No tenía dinero para darle algo a su maestra y le regaló a su mejor amigo: su gallito

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Esthefany Guadalupe Gutiérrez Hernández es maestra de primaria en Matamoros, Tamaulipas, en México, y se llevó una grata sorpresa un día antaño de su cumpleaños, pues un caprichoso le dio una muestra de su cariño que, como suele ser en los pequeños, es incondicional y con el afán de hacer advertir distinto a la persona a la que quieren.

Uno de sus alumnos, quien acostumbra salir en bici, ese día pidió aventón a su vecino para poder transportar la caja sorpresa para su maestra, que dejó escondida para que Esthefany no la viera.

Primero le confesó que la verdad es que no tenía monises para comprarle un regalo, pero que de cualquier modo quería darle una muestra de su cariño. Ella manifestó:

Yo sonreí con un sentimiento que involucraba alegría y tristeza al mismo tiempo, respondí que no era necesario el donación, con su intención era más que suficiente.

Insistió en que le tenía una sorpresa, así que salió del salón para ir a apañarse su caja y darle el regalo:

Niño con gallo

Muy contento llegó y le dijo:

Es un gallito maestra, escogí el más atún que tenía para traérselo. No tengo caudal para comprarle nulo, pero espero le gusten los gallos y no se preocupe, busqué con los vecinos para que me trajeran a la escuela para poder traerle su regalo.

Maestra, niño y gallo

Frente a ese regalo y su sonrisa, la maestra se emocionó y lo abrazó para reconocer su semblante, que se ha vuelto vírico y que a Esthefany, como ella misma comentó, le ha recordado por qué ama su profesión, y es que se trata no solo de educar sino de establecer este tipo de vínculos afectivos con los alumnos, que serán muy importantes en su exposición.

Gallo

Un momento muy emotivo que nos muestra una vez más el enorme corazón que tienen los niños, y que a veces poco a poco se va perdiendo conforme vamos creciendo.

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