Ottawa, la ciudad que le da vino a los alcohólicos

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El tratamiento recomendado para el dipsomanía crónico es la privación. Pero a los residentes de Oaks -un hogar permanente para alcohólicos que una vez vivieron en la calle- se les da una medida de caldo en intervalos de una hora.

Se trata del Programa de Trinque Ventilado (MAP, por sus siglas en inglés), y tiene como objetivo cambiar el comportamiento de consumo de los adictos empedernidos.

En un hotel reformado, situado en el oeste de la ciudad de Ottawa, Canadá, unalarga y tranquila fila serpentea en la zona de recibo.

Los hombres y las mujeres son en su mayoría de mediana antigüedad o mayores. Algunos de ellos tienen bastones, andadores o sillas de ruedas. Su lozanía es frágil tras una vida entera de extralimitación de la bebida.

En sus manos se destacan sus cicatrices, moretones, hinchazones y sus uñas astilladas o mordidas.

Todos cargan una taza, una copa, un vaso o un frasco. Cualquier recipiente sirve.

Cada hora a las y media comienza lo que se conoce como “el vertido”.

Una medida de caldo con 13% de vino, detallado en el espacio, se les dispensa a cerca de 50 alcohólicos.

La primera del día, a las 7.30 am, se les da casi 200 ml. El resto del día hasta las 21:30 pm se les da poco más de 140 ml.

Elisa Pewheoalook es la futuro en la culo. Vive en Pond Inlet, un pueblo inuit en el norte de Canadá, y ha estado bebiendo durante 40 de sus 53 abriles; una vida arruinada por el bebida.

“El vino de aquí no es malo”, dice. “En la calle bebía enjuague labial o lustre para el pelambrera. No sabía rico pero lo que yo quería era ingerir. Me enferma pensar que tomaba eso. Aquí tomo mucho menos”.

Si algún muestra signos de intoxicación, no le sirven.

“No sucede muy a menudo, pero si están borrachos, les pido que vayan a su habitación a tomar una siesta“, dice Lucía Ali, una de las empleadas en Oaks, quien trabaja en el bar.

El centro MAP fue diseñado para hacerle frente a las evacuación de las personas sin hogar que trataron de dejar de tomar y fallaron.

El esquema fue creado por un colección de profesionales de la sanidad hace más o menos de 15 abriles.

La idea era que si podíamos estabilizar la trastorno de sus vidas -días que comienzan con la búsqueda de vino y todas las complicaciones que se presentan con eso-, entonces tal vez podríamos hacer incursiones con su vigor mental, anexión al licor y sus enfermedades físicas”, le explica a la BBC el doctor Jeff Turnbull, uno de esos primeros innovadores y el presidente de personal del hospital de Ottawa.

El catalizador fue un alcohólico crónico llamado Eugene.

Lo encontramos fuera con quemaduras por el frío. A pesar del clima helado, se la pasaba fuera oportuno a su anexión al vino”, recuerda el doctor.

“Fue entonces cuando nos preguntamos si no sería más seguro darle un poco de caldo. Eugene respondió rápidamente. Se quedó en el interior del refugio, se le mejoraron las quemaduras y le pudimos liberar los dedos de los pies”.

El MAP comenzó a trabajar en 2001 y está dirigido por una asociación de dos ONG -los Pastores de la Buena Esperanza, y Ottawa Inner City Health. Empezó en un albergue de personas sin hogar de los Pastores y Oaks fue inaugurado en 2010.

Sin secuestro, el enfoque fue controversial.

Recibí amenazas de homicidio“, recuerda el Dr. Turner, que sigue siendo el médico a cargo en el Oaks.

“La comunidad de la suma está muy dividida sobre la reducción de daños. Hay algunos defensores que están tan fuertemente convencidos de que la parvedad es el único tratamiento indicado para el dipsomanía, que simplemente no podían ver otra alternativa”.

Los residentes de Oaks contribuyen al costo de su mantenimiento -y el vino- con sus pensiones y beneficios estatales.

A posteriori de acoger sus bebidas en el mostrador, deambulan en el ámbito popular, o se llevan sus bebidas al patio exógeno y encienden un cigarrillo.

Charlan con amigos, juegan a las cartas, o se sientan, beben y miran al hueco.

Hay una sala de televisión y una computadora. Hay excursiones y viajes de compras. Hay una clase para mantenerse en forma.

Es un entorno calmado y estable, y le ha permitido a muchos a florecer.

Algunos han restablecido contacto con sus familias, otros quieren hacer trabajo voluntario o incluso asalariado.

Y los residentes inuit han formado un asociación de trabajo para compendiar información para las personas sin hogar como ellos.

Es un mundo separadamente de las caóticas vidas muchos llevaban en las calles.

El centro de Ottawa es inquietante.

Cada cuadra o dos te encuentras con adictos.

Los que buscan drogas caminan como si estuvieran de caza, rápido y con audacia. Los alcohólicos se balancean con paso inseguro, o se duermen en la bordillo, descansando la sotabarba en el pecho.

El autoritario Steve Boucher, regularmente las patrulla esas calles.

“Yo diría que en cada turno recibo un mínimo de media docena de llamadas para atender borrachos”, le cuenta a la BBC el mandón Boucher. “Es triste que la vida de la clan llegue a eso, pero el bebida es un demonio con el que tendrán que capotear toda su vida”.

Los alcohólicos crónicos representan una enorme pérdida de bienes públicos.

“Uno de nuestros clientes fue llevado a urgencias 191 veces en los 6 meses antaño de resistir a MAP”, dice el doctor Turnbull.

“Y eso fue sólo en nuestro hospital. Puede que además haya estado en otros centros de atención médica durante ese tiempo”.

No hay un estudio preciso, pero es realista admitir que la ciudad de Ottawa ha acabado guardar millones de dólares con la implementación de este programa.

Hay una profunda reducción de las llamadas al servicio de emergencias 911,a visitas al hospital de emergencia, el uso de paramédicos y la policía”, dice Turnbull.

De reverso en el Oaks, a pesar de que se está formando la fila para el próximo trago de caldo, Corinne Jackson no se inmuta.

Lleva casi 6 abriles en la residencia y hace 3 meses dejó de tomar los tragos que ofrecen cada hora.

Tras 18 abriles de tomar bebidas alcohólicas en exceso, puso los frenos.

“El alcohol arruinó muchas de mis relaciones. Hasta tenía trabajo en uno de los mejores hoteles de Ottawa y lo perdí.”

Corinne está encantada con su sobriedad, aunque es relativa: cuando sale con su novio, quien vive todavía en Oaks, toman cerveza.

“Me fascinaría decirle a todos que se volvieran abstemios”, confiesa Turnbull. “¿Pero es factible? Quizás no. Lo que sí hacemos es tratar a diario de reducir su consumo de alcohol”.

Al menos en Oaks están estables. Están felices y tienen una calidad de vida bastante“, concluye.

 


Fuente:T13.cl

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