Partidos mueven sus fichas de cara a las parlamentarias: entre los «viejos estandartes» y la renovación de la política

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La inscripción para las elecciones de noviembre está a la dorso de la ángulo, y cada pacto atraviesa por estos días los momentos más tensos de la negociación parlamentaria, cuando las listas comienzan a depurarse y queda poco para cerrarlas. Una conversación que no está exenta de roces y discusiones, y donde asiduamente se generan distancias por el espacio que tienen los partidos más pequeños frente a los más numerosos o con mejores resultados en las últimas mediciones electorales.

La mayoría desafío por el hecho de que esta semana puedan depurarse lo más posible las nóminas, entendiendo que el cronómetro está prácticamente encima, quedando menos de una semana para formalizar delante el Servel. Cada pacto tiene sus propias problemáticas y todavía sus criterios a la hora de postular los nombres, todo adicionalmente inevitablemente impresionado por el círculo presidencial.

A modo caudillo, las colectividades han apostado por diputados en control, políticos conocidos o exparlamentarios para los cupos senatoriales, sumado esto a quienes van a la reelección. Para las diputaciones, el abano va desde excandidatos que compitieron en las elecciones municipales o de convencionales constituyentes y no ganaron, pero tuvieron resultados positivos. Asimismo incluye a antiguos dirigentes políticos que estuvieron alejados de la “primera línea” de la política, y a dirigentes territoriales, sin experiencia en cargos conocidos, más quienes van a la reelección y uno que otro nombre más mediático.

Una de las piedras en el zapato en los pactos de la concurso ha sido la hegemonía que instalan los partidos con mejores resultados electorales en las últimas mediciones, como la DC y el PS en Pelotón Constituyente, y el FA y el PC en Apruebo Dignidad. En las tiendas con más cupos fue popular el comentario de que “hay partidos chicos que se pasan de roscas y se ponen exigentes”, mientras que desde las colectividades con menos espacios señalan que “hay partidos que pasan la máquina y nos miran en menos”.

La incidencia de ME-O

Uno de los principales flancos en Dispositivo Constituyente es qué va a suceder con el Partido Progresista (PRO). Esto, porque se calma que esta marcha el Tribunal Constitucional (TC) resuelva el futuro de sus derechos políticos, que hasta ahora ha sido el freno para oficializar su opción a La Moneda. Y si acertadamente aguardarán esa resolución, en el PRO hay confianza por el precedente que se fijó con el caso de Cristián Warner, exasesor de ME-O, caso en el que el TC acogió de guisa conforme el requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad, recuperando así sus derechos políticos y ciudadanos.

Si correctamente la osadía final la tomará el PRO el domingo, luego de la consulta ciudadana de Dispositivo Constituyente, son varios en el partido los que sostienen que “no hay razones para no ir”. Esto –dicen– no significa necesariamente romper el pacto parlamentario con el resto de los partidos del pedrusco. El resto de las colectividades se apuraron en descartarlo. “Si van con candidato presidencial propio, tienen que irse de la lista parlamentaria. Fuimos claros con ellos desde el día uno”, dijo un dirigente del piedra. La eventual salida del PRO significa –asumieron en Pelotón Constituyente– reacomodar nombres para cerrar la salario definitiva.

Pero encima algunos marcaron sus reparos a la posibilidad de que el PRO acoja finalmente una candidatura senatorial de Rodrigo Peñailillo, exministro que fue investigado en el caso SQM, sobre financiamiento ilegal de la política. Esto, porque el PRO, en un rostro político, ofreció el cupo al exsecretario de Estado, quien recibió el portazo del PPD y el PS. Sin secuestro, por ahora no hay un acuerdo, puesto que la intención de Peñailillo es competir por la Región del Biobío como senador, donde el PRO quiere defender con uno de sus filas el contemporáneo puesto de Alejandro Navarro.

“Sería cargar con un muerto que nadie quiere, meternos en el barro sin ningún sentido”, enfatizó un dirigente de uno de los partidos de Dispositivo Constituyente, sin confiscación, en el PRO enfatizaron que Peñailillo no fue formalizado y que en la mesa está el principio de presunción de inocencia.

Entre las cartas que ha puesto en la mesa el PS al Senado, está la de Juan Luis Castro, y en el Bío Bío se cuentan Manuel Monsalve y Gastón Saavedra, actuales diputados, y todavía los antaño diputados Clemira Pacheco y Daniel Melo –que generan los dos ciertos resquemores internos, especialmente Melo, por su vinculación a delitos de violencia intrafamiliar–; en Coquimbo, Daniel Manouchehri, abogado y exdirigente estudiantil; Romanina Morales, en el distrito 12, quien compitió como candidata a constituyente por ese mismo sector; entre otros.

En el PPD una de sus mayores apuestas está en la flagrante presidenta del partido, Natalia Piergentili, así como Domingo Namuncura como diputado en La Florida. Incluso María José Díaz, quien fue candidata independiente en cupo PPD por el distrito 16 en la dilema de convencionales constituyentes, y otros liderazgos jóvenes, como Marcos Pérez, en Tarapacá.

En la DC resurgen nombres como los del exministro Alberto Undurraga. Todavía, como candidato al Senado en la Región Metropolitana, Eugenio Ortega Frei, hijo de la presidenta del partido, Carmen Frei.

El Partido Radical tiene como anciano desafío conseguir con la diputada Marcela Hernando al Senado. Encima, traería de regreso al expresidente del partido, Ernesto Velasco, y a su excandidato presidencial, José Antonio Gómez. Y –según reconocieron algunos–, si Carlos Maldonado no triunfa este sábado, podría asimismo encargarse un cupo parlamentario.

En Apruebo Dignidad la tensión fue protagonista este martes. El Frente Amplio (FA) presentó una fórmula para distribuir los cupos que fue aceptablemente acogida. Sin confiscación, en sectores de Pimiento Digno reclamaron que el Partido Comunista (PC) apostó por minimizar al resto y hacerse de más cupos. En el PC apuestan, entre sus cartas más fuertes, por Guillermo Teillier para un sillón en el Senado por la RM. Y si acertadamente aspiran a ayudar su flagrante presencia en la Cámara de Diputadas y Diputados, la salida de Camila Vallejo causó preocupación, en específico por tratarse de un distrito holgado, con comunas como La Florida y Puente Suspensión.

En el FA los nombres pasan por Karina Oliva, quien fue candidata a gobernadora regional; el exfiscal Carlos Gajardo; el RD Pablo Paredes por el Distrito 10, y el contemporáneo diputado Miguel Crispi, que podría creer al Senado. En la Coalición Regionalista Verde Social (FRVS), las apuestas a la Cámara Incorporación son con Alejandra Sepúlveda y Esteban Velásquez.

A estas conversaciones en curso se suman otros pactos de concurso, como el del Partido Igualdad y Partido Humanista, adicionalmente de las candidaturas independientes, como las de la Nómina del Pueblo, que buscan patrocinios para presentarse a inscribirse el 23 de agosto, y donde destaca entre sus más conocidas Fabiola Campillai, quien desafío a datar al Senado por la Región Metropolitana.

Los nudos de Pimiento Vamos

A diferencia de ocasiones anteriores, el gran problema del oficialismo para conformar las listas parlamentarias, hoy no tiene que ver con que tal partido le pasa por encima a otro ni por diferencias respecto a escaños protegidos, como suele suceder en estas instancias. El nudo, hoy por hoy, consiste en la dificultad de encontrar rostros nuevos que quieran competir para un cupo en el Parlamento en un contexto en la «marca» Pimiento Vamos está completamente a la víctima, así por lo menos lo reconocieron transversalmente en el oficialismo.

A lo inicial se suma la complejidad de cumplir con los requisitos impuestos por el candidato presidencial del conglomerado, Sebastián Sichel, y que consisten en transigir nombres jóvenes y que no arrastren una mochila con la marca de un partido político, todo esto cruzado con la dificultad que ha significado, para unos más que otros, completar las cuotas de clase que la ley impone.

Para el oficialismo la conformación de las listas es una situación de “vida o muerte”, pues luego de ocurrir perdido más de 30 municipalidades, suceder conseguido solo 1 de 16 gobernadores regionales y activo quedado muy por debajo de las expectativas en la Convención Constitucional, perder el Parlamento significaría citarse fuera de esparcimiento en todos los espacios mayores de toma de decisiones del país.

De esta guisa –y si proporcionadamente el plazo de inscripción vence el lunes 23 de agosto– es que en Pimiento Vamos han tenido que posponer en dos ocasiones la presentación del acuerdo parlamentario, el que buscaba de alguna guisa diferenciarse de la concurso, en relación con la capacidad de conducir que tendrían unos y otros.

Pero no ha sido posible. La cita del comité electoral transversal del conglomerado oficialista, que estaba agendada para este martes 17 de agosto, tuvo que ser suspendida, adecuado a que tanto desde RN como de Evópoli acusaron problemas de memorándum, una forma elegante de afirmar que aún tienen varias complejidades por resolver.

Y si proporcionadamente el espíritu sería el de seguir las indicaciones de su representante presidencial, en cuanto a encontrar rostros frescos con disposición a los cambios de forma progresivo –que es la organización que Sichel ha estudioso para diferenciarse de la concurso–, el Senado al parecer corre con sus propias lógicas.

Tal cual indicaron, “para competir por un escaño senatorial se necesita un mayor nivel de conocimiento”, por ende, las reglas en esta ocasión no serían parejas para una Cámara y otra. De esta forma, nombres como los de Manuel José Ossandón, Jacqueline Van Rysselberghe, Iván Moreira, entre otros, están aún sobre la mesa esperando su ratificación.

De todas formas, una de las lógicas primordiales para esta instancia, y que fue aceptada por todos, es la de no obstaculizar el camino de quienes tienen la posibilidad de ir a la reelección. Esto, considerando que el oficialismo fue el sector que más salió perjudicado al momento de haberse suficiente la ley que les puso límites a las reelecciones. Para contextualizar, fue la aprobación de esta ley la que finalmente le costó el puesto al exministro del Interior, el Evópoli Gonzalo Blumel, puesto que la UDI nunca se lo perdonó, acusándolo de acaecer tenido una “inmensa falta de visión política”, que hasta el día de hoy se lo refriegan cuando recuerdan la magna derrota en las municipales.

Por ahora en la UDI está agendada para el día jueves en la tarde la sesión de su consejo genérico, para ratificar su tira, la que aún no consigue cerrarse. Son doce los diputados que no podrán reelegirse, entre ellos Celso Morales, Javier Hernández, Iván Norambuena o Enrique van Rysselberghe –quien apostaría por ocurrir al Senado en el Biobío–. A ellos se suman los nombres del presidente de la UDI, Javier Macaya –quien postularía al Senado por la sexta región–; la secretaria caudillo, María José Hoffmann, que asimismo suena como carta senatorial; Issa Kort, que dejó su cargo para admitir como embajador de Pimiento en la OEA; y Ramón Barros, a quien están intentando convencer de ocurrir a la Cámara Reincorporación incluso.

En el caso de RN, en las diputaciones, hay un plano más o menos claro, aunque no sin dificultades para satisfacer los cupos de quienes no pueden reelegirse. Mientras que en el distrito 8 iría Camilo Morán –reemplazante de Mario Desbordes–, unido a Cristián Pino –pareja de la ministra Karla Rubilar–, en el distrito 9 la desafío será la reelección de Eduardo Durán y Erika Olivera. En el 10, se repetiría el plato el diputado Sebastián Torrealba, y lo acompañaría en la índice Tomás Fuentes.

En el 12, es Ximena Ossandón quien va colocar por la reelección, y al no poder participar Leopoldo Pérez, se está sondeando el nombre de una exconsejera regional. El distrito 11 mantendrá la paga de sus tres diputados: Catalina del Existente, Gonzalo Fuenzalida y Karin Luck.

Parte del puzle aún irresuelto pasa por convencer al diputado por La Araucanía, Miguel Mellado, de competir, toda vez que no quiere hacerlo; igualmente, a Frank Sauerbaum de emplazar por la Cámara Ingreso, considerando que él quiere reelegirse en su diputación; y, finalmente, de apañarse un colega de Marcela Sabat y Manuel José Ossandón para la senaduría por la Región Metropolitana.