Nobel de la paz: "Cuando Europa llora por los migrantes muertos, llora con lágrimas de cocodrilo"

0
562
loading...

Frágiles embarcaciones desbordadas de muchedumbre, náufragos desesperados, cadáveres de niños depositados por la corriente en las playas…

Cuando parece que el mundo está a punto de olvidarlos, impactantes imágenesregresan para recordarnos la tragedia de los migrantes en el Mediterráneo.

Pero, aunque el éxodo continúa,poco parece concluir ya de la ola de solidaridad alguna vez generada por visiones e historias como la del pequeño Alan.

Ahmed ben Tahar Galai, sin bloqueo, está dispuesto a seguir dando batalla.

a eso va al Hay Festival de Querétaro, que se celebra en México esta semana.

Aunque el vicepresidente de la Ligazón Tunecina de Derechos Humanos –una de las cuatro organizaciones del Cuarteto para el Diálogo Doméstico en Túnez reconocidas el año pasado con el Nobel de la paz– asegura que no va a darle lecciones a nadie.

Lo representantes del Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez con la medalla del Nobel de la Paz.

Al Cuarteto se le acredita tener evitado que Túnez se precipitara en el mismo despeñadero que Libia ,Yemen o Siria luego de lo que se conoció como “la primavera árabe”, y para Galai su trabajo es un buen ejemplo de la importancia del diálogo y el consenso.

Pero no me gusta usar la palabra lecciones. Se puede sensibilizar sobre una experiencia, pero no se pueden exportar lecciones”, le dice a BBC Mundo en vísperas del festival.

Lo que no significa que el propagandista tunecino se muerda la argot al acometer el tema de los migrantes.

Ahmed ben Tahar GalaiLínea

Usted va al Hay Querétaro para musitar de migración en universal y de la crisis de los migrantes de Medio Oriente que tratan de entrar a la Unión Europea. ¿Qué tiene que decirle a los latinoamericanos sobre el tema?

Hay mucho que sostener sobre el tema, porque hay que sensibilizar a todo el mundo sobre este problema, que es muy contemporáneo, muy urgente y muy dramático: por causa de lo que pasa en el mundo -de las guerras, las privaciones y la pobreza- hay mucha parentela que se está viendo obligada a dejar sus países. Y la mayoría lo hace por vías anormales, como inmigrantes clandestinos, lo que implica mucho drama y mucho sufrimiento.

Migrantes tratando de llegar a Europa.

Por eso, una de las cosas que voy a afirmar es que ese es un problema que hay que acometer desde una óptica de derechos humanos, no desde la seguridad o desde el rechazo. Porque incluso si uno rechaza a esas pobres gentes, que están muriendo en las costas o están siendo colocados en centros de detención, eso no resuelve los problemas, solamente los agrava.

Y asimismo voy a denunciar la política de hipocresía de ciertos países, especialmente de la Unión Europea: hay muchos tunecinos, libio, sirios, mucha clan que tiene que marcharse contra su voluntad y están encontrando las puertas de Europa cerradas, muriendo a las puertas de Europa. Y, para mientras, la UE tiene un acuerdo con Turquía que es un efectivo regateo de los derechos humanos.

En breviario voy a insistir sobe la carencia de un enfoque humanitario y no de seguridad, de políticas más humanas y más transparentes por parte de países que en sinceridad tienen la posibilidad de atender a esos migrantes. Porque si uno compara el costo social e incluso financiero, el número de migrantes a Europa no es un número extraordinario que no sería difícil de manejar.

Nosotros en Túnez, a posteriori de la revolución, cuando estábamos en una situación muy difícil, recibimos más de un millón de migrantes y refugiados subsaharianos que huían de la combate en Libia. La misma población les abrió las puertas a pesar de los problemas económicos. Así que lo que hace desatiendo (en Europa) es voluntad política, un enfoque basado en los derechos humanos.

¿Y qué cree que explica la talante europea?

Europa está muy condicionada por sus intereses económicos. Es fundamentalmente por causa de la riqueza, aunque asimismo por el tema de la seguridad.

Guardacostas italianos

Es verdad que los estados tienen igualmente la carestia, y el derecho, de pensar en la seguridad de su población, especialmente ahora con el aumento del terrorismo y los actos violentos en todo el mundo. Y nosotros no estamos en contra de eso: por supuesto que los estados deben acogerse de ese mal, de ese terrible espantajo que ataca no se sabe cuándo y no se sabe dónde.

Europa, sin secuestro, tiene una agencia de seguridad marcial y policial para proteger las fronteras de Europa -Frontex- que agrava las cosas, que está armada pero no resuelve el problema, porque a pesar de las barreras la clan igual tiene que ceder sus países.

Adicionalmente Europa podría repartirse a esa familia, a repartir el esfuerzo y el costo entre sus miembros, y despabilarse soluciones con otros países, en ocupación de atañer a estados como Túnez, por ejemplo, o antaño Libia, en la época de Gadafi, a desafiar a los policías y a hacer su propio trabajo marcial, mientras ella se presenta como un adalid de los derechos humanos.

Como yo digo en mis conferencias y seminarios en Europa, incluso delante de dirigentes europeos, cuando miles de personas que van en pesquisa del edén europeo mueren a las puertas de ese edén, y ellos lloran por esas muertes, las suyas no son sino lágrimas de cocodrilo, de hipocresía social, hipocresía política.

Hay que arruinar con esa hipocresía.

¿Y en qué consiste exactamente esa hipocresía?

¿Qué es la hipocresía? Hipocresía es mostrarse como uno no es de verdad, es comportarse de una forma y proponer lo contrario. Y la Unión Europea es la gran proponente de los derechos humanos: ahí está la Corte Europea de Derechos Humanos, la Convención Europea de los Derechos Humanos, los grandes textos europeos, los filósofos de la ilustración, Rousseau, Montesquieu, Hobbes… Europa tiene una gran historia en materia de derechos humanos y una gran civilización humanista y de derechos humanos que es verdadera y a la que uno se apega, pues se trata de títulos universales.

Protesta contra el tratamiento de los migrantes por parte de la unión Europea.

Ahora, Europa se presenta como humanitaria, pero no lo es en los hechos, pues la política que aplica actualmente en el caso de la migración -con el pretexto de su seguridad interna, de su tranquilidad interna- va contra los mismo principios de Europa. Y por eso que yo digo que se trata de un discurso hipócrita.

Hay, por ejemplo, declaraciones documentadas como las de un comisario europeo que dijo “Vamos a cerrar las puertas de Europa a los refugiados, a los migrantes”. Y yo digo: no. No pueden cerrar las puertas, porque incluso si las cierran la parentela las va a saltar, y eso sólo va a causar más muertos. Es mejor adaptar la política con destino a una política social, pensar en cómo gobernar ese flujo.

Adicionalmente la migración le ha aportado muchas cosas positivas a Europa y al mundo. El ser humano ha migrado siempre, es un movimiento ineludible, el hombre es un gran migrante que desde que esta sobre tierra migra en la búsqueda de otras culturas, de otras gentes y de otros horizontes: de trabajo, de ocio, de placer…

Entonces convirtamos eso en una oportunidad para crecer, para el beneficio mutuo y no construyamos muros, construyamos puentes y pasarelas que permitan a nuestros jóvenes partir y conocer al mundo.

Adicionalmente, yo creo que eso, la educación la interculturalidad, es lo único que puede ayudarnos a exceder los peores males a los que estamos enfrentados hoy, y en particular el terrorismo, porque es poco que parte de la error de confianza en el otro, de la intolerancia. Y la intolerancia parte de esa política que mete a toda la muchedumbre en la misma casilla restringida.

Ahora, no estoy ofreciendo excusas para los terroristas, al contrario, creo que hay que combatirlos todos juntos. Pero creo que una política intercultural, educativa, abierta, integrada y humanista es lo que nos puede liberar y redimir al hombre del paralización en el que estamos.

Pero ¿comprende usted la ansiedad que existe en las capitales europeas por causa de este tema? ¿La sensación de que esta ola migratoria está fortaleciendo a la extrema derecha y puede explicar fenómenos como el Brexit?

Es verdad que es un dilema proporcionado importante, y que Europa hoy necesita urgentemente combatir contra el terrorismo y encontrar soluciones. Pero las verdaderas soluciones no son inmediatas: las verdaderas soluciones son a desprendido plazo y siquiera pueden ser unilaterales.

Un policía vigila una playa de Francia

Para iniciar, hay que detener todo lo que suena a guerrilla. Y estoy consciente de que lo digo puede sonar idealista, porque desgraciadamente estamos atrapados en una dinámica infernal de violencia, erradicación y parentesco. Pero creo que hay que pensar y reflexionar sobre varios ejes: cómo detener las fuentes de la guerrilla, cómo detener las fuentes del armamento…

Y todavía hay que pensar en cómo enemistar la crisis económica, convenir que actualmente hay muchos intercambios desiguales entre los países. Es por eso es que hay migrantes económicos que, por ejemplo, en el caso de Túnez, abandonan el país en los barcos de la homicidio para sucumbir en la ruta a Lampedusa, en las costas italianas.

Sobre ese tema hay posibles soluciones concertadas entre el norte y el sur, sobre como permitir a los países del sur de salir de sus crisis, conseguir un crecimiento. Porque la pobreza se explica todavía por el pasado, que asimismo explica la presente prosperidad europea. La pobreza presente no sólo se explica por las malas políticas actuales. La colonización francesa en Túnez, en Argelia, la colonización italiana en Libia, por ejemplo, asimismo ayudaron a que el mundo desarrollado sea más desarrollado, y a que los países pobres sean pobres.

Y ahí está igualmente el caso de Irak, que es un buen ejemplo de cómo una política internacional impulsada por las grandes potencias -una política a corto plazo, una política basada sobre intereses económicos como el petróleo- convirtió a esa cuna de la civilización que era Irak y Mesopotamia en un báratro de violencia.

Tony Blair admitió recientemente que eso había sido un error, aunque para mí es verdaderamente un crimen de lucha, un crimen contra la humanidad. Y yo no digo que el terrorismo venga exclusivamente de ahí, pero ciertamente un vínculo entre ese crimen, ese “error” de la política internacional de EE.UU. y sus aliados, con lo que está pasando hoy en el mundo.

Pero más allá de las causas y responsabilidades originales, hay mucha familia que siente que actores como el coche denominado Estado Islámico no son actores racionales, que con ellos no se puede negociar. ¿Qué le diría esa familia?

Efectivamente, no son racionales. Y lo primero sería hacer licencia toda mi solidaridad para las víctimas de su violencia, sean quien sean, estén donde estén. Todos todos seres humanos y tenemos derechos a poblar en paz. Pero incluso les diría: pónganse en el emplazamiento de…

Combatiente de al Nusra.

Es verdad que es difícil argumentar en este contexto de miedo, violencia, sufrimiento y asesinato, pero les diría que la política de encerramiento solo va a agravar la situación. Y les diría que es verdad que las políticas internas deben privilegiar la paz interna, pero que no pueden perder de olfato la paz internacional.

Las políticas belicosas no son las que van a redimir el mundo. Hay que pensar de forma total, darse cuenta de que todos estamos en el mismo barco, que si hay un problema aquí se va a reflectar igualmente en otras partes. Y no hay que pensar solo en la propia pequeña comodidad, que es por supuesto legítima, ni pensar que el encerramiento es la decisión.

Todavía les diría que si la concurrencia emigra no es porque quieren quitarle comodidad a los europeos, sino porque la situación los obliga. Y que los mismo europeos igualmente migraron: acuérdense de los momentos de disputa y sufrimiento posteriormente de las guerras mundiales, que esperemos no regresen nunca, cuando hubo un gran movimiento migratorio de europeos. No fueron las puertas cerradas las que trajeron la opción, sino el Plan Marshall, la tolerancia misma de las fronteras europeas.

Y les diría que si construyen muros solamente van a agravar el sufrimiento de otros, y eso, lamentablemente, va a tener repercusiones todavía para ellos. Hay que pensar de forma completo, de forma universal; ponerse en los pies de la familia que sufre y no darles más excusas a la concurrencia que viene a hacer daño, que adicionalmente son la minoría, individuos vinculados a una dinámica particular.

No hay que castigar a toda la población musulmana, o árabe, o africana o del mundo en explicación y hacerlos a todos responsables de ese tipo de acto. Nosotros somos los primeros a condenarlos y en hacer certificado nuestra solidaridad, pero incluso condenamos la política de encerramiento que no hace sino agravar la situación a escalera mundial.

¿Pero qué pueden hacer los latinoamericanos, que tal vez se sienten alejados de esos debates y por lo tanto de la posibilidad de ser parte de la opción?

En sinceridad no están tan alejados, todos somos partes de la pueblo universal. Nosotros conocemos y leemos a Borges, a Fuentes, a García Márquez, conocemos a Zapata y ellos conocen a nuestros autores. Y hay una fibra que nos une que es la del humanismo, la humanidad.

Migrantes centroamericanos en ruta a EE.UU.

Todos somos seres humanos. Y yo siempre digo que los seres humanos somos como los huevos de Pascua: sin importar los colores diferentes de su cáscara -que serían las diferentes culturas- si uno abertura un huevo de Pascua por interiormente siempre va a encontrar la misma brote de huevo, que es el ser humano en su indivisibilidad.

Nuestros hermanos y camaradas latinoamericanos, ya seas de México, Pimiento, Perú o Guatemala, en sinceridad no están tan allá. Es verdad que no tenemos lazos económicos o diplomáticos particularmente estrechos, pero tenemos vínculos humanos, vínculos universales.

¿Pueden hacer más allá de sentirse solidarios?

Los gobiernos pueden presionar diplomáticamente o impulsar políticas que sirvan de ejemplo a otros países. Y la población misma, a través de las organizaciones humanitarias y de la sociedad civil, todavía puede tomar posiciones y reforzar la solidaridad internacional. Incluso un pequeño comunicado de apoyo puede resultar muy útil.

Ahmed ben Tahar Galai

Nosotros, por ejemplo, siempre nos mostramos solidarios con las víctimas de violencia política, con las victimas de la represión a la arbitrio de expresión. Eso hace proporcionadamente y demuestra que los seres humanos somos más cachas que el oscurantismo, que el encerramiento.

Pero, adicionalmente, no hay que olvidar que allá todavía hay migrantes, que el problema que existe entre Europa y África es el mismo problema que existe entre México y Estados Unidos. Es verdad que a veces se manifiesta de forma diferente, pero el sufrimiento del mexicano que migra clandestinamente a EE.UU. y enfrenta los problemas de la política migratoria de EE.UU., en esencia es el mismo problema que enfrentan los libios, los somalíes, los congoleses que van a Europa y tienen que combatir con su política migratoria.

Estamos unidos por ese sufrimiento, deberíamos unirnos en la solidaridad.

¿Y es usted entusiasta, ve el futuro con optimismo?

No puedo sino ser entusiasta, como corresponde a un provocador de los derechos humanos. Para ser revolucionario, batallar a protección de la reforma y de la imparcialidad hay que ser entusiasta, hay que creer en el futuro. Porque si uno no cree en el futuro no tiene sentido guerrear.

Se pueden encontrar soluciones. Ese es el mensaje que hay que darle al mundo impasible. Cómo dice un poema árabe, si no hubiera esperanza, ninguna mujer criaría a sus hijos. Entonces, soy jovial, aunque tal vez debería opinar mejor que soy “optisimista”, una hermosa metáfora que mezcla los términos optimismo y pesimismo, que tomo prestada del escritor palestino Emile Habibi.

 


Fuente:T13.cl

loading...