Patricia Putkin, directora de Fundación Amanoz: “Tener una nueva pareja a los 77 es como haberme sacado la lotería”

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Su himno de vida es la canción “What a wonderful world”, cantada por Louis Armstrong. “Escuchen la letra”, pide y se pone a traducirla: “El mundo es maravilloso, por su cielo azul, por el verde de los árboles, porque la gente se da la mano y se saluda, por todo lo positivo que a mí me gusta. Es una canción que habla de que entre los seres humanos hay amor y cercanía”. 

Patricia Putkin Rattinoff (77) es fundadora y directora de Amanoz, que desde la trágica asesinato de su marido, el patrón israelita Juan Carlos Kantor, dueño de Dimacofi, agregó su nombre al de la fundación como tributo. Energética, positiva y siempre impecable. hace 21 abriles creó Amanoz, anticipándose a las deposición de apoyo y compañía de las personas mayores, dada la proceso demográfica de un Pimiento, cada vez más envejecido. Hoy, adulta longevo ella misma, deje con Piensa en Grandes, sin protegerse cero. 

¿Qué es lo más difícil que te ha tocado indisponer en la vida?

-Para tener a mis tres hijos, tuve que estar en cama durante todo el preñez, durante cada uno de ellos, porque había peligro de pérdidas, así es que nacieron bastantes chiquititos, de 8 meses. A posteriori de los partos tenían que retornar a enseñarme a caminar. Diría que esa fue una parte muy difícil de mi vida. Todavía fue duro meterme a estudiar ya de adulta la carrera de orientación abierto, porque a mi marido no le gustaba. Se burlaba: “¡Ay, eso lo leíste en la página 340!”, cuando yo opinaba de poco, estaba adicionalmente tremendamente celoso. Yo entré a estudiar a los 30 abriles y eso me cambió la vida. La gentío del Instituto Carlos Casanueva eran todos unos amores, ahí me encontré con otro mundo. Yo venía de colegio particular, por lo que ir a trabajar a las poblaciones, a los colegios públicos de Pudahuel, fue positivamente un descubrimiento. Finalmente y de a poquito, a mi marido le terminó gustando lo que hacía.

-Su homicidio tan sorpresiva, ¿me imagino que fue un guantazo muy duro?

-Fue terrible. Estábamos en Pucón y él se fue a nadar al laguna. Yo lo vi y bajé un poco a posteriori a la playa y no estaba por ninguna parte. Nadie lo había manido. De repente vi que estaban sus zapatillas y su polera en el andén. Ahí sentí poco fuertísimo en el corazón, un dolor, una certeza y empecé a bramar Juan Carlos, Juan Carlos, Juan Carlos, y no contestaba. ¿Sabes a qué hora lo encontraron? A las 9 de la sombra. A él le dio un infarto calibrado cuando estaba subiendo por la escalera al parada posteriormente de nadar. Fue terrible no poder despedirme de él, que se fuera así y verlo luego en el interior una bolsa plástica horrorosa. 

Ahora, con la serenidad que da el tiempo, cree que fue bueno que Juan Carlos Kantor no conociera el ofensa propio de la vejez. “Murió en su plenitud, sin achaques, vital. Se fue a los 74, con tres años menos que los 77 que tengo yo ahora. Y creo que fue bueno, porque, por su personalidad, le habría sido muy difícil aceptar los costos y dolores del envejecimiento”.

-Te casaste muy jovencita, a los 17, estuviste casada 51 abriles, enviudaste en 2014 y hace tres te volviste a emparejar, ¿cómo se construye la vida en pareja en la etapa otoñal de la vida?

-Toca la casualidad que Sergio me conocía a mí y a mi marido. Una vez, incluso, estuvimos comiendo todos juntos en la casa de mis padres. Hoy me dice que él me miraba y me miraba, porque me encontraba muy bonita. Yo no me acuerdo para nulo de ese episodio. Él, posteriormente se casó, tuvo dos hijas. Y, cuando nos encontramos hace 3 abriles y medio, lo primero que le pregunté fue la perduración. Me dijo 76 y yo pensé que me servía, que me acomodaba –dice, risueña y experiencia.

El Sergio del que palabra Patricia es el director pionero de la televisión chilena, Sergio Riesenberg. Con 50 abriles de trayectoria, a partir de las transmisiones del Mundial del 62, pasando por estelares, el Festival de Viñedo, debates políticos, programas franjeados, tras su retiro ha escrito y publicado varios libros, adicionalmente de ser comentarista esporádico en radiodifusión y TV. Aclarado el punto, ella sigue contando la historia de su nuevo aprecio: “Posteriormente de ese conversación, me fui de holganza a Miami y desde ahí lo contacté por Facebook. Así empezó todo y hasta el día de hoy tenemos una relación, una relación amorosa de personas adultas. No es para falta como cuando estaba con Juan Carlos, él era un marido muy quisquilla, quería que estuviera siempre súper flaca, toda impecable, pirulín, pirulín. Sergio, en cambio, no es para ausencia demandante. Disfruta de sus temas, del fútbol, por ejemplo, mientras yo veo una película en mi IPad, no nos estorbamos, así funcionamos.

“No es bueno pasarse la cuarentena en pijama”

-¿Es la soledad el longevo problema de las personas de la tercera tiempo en Pimiento?

-Así es. En Pimiento hay 450 mil adultos mayores que están solos. Nosotros en la fundación Amanoz tenemos un sistema muy bueno, que la pandemia ha fortalecido. Con 600 voluntarios capacitados, llamamos por teléfono a unas 400 personas mayores y solas de forma permanente. Lo hacemos simplemente para conversar con ellos. Los que llaman saben cómo hacerlo, porque no es presentarse y hablarle a un adulto decano. Muchos tienen problemas de recital o de visión, lo que dificulta que respondan a veces, o de comprensión, pero con conocimiento, empatía y mucho cariño, se logra la comunicación. Una de las cosas más importantes en Amanoz es el cariño, el coito que sentimos todos y yo en particular por las personas mayores, más ahora que yo todavía soy mayorcita. En pandemia, las personas que atendemos están felices, porque los llamamos, los acompañamos. Es tan duro estar solo. En mi caso, cuando partió la pandemia, Sergio nunca más volvió a su casa. Ahora estamos viviendo juntos en la mía. Yo les digo a mis hijos, que tanto alegan: “Imagínense cómo habría sido para mí pasar sola la pandemia”. Ahí se quedan callados. 

-¿Sientes que por un perfectamente intencionado afán de protección todos se sienten llamados a opinar, a despellejar, a arbitrar las decisiones de los mayores, como, al parecer, ha sido en tu caso?  

-Sí, en mi caso, ha sido difícil. Me han auditoría, ahora, eso sí, mis hijas Pauline y Denisse todavía se han sentado conmigo y Sergio a la mesa, y tengo la impresión que, de a poco, han ido entendiendo que es mi vida y que estoy muy eficaz con él. Pero, al principio, no fue realizable, fue duro. 

-¿Hay en esa comportamiento una suerte de infantilización? ¿Has sentido que te tratan como una pupila chica?

-Absolutamente. Hay mucho de eso. Por eso es tan importante que cada 15 de junio sea el Día del Maltrato al Adulto Longevo, para divisar todos esos maltratos, los graves y los más sutiles. Yo tengo muchas amigas solas, por viudez o separación, y ninguna   tiene pareja. Yo creo que he sido la única fuerte al decidirme a tener una pareja, porque no se ve mucha multitud longevo que dé el paso, que se atreva. En genérico, es como haberme sacado la sorteo, porque hay mucha soledad entre las personas de vida. Mis amigas tienen hijos, nietos, yo todavía los tengo, tres hijos y 11 nietos en total, pero uno debe tener una vida propia. Eso es poco que les cuesta entender a los hijos, que uno quiera una vida propia.

La hija viejo de Patricia es la periodista Pauline Kantor, ex ministra del Deporte de Sebastián Piñera, que fue reemplazada por Cecilia Pérez, y que fracasó en su afán de integrar la Convención Constituyente, por lo que le preguntamos: 

-¿Qué piensas de la carrera política de tu hija? ¿Sufriste el que no saliera electa constituyente? 

-Yo creo que a ella le dolió mucho no salir elegida, porque se preparó, trabajó mucho, caminó por todas las ferias del distrito, entregaba volantes en las esquinas a los automovilistas. Fue una desilusión, porque de verdad se la jugó y creía que podía aportar. Yo vi su esfuerzo.  

Asegura que ella es cero política, menos que ve debates y programas de hogaño, pero que quia se le habría ocurrido postularse a mínimo. “Esa energía física que se requiere, yo hoy no la tengo, soy operada de la columna”, dice y vuelve a afirmar que lo que la llena es “trabajar por la adultez mayor, entregar amor y compañía a los que están solos y de los cuales no se preocupa nadie”. 

Cuenta que su Fundación Juan Carlos Kantor Amanoz se financia con donaciones, lo que implica un arduo trabajo, porque, pese a ser una miembro distinguida de la comunidad israelita y estar llena de contactos con personas de parada patrimonio, los aportes no llueven. “Tenemos una gerente que se mueve por todo Chile buscando donaciones para poder seguir entregando cariño a los adultos mayores, pero no es fácil”, comenta.

-Tú has viajado mucho y vivido fuera de Pimiento, ¿qué iniciativas interesantes te ha tocado ver en el extranjero dignas de imitarse en relación a las personas grandes?

-Yo creo que es urgente hacer un estudio detallado de cuántos adultos mayores solos hay en Pimiento, conocerlos al detalle y principiar a preocuparnos en serio de ellos. Existen muchas personas solas que no tienen ni cómo prepararse un plato de comida. Me tocó estar en Londres conociendo la faena de una fundación financiada por el gobierno que se dedicaba a dar ese apoyo de forma excelente, personalizada.  

-Haces talleres con mujeres de tu círculo para cuchichear de distintos temas y que hace poco vieron juntas “El Agente Topo”. ¿Qué les pareció? 

-Efectivamente, hago tertulias con amigas y en ocasiones vemos y analizamos películas. Al aparición, “El Agente Topo” no les gustó tanto. Pienso que no era amable para ellas ver a las personas en desgobierno, postradas, mirar a esas señoras en arnés de ruedas esperando que las cuidadoras las atendieran. Pese a las diferencias sociales, duele encontrarse retratados. Ver la soledad de la vejez. Muchas de ellas tienen 80 abriles y más, y se están preparando para lo que viene y esa imagen no les gustó, aunque al final, fueron entendiendo. Y a todas nos fascinó el agente, el señor que lo encarna.

Conectada digitalmente desde hace abriles, cuando clases de computación, es asidua a ver charlas Ted en el IPad; a la red social Pinterest, donde exploración ideas de nuevas recetas; a escuchar podcast y ver columnas políticas como las de Tomás Mosciatti y Fernando Villegas; y a Teleobjetivo, plataforma donde arsenal sus tertulias culturales. Igualmente es coqueta y muy preocupada de su aspecto. “Yo me gastado todos los días como si no estuviéramos encerrados en cuarentena. Me gusta que Sergio me vea bonita. Que vengan a peinarme, porque por el ingenio con que me tratan la apnea del sueño, despierto como una leona. Y Sergio me celebra las tenidas, el que me vea perfectamente, le encanta y a mí igualmente. Tengo amigas que se han pasado la pandemia encerradas en buzo o en pijama, lo que no me parece bueno. Hay que darse humor. Tener energía. Yo soy así; estoy convencida de que “What a wonderful world”, como canta  Louis  Armstrong.