Nuevas fuerzas políticas ponen la lápida al control del PC y el PS en las organizaciones sociales y gremiales

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En los últimos abriles se ha gastado un proceso de reestructuración y cambio al interior de los sectores organizados en la sociedad chilena. Es así como una serie de agrupaciones estratégicas a nivel crematístico y sindical, o con una cachas presencia en las calles y capacidad movilizadora, han pasado a ser dirigidas por una especie de “tercera fuerza”, que según los especialistas y dirigentes sociales, tiene como principal característica la “autonomía” frente a las cúpulas partidarias.

La aparición masiva de jóvenes que se vieron formados en el “movimiento estudiantil”, que tienen una militancia en organizaciones del Frente Amplio, o extra “duopolio”, han llevado procesos de recambio dirigencial, que le han quitado espacio a las fuerzas tradicionales como el PC o el PS, tanto en el mundo sindical como estudiantil. Entre estas orgánicas sociales se encuentran el Colegio de Profesores, la Confech, la ANEF y sindicatos estratégicos de la CUT, y más recientemente el Colegio Médico, donde tuvo área un cambio radical de directiva la semana pasada.

Oxigenando el Colegio Médico

El domingo 28 de mayo, pasada las 18:00 horas, se conocieron los resultados de las elecciones de directiva y consejeros regionales del Colegio Médico (Colmed), una “elección histórica en muchos sentidos”, reconocen las distintas listas en disputa.

Por una flanco, es primera vez que una mujer asume la presidencia de una estructura que muchas veces fue tildada de “tradicionalista” y “machista”. Encima, por primera vez se superó el beneficio del 30% de votantes de un padrón que es el segundo más extenso posteriormente del Colegio de Profesores. Votaron 11.886 médicos, más del 50% del total de los colegiados, quienes encima desarrollaron el proceso por la vía del voto electrónico.

La letanía que resultó ganadora, con más de 6 mil votos (53%), fue “A seguir Oxigenando el Colmed” (Letanía A), conformada por Izkia Siches (Presidenta), Patricio Meza (Vicepresidente), Jaime Sepúlveda (Tesorero), José Bernucci (Secretario Militar) e Inés Liante (Prosecretaria).

“Oxigenando el Colmed” es el segundo intento de una desafío “tercerista” al interior del Colegio Médico, que tuvo su primer intento en las elecciones pasadas, pero que tras tres abriles de trabajo logró desplazar a las tradicionales listas que disputaban el Colegio Médico; así quedaron fueran la Cinta B “Fuerza Médica”, liderada por Pablo Araya, ex RN que participó en el gobierno de Sebastián Piñera y obtuvo 2 mil 562 votos (22%), y a la Tira C “Colmed vamos por más” que alcanzó los 2 mil 971 votos (25%) y era comandada por el doctor Sergio Rojas.

De esta forma uno de los colegios con decano peso decisivo del radio de la sanidad será dirigido por los próximos tres abriles por Izkia Siches, una fresco experto en medicina interna de 31 abriles, que lleva siete abriles trabajando al interior del corporación, periodo en el cual presidió el regional Santiago del Colmed.

Siches fue dirigenta estudiantil y militó en las Juventudes Comunistas, mientras estudiaba medicina en la Universidad de Pimiento. Durante su trabajo en el Colegio Médico ha sido reconocida por privilegiar la discusión en torno al fortalecimiento de la salubridad pública, adicionalmente de hacerse parte de demandas como la firma del engendro bajo tres causales, que la llevaron a participar en la campaña #CuentaConmigo de Fundación Miles.

Encima Siches es parte de la agrupación Médicos Sin Marcas, entidad que pretende “promover un ejercicio clínico responsable, basado en evidencia y libre de las influencias de la propaganda y los incentivos provenientes de la industria farmacéutica y de dispositivos médicos”, indican en su página. Agregan que “buscamos fomentar un distanciamiento de la profesión médica respecto de las estrategias de promoción de las compañías productoras de tratamientos, con miras a proteger la imparcialidad e independencia del juicio clínico de los efectos distorsionadores del marketing y los conflictos de interés”.

¿Influencia frenteamplista?

El proceso de surgimiento de este sector del Colegio Médico nació en respuesta al desgaste y “conservadurismo” al interior del hermandad, aseguran las nuevas dirigencias regionales del Colmed. Reconocen que resultó siendo “una bolsa de gatos súper grande”, porque terminaron integrando a diversos sectores “descontentos” con las últimas dirigencias y la ocupación que había realizado el Colegio Médico. Al igual que en otros gremios, como el Colegio de Profesores, esta nueva desafío emergió desde los doctores más jóvenes que han entrado al Colmed, principalmente, integrantes de la atención primaria, médicos residentes y generales de zona.

La venida masiva de jóvenes que se vieron formados en el “movimiento estudiantil”, que tienen una militancia en organizaciones del Frente Amplio, o extra “duopolio”, han llevado procesos de recambio dirigencial, que le han quitado espacio a las fuerzas tradicionales como las del PC o el PS, tanto en el mundo sindical como estudiantil. Entre estas fuerzas se encuentran el Colegio de Profesores, la Confech, la ANEF y sindicatos estratégicos de la CUT, y más recientemente el Colegio Médico, donde tuvo área un cambio radical de directiva la semana pasada.

“Partimos desde un diagnóstico, basado en el sistema de salud actual y por otra parte, que las prácticas del colegio no eran las correctas”, explican desde Oxigenando. Según estas, una de las principales críticas era que “el mismo colegio se ha ido ensimismando de la sociedad, de las políticas públicas y de los mismos colegiados”, conformando “una política elitista y alejada de las bases”, asegura un nuevo dirigente regional .

Al igual como ha ocurrido en otros espacios organizados, como el Colegio de Profesores, la Confech y la ANEF, las nuevas fuerzas organizadas han acabado desplazar – en parte- a los dirigentes de la Concertación que han caído en un proceso de desgaste y deslegitimación cediendo un espacio que ha sido ocupado por nuevas fuerzas emergentes, divididas en socialdemócrata, anticapitalista o antineoliberal con plan institucional e izquierda anticapitalista sin plan institucional, como lo plantea el analista en Estudios Sociales y Políticos, Francesco Penaglia, en su obra “Subversión del orden Transicional”. En éste espacio de jóvenes médicos descontentos con las prácticas dirigenciales todavía influyeron fuerzas en el Frente Amplio, que cuentan con sus respectivos frentes de trabajadores y especialistas principalmente de la Izquierda Autónoma y Revolución Democrática, quienes tomaron tuvieron “que echar mano a todos los miembros descontentos y despolitizados”, explican desde Oxigenando el Colmed.

Uno de los problemas que se desarrollaron durante la campaña y que apuntaron con destino a un sentimiento “antipolítico”, fue la crítica a que el Colmed sería cooptado por fuerzas de extrema izquierda o que sería politizado, lo que quedó en evidencia por medio de un correo que envió el director de la Clínica Santa María, Dr. Cristián Ugarte Palacios, a los encargados por radio de la clínica. En el mail les pidió “recordar a sus equipos la votación del Colegio Médico, que corre serio riesgo de politizarse nuevamente, por lo que se requiere el voto de aquellos que no han votado”. Esta Barrabasada fue audiencia como una “campaña sucia” por parte de la Nómina A, ya que aseguran que si se revisan los programas de las tres listas apuntaban, “en cierta medida” a lo mismo, ya que en espacios como el Colmed “las propuestas tienen que ser moderadas”, sentencian.

Nuevo panorama organizacional

Este triunfo en el Colegio Médico se suma a una serie de cambios en sectores estratégicos a nivel sindical, y igualmente en organizaciones sociales.

La Confech desde el año 2012 comenzó a residir un recambio entre sus principales dirigencias, “izquierdizándose”, o dejando antes las clásicas dirigencias de los partidos tradicionales y del Partido Comunista por un transversal “descontento”. Fue allí donde comenzaron a surgir liderazgos como el de los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson y movimientos como la Nueva Actividad Universitaria (NAU), Izquierda Autónoma, la Unión Doméstico Estudiantil (UNE) y el Frente de Estudiantes Libertarios, orgánicas que han donado origen a las fuerzas frenteamplistas, entre ellas Movimiento Autonomista, Revolución Democrática, Nueva Democracia y la Izquierda Libertaria, entre otras. Actualmente las tres principales presidencias estudiantiles se encuentran en manos de la UNE, con Daniel Andrade en la Fech, la NAU en la FEUC y RD en la Feusach.

Pero todavía hay fuerzas más “a la izquierda” que han ido tomando contorno al interior del Movimiento Estudiantil, como el Somos, desde donde surgieron vocerías como la de Marta Matamala (Feusach), igualmente grupos trotskistas, entre otros. Quedando desplazados de éstos espacios de poder las juventudes de los partidos tradicionales.

Un proceso similar vivió el Colegio de Profesores, actualmente dirigido por la denominada “disidencia”, de la mano de Mario Aguilar. Posteriormente de las fuertes movilizaciones del año 2014, en las que se vio una gran resistor desde las bases militantes al tratar de las dirigencias del colegio, en particular de su entonces presidente, Jaime Gajardo (PC); las fuerzas al interior del colegio comenzaron a rearticularse, se abrió un “flanco izquierdo” a la Nueva Mayoría y varios dirigentes locales de dicho conglomerado se unieron a la cinta de los “disidentes”, la que era compuesta por distintas orgánicas emergentes, conformadas por una “masa crítica de profesores que venían desde el movimiento estudiantil”, recalcaba Aguilar a fines de 2016. Una fuerza que logró disputar a lo que en la interna era denominado como “la máquina interna del PC” y cobrar las elecciones del colegio.

En la Asociación Doméstico de Empleados Fiscales (Anef) igualmente se levantó un movimiento que intentó sacar al oficialismo de la presidencia de la estructura. En las últimas elecciones surgieron las listas “ANEF en Acción”, una desafío que tenía como principal bandera la independencia y que estaba conformada por socialistas díscolos, que se descolgaron de la desafío oficialista, yuxtapuesto a independientes y miembros del Movimiento Autonomista, al que pertenece el diputado Gabriel Boric. Contiguo a ellos estaba “Cabreados”, cuyos miembros se definen como “más a la izquierda” y que en campaña impulsaron una cachas crítica al rol de las dirigencias históricas y su trato con la Nueva Mayoría. Finalmente uno de los últimos bastiones en orgánicas sociales del proceso concertacionista logró mantenerse en pie y la ANEF se mantuvo en manos del PC, liderado por Carlos Insulza, funcionario del SII, aunque las otras dos listas igualmente lograron ser parte de espacios de dirección doméstico y regional.

Otro signo de este proceso de reestructuración de las orgánicas sociales se ha gastado reflejado en las tensiones al interior de la CUT y una serie de congelamientos de la décimo de distintos sindicatos y agrupaciones. Punto que analiza Penaglia en su columna “La descomposición de la CUT y del sindicalismo burocrático”. Allí explica que “el 31 de enero el colegio de profesores anunció congelar su décimo en la CUT. El 5 de febrero la Confederación Doméstico de Lozanía Municipal (CONFUSAM) declaró que decidirá en un evento doméstico durante el 2017 su permanencia en la CUT. Por su parte, el 14 de febrero, la Pacto de Trabajadores del Cobre asimismo decidió suspender su décimo en la Central; finalmente, el 15 de febrero la Confederación Doméstico Unitaria de Trabajadores del Transporte (CONUTT) declaró su salida a través de una proclamación que señalaba que la CUT ‘’ya no volverá, la han matado una tropa de trepadores, dirigentes serviles a los partidos que solo velan por sus intereses personales’’.

“Caso a salvo ocurrió en la ANEF, que si proporcionadamente el 15 de febrero de 2017 congeló su décimo, el lunes 10 de abril ratificó su permanencia en la central, lo que evidentemente está relacionado con la robusto presencia que mantiene el PC en el espacio”, explica. Este círculo plantea a una CUT que “atraviesa una importante crisis de descomposición política, moral y orgánica”, según el experto. Lo que aumentaría la presión por suministrar los espacios de control desde el oficialismo.

Para el analista político Andrés Cabrera, “el debilitamiento de la CUT y la irrupción de nuevas fuerzas políticas que asumen la conducción de significativos espacios sectoriales dentro del mundo del trabajo organizado, son dos fenómenos que se encuentran directamente relacionados. Ambos fenómenos responden a las características que reproduce el escenario sociopolítico nacional en su conjunto. Por un lado, se observa un evidente desgaste, descomposición y la falta de legitimidad por parte de los segmentos que han conducido los órganos sindicales históricos del país. Entre ellos, el más representativo, la CUT”.

Las implicancias políticas

Bajo este nuevo círculo político y social del sector movilizado y organizado del país, según los analistas el “control” desde los espacios institucionales se vuelve aún más enredado, y hasta es posible que el orden y la gobernabilidad interna cambien en los próximos periodos presidenciales.

Según el texto “Subversión del orden Transicional” la ascensión en las movilizaciones ha sido progresiva: de 1773 manifestaciones en el año 2009 pasaron a casi 7 mil en el 2011, y las “alteraciones al orden público”, que estaban cifradas en 237 mil, en el 2009, llegaron a más de 2 millones en 2011 y pasaron a mantenerse hasta el 2013 en más de 729 mil, según el PNUD.

Frente a esto la salida institucional de respuesta que dio la “la élite transicional concertacionista” parece estar “destinada a perecer. Buscaron reconfigurar un proyecto que capitalizara e incorporara el “malestar” de los movimientos sociales, pero como se ha analizado en el estudio, su capacidad de dar respuesta e incorporar demandas populares ha sido solo de 8,8%, en el caso de los conflictos regionales, 7,8% en el estudiantil y 0% en el caso ambiental y mapuche”*, lo evidenciaría la imposibilidad de dar respuesta desde la presente política de gobernanza a los conflictos y demandas de los sectores organizados de la sociedad.

Según Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores, esto se debe a que “evidentemente está cambiando el panorama social” y a que “la antigua tesis es que los partidos políticos daban dirección o conducían los movimientos sociales está totalmente superado”, esto adecuado a que hoy existe una “ciudadanía que ahora demanda otro tipo de democracia, mucho más directa, participativa. Se cuestiona directamente a la élite, que está desacreditada y ya no puedo dirigir al movimiento social”.

En cuanto a las demandas de su sector, Aguilar explica que en el caso de un gobierno de derecha, o de la Nueva Mayoría, “uno puede pronosticar un cierto continuismo en las políticas, por lo tanto una falta de sintonía con el movimiento social, que seguramente lo que va a generar es que la alta movilización, las demandas y la presión por cambios más estructurales va a seguir fuerte”. Por otra parte, en el caso de un gobierno del Frente Amplio, “uno esperaría, y lo pongo bien en condicional, que va haber un tratamiento distinto… uno esperaría un gobierno con mucha más participación de la ciudadanía y los movimientos sociales”, indica el dirigente de los profesores.

Aguilar hace hincapié en que a pesar de su “vereda cercana al Frente Amplio como ciudadano”, se debe surtir la autonomía de los movimientos sociales, equivocación que identifica en el proceso que vivió la Nueva Mayoría, especialmente con el Partido Comunista, “actuar con total independencia y autonomía y esa es la clave de los nuevos movimientos sociales”. “La sociedad chilena se ha ido autonomizando de la élite política y económica que tiene un bajo prestigio. Y esto son antesalas de cambios profundos en la sociedad, porque cuando hay un cuestionamiento más de fondo a esta élite que ha mantenido el poder durante tantos abriles el paso ulterior es el cuestionamiento al maniquí, agrega.

Para el analista político, Andrés Cabrera “todo parece indicar que las alteraciones de las correlaciones de fuerza al interior de distintos espacios sectoriales, tenderá a profundizar el desgaste de los “mecanismos de contención” con los que ha actuado la política transicional durante los últimos abriles”. El historiador explica que uno de los propósitos fundamentales de la Constitución de 1980 fue la “neutralización de la agencia política del pueblo”, lo que, “fue desarrollado de manera magistral por los sucesivos gobiernos de la Concertación, durante el período de la “Alta Transición”.

Cabrera agrega que “ya en la “Baja Transición”, contiguo al agotamiento de la Concertación y el progreso del gobierno de derecha en el año 2010, se hizo evidente, no sólo la incapacidad de tramitar el conflicto social por parte del gobierno de Sebastián Piñera, el cual emergía desde distintos frentes: socioambientalista, regionalista y educativo, sino que igualmente, se vuelve documento el desgate de los mecanismos institucionales”, una prueba de esto es que “el retorno de la Concertación, bajo el nuevo rótulo de Nueva Mayoría, ha sido también incapaz de apaciguar la emergencia del conflicto social”.

Según el historiador, “en la eventualidad de que Sebastián Piñera llegué a la conducción gubernamental durante el próximo año, lo más probable es que se configure un escenario de incremento en la conflictividad social. Una victoria de la derecha, volcará los esfuerzos de lo que será la extinta Nueva Mayoría hacia el amplio espectro de organizaciones sectoriales”.

Finalmente “la tendencia a la conformación de actores sociopolíticos no se detendrá, por lo tanto, los focos de conflicto seguirán latentes. El Estado deberá crear modificaciones institucionales de importancia a fin de procesar el conflicto sociopolítico incubado por el modelo”, sentencia Cabrera.

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