¿Qué son los centros de internamiento de extranjeros en Europa y por qué son tan polémicos?

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Es tenebrosidad cerrada y llueve en Madrid. Un conjunto de 39 personas vara gritos de “libertad” y “dignidad” desde la tarro del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en Aluche, un extrarradio en el suroeste de la hacienda española.

El motín tuvo ocasión la semana pasada y duró 12 horas. Tras negociar que no hubiera represalias contra ellos, los inmigrantes -internos en el centro- regresaron a sus habitaciones.

Tan pronto como un mes antaño, 70 internos se habían fugado de un centro similar en Murcia, en el sureste de España, en una hecho que dejó incluso cinco policías heridos.

Internos en la azotea del centro de internamiento de extranjeros en Aluche, Madrid, con una pancarta que reza

Estos dos últimos casos volvieron a gritar la atención sobre estos centros de internamiento.

Y sobre su uso como antesala a la expulsión de inmigrantes en situación irregular desde Europa a sus países de origen.

En España, estos lugares reciben el nombre de Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs), en Italia son llamados Centros de Identificación y Expulsión y en Reino Unido, Centros de Expulsión de Inmigrantes.

En Francia, donde en septiembre igualmente ocurrió una fuga de varios internos en la ciudad sureña de Nimes, se conocen como Centros de Retención Administrativa.

Vista exterior del centro de internamiento de extranjeros en Aluche, Madrid
Ventanas cubiertas en el centro de internamiento de extranjeros en Aluche, Madrid

Centros en todo Europa

Con un nombre u otro, este tipo de instalaciones se utilizan -según los expertos consultados- en todos los países de la Unión Europa.

“Lo que diferencia a Europa de otras partes del mundo es que tienen instalaciones especialmente creadas para alojar a inmigrantes o a demandantes de asilo. Específicas para ese propósito”, asegura Michael Flynn, director ejecutor del Esquema de Detención Mundial (GDP, por sus siglas en inglés), un centro de monitoreo de estas instituciones con sede en Ginebra.

“Algunos países lo hacen mejor que otros, pero legalmente tienen que ser instalaciones específicas que aseguren la separación de este tipo de internos de la población condenada por delitos penales“, afirma en diálogo con BBC Mundo.

Pancartas de protesta con la palabra

La cantidad de personas internas en estos lugares varía en función de los países.

Por los siete centros que existen en España pasaron 6.930 inmigrantes en 2015, según datos recopilados por el GDP. De ellas, cerca del 40% fueron expulsados del país.

En Francia, el país con anciano número de internados de la UE, la sigla de detenidos -de acuerdo con la misma fuente- fue de 47.000 en 2015. 44.000 fueron expulsados.

Un decorado similar se da en Reino Unido, con una población interna de 32.000 y más de 40.000 fueron expulsados en 2015.

Protestas frente al centro de internamiento de extranjeros en Aluche, Madrid. Una pancarta reza

Pero, ¿qué son estos CIEs? Y, ¿por qué levantan polémica?

“(En España) son establecimientos públicos sin carácter penitenciario que dependen del Ministerio del Interior y que están destinados a custodiar a los extranjeros para garantizar su expulsión, su devolución o su regreso”, comenta Pepa Gutiérrez, miembro de la Subcomisión de Extranjería del Consejo Militar de la Jurisprudencia, que agrupa a los colegios de abogados de este país.

De este modo, las personas que ingresan en estas instalaciones no tienen por qué poseer cometido ningún delito.

Fachada del Centro de Expulsión de Inmigrantes de Dungavel, en Escocia.
Mujer con pancarta de protesta que reza

“Existen casos de extranjeros que han cometido un delito y el juez acordó la sustitución de la pena privativa de libertad por su expulsión, pero numerosos internos en el CIE se encuentran en un procedimiento administrativo”, agrega la experta en conversación con BBC Mundo.

La norma europea que regula estos centros establece “la posibilidad de detener a demandantes de asilo e inmigrantes irregulares, en particular si existe riesgo de fuga”. La detención, no obstante, “debe ser siempre un posterior expediente y debe ser proporcionada“.

En la interpretación de ese punto es, quizá, donde reside gran parte de la controversia en torno a los CIEs.

“Realmente hay una preferencia por el procedimiento sancionador, que debería tener un carácter más excepcional. Es decir, se deberían iniciar más procedimientos en los cuales se pudiera invitar u ofrecer al extranjero la oportunidad de poder marcharse de una forma voluntaria”, señala Gutiérrez.

Parlamentarios con carteles con las letras DH piden respeto a los derechos humanos en el parlamento en Madrid

Estancia

En España, la estancia máxima de un interno en un CIE es de 60 días, mientras que la estancia media ronda los 24 días.

Pero todavía en esto hay disparidad entre los diferentes países de la UE.

En Francia, por ejemplo, el periodo mayor de internamiento es de 45 días, prorrogable a 20 más bajo ciertas circunstancias. En Italia y Portugal son dos meses, mientras que en Alemania son seis o 18 en casos excepcionales.

Adentro de la UE, Reino Unido es el único país que no tiene un periodo mayor de detención.

Desde hace décadas, las denuncias sobre abusos y malas condiciones de vida en estos centros -que empezaron a tenderse en Europa en los abriles 80- son numerosas.

El postrer motín en el CIE de Aluche en Madrid volvió a ponerlas sobre la mesa en España.

“En el centro con el que nosotros trabajamos, las condiciones de habitabilidad son paupérrimas. Son espacios pequeños y en las celdas hay entre cuatro y seis personas y, dependiendo de los momentos, en condiciones de acumulación”, relata a BBC Mundo Betty Roca, vocera de la campaña por el cerradura de los CIEs en Valencia, en el este de España.

Chimbo Samb es de Senegal. Tiene 28 abriles y llegó a las islas Canarias en 2006 en un cayuco. En aquel momento permaneció 18 días internado en el CIE de Tenerife.

“Las condiciones eran muy malas. No me dieron explicaciones de por qué estaba allí, ni de qué era un CIE. El agua era muy fría, apenas nos duchábamos. Era como un campamento: la habitación no tenía paredes y éramos unas 70 personas”, recuerda en conversación con BBC Mundo.

Protestas frente al centro de internamiento de extranjeros en Aluche, Madrid

“Hace un año visité a un amigo interno en el CIE de Valencia. Por lo que me contaba, las condiciones son más o menos iguales o peor. Los tienen encerrados en habitaciones sin retrete y no les dejan ir al baño por las noches”, dice Samb, quien no llegó a ser expulsado de España y siete abriles a posteriori de su paso por el CIE regularizó su situación.

El gobierno castellano niega estas acusaciones.

“Existe una leyenda negra sobre los CIEs”, aseguró el jueves el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en declaraciones a los medios de comunicación a la salida del Congreso.

“Murmurar de derechos humanos es ofender el derecho castellano y la regulación de los CIE es de las más garantistas de Europa“, indicó el ministro.

Protestas frente al centro de internamiento de extranjeros en Aluche, Madrid, con un cartel que reza

BBC Mundo solicitó entrevistas al Servicio del Interior y a la Policía Doméstico española pero no fueron concedidas.

Desde el Consejo Universal de la Jurisprudencia, Pepa Gutiérrez insiste en que la figura del internamiento debe ser apariencia como la “última opción”. Y sugiere agenciárselas formas alternativas a los CIEs para el control de los inmigrantes que están en proceso de expulsión.

“La ley de extranjería española permite la repatriación adoptando otras medidas cautelares que son indudablemente menos restrictivas de derechos que la privación de desenvolvimiento: desde la presentación periódica frente a las autoridades competentes, retirada del pasaporte, residencia obligatoria en un determinado superficie… Hay mucho sobre lo que trabajar”, concluye.

 


Fuente:T13.cl

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