Plurinacionalismo o Barbarie: dos visiones sobre el conflicto étnico-nacional

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“Hemos fallado como país” y “pido perdón al Pueblo Mapuche”, ha señalado la Presidenta el día viernes. Este gratitud llega abriles a posteriori de la petición de perdón edl entonces Intendente Francisco Huenchumilla. Han ocurrido demasiadas cosas mientras, cosas que delatan a las élites como autores o cómplices de una auténtica barbarie.

Hemos trillado cómo se han producido muchos hechos de violencia en el sur de Pimiento, incluyendo iglesias incendiadas, camiones destruidos, enfrentamientos, jóvenes mapuche muertos a balazos, tratos crueles, torturas policiales a adolescentes, violencia contra niños indígenas, e incluso una mujer mapuche engrillada durante el parto. Una ascenso de violencia. La repuesta estatal, encima de un reforzamiento del despliegue policial, ha sido la aplicación de la ley antiterrorista.

La aplicación de esa ley no corresponde para un conflicto político como el que tiene el Estado con el Pueblo Mapuche. Como se concluyó en un fresco seminario efectuado en la Otorgamiento de Derecho de la Universidad de Pimiento, dicha ley ha resultado en una penalización anticipada y discriminatoria, pues sirve a una persecución penal con medidas de excepción, pero que casi siempre resulta en que los inculpados, posteriormente de una larga prisión preventiva, son absueltos. Por otra parte, es claro que los hechos de violencia del sur no corresponden a lo que se entiende internacional y técnicamente como terrorismo, pues yerro el sujeto organizativo propio de ese aberración para ser una amenaza verosímil a la institucionalidad.

La política gubernativo se ha estrecho a padecer delante los proyectos de ley de Ocupación Indígena y de Consejos de Pueblos. Hasta ahora, sólo el extremo superó el primer trámite constitucional. En ámbitos más substantivos no ha existido ninguna modificación en las políticas de tierras, de aguas, en relación a la consulta indígena o a los derechos políticos de los pueblos indígenas.

Mientras, la visión de derecha se refleja con crudeza en las palabras de Ossandón que cree que es una opción meter bala a los Mapuche, y en Piñera que quiere una restauración manu militari del orden, y los empresarios conservadores aspiran a que un gobierno de derecha desahucie el Convenio 169, llevándose consigo los pocos derechos colectivos indígenas que existen en el país.

Todas estas visiones están ancladas en la método del castigo y la refriega, o de la claudicación frente a ellas, y dibujan una violencia barbárica, que no dista prácticamente de la violencia que dicen combatir, y que no están destinadas a terminarla, sino que requieren que la violencia continúe, para que así prosigamos sin indisponer los problemas con una opción política.

La alternativa política ha emergido como la forma justo de darle una reorientación alrededor de el entendimiento de las relaciones de conflicto e incomprensión que estamos viviendo. La alternativa política recientemente ha ido tomando el nombre de plurinacionalismo.

Pero ¿qué significa el plurinacionalismo? Jurídicamente consiste en rediseñar el Estado, desde la Constitución alrededor de debajo, para que los pueblos indígenas participen en él como sujetos colectivos, provistos no sólo de derechos culturales, sino incluso de derechos políticos como la auto-determinación, la autonomía y la representación política particular, y derechos territoriales a las tierras y aguas ancestrales y sobre los fortuna naturales. Políticamente, el plurinacionalismo significa que el Estado converse con todos los grupos, sin exclusiones ni vetos, para averiguar soluciones conjuntas.

Para que una decisión política plurinacional sea viable, debe existir una propuesta específica para que pasemos de las violencias política e institucional a la cooperación y el diálogo. Las experiencias comparadas nos indican que la conciencia transicional es una utensilio que, correctamente pensada, puede sustituir la aplicación del sistema policiaco-criminal, a la vez que revaloriza los derechos humanos de todos, indígenas y no indígenas, permitiendo su recuentro.

La Presidenta se ha extendido en medidas de fomento, pero no se refirió al contenido del agradecimiento constitucional prometido. La sistematización del proceso constituyente indígena ha indicado la demanda por la redefinición del Estado como plurinacional y por la fianza del derecho a la autodeterminación interna de los pueblos indígenas. El candidato de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, declara precisamente esos contenidos como parte de sus bases programáticas, y en esto coincide con los candidatos del Frente Amplio.

La reparación de la convocatoria “violencia rural” para personas y empresas es absolutamente personal, pues olvida completamente a las víctimas mapuche fatales y a todos los ciudadanos indígenas que han manido vulnerados sus derechos por la violencia institucional. Una decisión política pasaría asimismo por el compensación en la reparación.

La alternativa política del plurinacionalismo está ganando adeptos, en la medida que las otras soluciones están fracasando, pero el camino a una democracia plurinacional es grande y es la hora de que lo empecemos a vagar.

  • El contenido desperdicios en esta columna de opinión es de monopolio responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la cuerda editorial ni postura de El Mostrador.

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