguridad en sus dispositivos infantiles, en los que se ha detectado grabaciones no consentidas por los padres ni los menores y en las que no existe un protocolo claro acerca de la seguridad de todo el material privado que las familias deciden juntar en él.

Alexa graba y registra de forma rutinaria a millones de niños sin su consentimiento ni el de sus padres. Esta actos viola la ley de California, la cual prohíbe la disco de comunicaciones orales sin el consentimiento de todas las partes involucradas en la comunicación.

En Estados Unidos se ha generado un movimiento renombrado “Alexa es humana”, que sondeo hacer conciencia en las personas acerca de este problema y, al mismo tiempo, poner presión sobre la empresa Amazon, que se ha pronunciado en contra de todo tipo de acoso, pero que hasta el momento no ha hecho cero para evitar estas conductas reprobables que se fomentan desde la configuración de sus dispositivos, como los padres e hijas afectadas señalan.

Las más de 400 mil niñas que en el Reino Unido se han mostrado en disconformidad con Amazon dejan de verificar un simple chiste para tener que pugnar con la crueldad humana. Este se trata de un caso que concuerda muy acertadamente con las ideas del filósofo italiano Giorgio Agamben, para quien la vida humana se encuentra atrapada y deformada en los dispositivos, categoría que no se refiere sólo a los aparatos tecnológicos, sino a todas aquellas cosas que presionan y controlan nuestras identidades y cuerpos. Ya sea Alexa, el mismo lengua o el tipo de humor.

Hasta en las sagas más complejas de ciencia ficción, el dominio de la máquina sobre el hombre se lleva a extremo librando una supuesta refriega cara a cara, incluso Matrix, que cuenta con un cachas trasfondo filosófico y una siniestra estética visual. Pero las cosas suelen ser más sencillas. El simple hecho de falsificar a la máquina con un nombre propio parece borrar del mundo a miles de niñas que, por desgracia, llevan el mismo seudónimo.