No hay vuelta con los debates: pese a récord de raiting candidatos no arriesgan y repiten libreto de los últimos round

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En el principio del debate cuando le preguntan a Guillier cómo va a convencer a más del millón de personas que no fue a elegir por él el 19 de noviembre, se avizora lo que a posteriori se comprobó. Ningún atrevimiento por ir a averiguar esos votos y menos por contestar una pregunta que venía de cajón. Por el contrario, fue en ese momento cuando escuchamos al periodista y senador de corte socialdemócrata, repetir un discurso aprendido, una cantaleta sin riesgos pese a que frente al televisor había varios miles de personas observando el espectáculo:  “ Buscamos Chile inclusivo, más democrático, centrado en la familia, en las necesidades de las personas y fundamentalmente mejorando la calidad de vida (…) garantizar el derecho a la educación, a la salud, vivienda, mejores pensiones, temas pendientes en las reformas y de los cuales nos haremos cargo”. Seamos honestos, fuera del mundo occidental ¿quién podría oponerse a cualquiera con tan buenas intenciones?

Luego escuchamos a Piñera, que dirá prácticamente lo mismo, cuando le toque su minuto final para dirigirse a los votantes.

“Me comprometo a que Chile va crecer con fuerza, que va a crear muchos y buenos salarios con buenas pensiones, que vamos a hacer retroceder la delincuencia, el narcotráfico y la pobreza. Lo que realmente quiere la gente es mejor calidad de vida”, dijo el ex Presidente. Si a este Piñera le agregamos su nueva pasión por la gratuidad en educación, tenemos al candidato ideal.

En el panel de periodistas asimismo están los nombres de siempre, de esos comunicadores que compiten por avalar la credibilidad, el rigor, la imparcialidad pero sobre todo la figuración, y el hecho de traer consigo la pulsión de la calle, “lo que se pregunta la gente que está en su casa”. Constanza Santa María (Canal 13) Mónica Rincón (Turner-CHV) José Antonio Neme (MEGA) y Consuelo Saavedra (TVN) participaron de la carrera por demostrar quien palabra más rápido, si ellos o los candidatos; quien hace la pregunta más larga (inoficioso cuando el formato es un corre que te pillo donde vuela el tiempo y queda menos espacio para contestar ¿o es más importante la pregunta?) y quien se queja con más vehemencia sobre las respuestas evasivas de los candidatos.

Consientes de la dificultad que existe tratando de encontrar la diferencia esencial entre entreambos candidatos, parece más rentable despabilarse en los detalles o más precisamente entre los puntos débiles que mostraron ayer.

Se notó que Guillier, un buen periodista de televisión, pero mejor conversador de sobremesa, no puede ganarle a un doctor en patrimonio cuando se trata de cifras. Aunque respecto de Piñera, no sabemos qué noticia de Contraloría o anuario del INE puede salir mañana a contradecir los gráficos con los que defiende su gobierno. Sin confiscación Guillier negó que en el año 2009 hubiera recesión. Poco que no sólo hizo reír a Piñera, sino que encima se sacudió de su puesto para proponer “Alejandro en qué país vive”. Porque un técnico desapasionado sabe que ese año durante tres trimestres, el país tuvo un crecimiento cenizo de -1,5% y eso en una palabra, se fuego recesión, aunque no venga acompañada de las imágenes porosas de la crisis del ’82 con gentío haciendo fila para un trabajo en el PEM y el POJH

Respecto de las pensiones, hubo puntos de acuerdo que podrían quitar el insomnio a las personas de mediana existencia. Piñera y Guillier coincidieron en que deben terminar con el monopolio de las AFP y aunque sin tocarlas de forma sustancial, integrar nuevos actores al sistema. Incluso Piñera volvió a mencionar la idea de “discutir” una AFP estatal.

Pero aquí encontramos un gran detalle que los diferencia. Mientras Piñera propone elevar la antigüedad de subvención y que “voluntariamente” las personas puedan trabajar hasta pasados los 70 abriles si quieren, Guillier con tono de profesor Radical pre ’73, entrega un barniz de sentido popular al mostrar que difícilmente cualquiera en Pimiento consigue trabajo a los 60 y menos podrá hacerlo a los 70.

Guillier por su costado tambalea cuando le tocan el episodio del sentenciador Daniel Pelado: “El juez frecuentaba lugares de sexo clandestino. Nunca hablamos de su identidad sexual sino de su comportamiento (…) las autoridades del Estado deben tener una conducta irreprochable”, dijo y entonces Piñera atacó “al juez le destruyeron la vida por ser homosexual, cada persona es dueño de su vida privada, pero tiene que ser consecuente en lo que dice y lo que hace” y Guillier salió a precisar hablando como perito en índole que ser sarasa “no es una opción, sino una condición. No es una cosa voluntaria”.

Todavía alivia que los dos estén de acuerdo en desmontar los medicamentos.Pero según Piñera en el país de Guillier eso no podría ocurrir, porque el país si lo elige al candidato oficialista “ya sabemos donde va” (¿A Venezuela?). En este caso, cerca de la duda, porque cuando a Piñera le preguntaron por la frase de Juan Andrés Camus, sobre el colapso de la Bolsa si anhelo Guillier dice que no está de acuerdo “aunque es probable que así ocurra”, dice, e insiste que “un gobierno de Guillier va a perjudicar a todos los chilenos (…) el costo de su programa es infinanciable y está llevando al país a una crisis económica, tengo la obligación de decirlo”, afirmó Piñera.

Seguimos en el bisagra del miedo, hasta el domingo.

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