Quién es Larry Flynt, el “rey del porno” de EE.UU. que ofrece US$10 millones por información que permita destituir a Donald Trump

0
406
loading...
loading...

El “rey del porno” ha vuelto a la carga.

Desde su arnés de ruedas de oro, Larry Flynt, el “gringo el pervertido”, “el enemigo” del movimiento feminista, el “cristiano fundamentalista converso”, el “cruzado” a atención de la Primera Reforma, regresa a la campo en Estados Unidos.

No a la sexual (tiene 74 abriles y una bala lo dejó parapléjico hace casi 40 abriles), pero sí a la política, esa “segunda casa” a la que siempre ha querido entrar y a la que su depravado pasado siempre le ha cerrado la puerta.

Y lo hace de la misma forma, polémica y cuestionable, que lo ha hecho siempre, desde que libró la primera gran batalla por la aprobación de la pornografía en Estados Unidos: con una convocatoria, con una provocación y con mucho mosca de por medio.

Esta vez, todo comenzó con un anuncio publicado este domingo, ausencia menos que en The Washington Post.

¿Qué decía? Qué ofrecía cero menos que US$10 millones.

No buscaba modelos ni candidatos para actos atrevidos para la portada de su mítica revista Hustler, que en la período de 1970 llegaba a 3 millones de manos cada mes.

Pedía datos que puedan tolerar al impeachment (pleito político) al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

No es la primera vez que Flynt usa los anuncios en los medios para poner a los políticos en aprieto.

Ya en la lapso de 1970 ofreció US$1 millón por informes que pusieran en evidencias conductas sexuales ilícitas de los miembros del Congreso o de que cualquier otra figura pública.

Los negocios de Flynt incluyen tiendas eróticas y casinos.

Casi 40 abriles posteriormente, subió la desafío, en monto y oportunidad: ahora no solo multiplicó la cantidad, sino que se dirigió directamente con destino a el inquilino de la Casa Blanca.

Pero ¿quién es este remoto magnate del porno?, ¿de dónde salió este multimillonario que pasó de crear clubes nudistas a liderar una revista de discutible íntegro y, de ahí, a dirigir casinos, inmobiliarias y empresas de manejo de marcas, de producción de música y hasta de videojuegos?

Los inicios

En su alojamiento de suntuosidad Wilshire Boulevard, en el mítico intramuros de Beverly Hills, saciado de estatuas de Julio César, alfombras, cuadros barrocos y fotos con personalidades famosas, poco a ausencia recuerda los orígenes de miseria del hijo de un ama de casa y de un diestro de refriega venido a menos de Lakeville, Kentucky.

Pero cuentan los que han estado que hay allí otros utensilios que recuerdan lo que caldo posteriormente: selecciones de Hustler, la revista que hizo reglamentario la pornografía en Estados Unidos, torsos escultóricos de mujeres desnudas y cuadros del descanso de póker, su pasión desde que huyó de su casa cuando tenía 15 abriles.

Un certificado de inicio falsificado le permitió el inicio de la aventura: de fracasado buscafortuna en juegos de azar, pasó a tendero de vino en los abriles sedientos de ley sequía.

Un policía, según contó, lo obligó a retornar a casa, luego de forzarlo a tocarle partes prohibidas. No fue su primer altercado con el sexo. Sus memorias se remontan a los 7 abriles, a una prima y a una gallinácea, pero dice que ese día marcó el resto de su vida.

Poco duró su revés a su paupérrima casa de Kentucky.

Como a muchos jóvenes pobres de la época, no le quedó otra que enrolarse en el ejército para intentar comportarse una mejor vida.

Lo hizo en la Acuarela, pasó a intervenir radares, cruzó los mares y dejó “amantes en cada puerto” hasta que fue “honorablemente” retirado.

Eran finales de 1964.

Flynt ofreció un teléfono directo y un correo electrónico para que los informes sobre Trump.

Autodeterminación sexual

Con los US$1.800 que había conseguido racionar para ese entonces, le compró a la madre un bar de mala asesinato que para entonces regentaba en Dayton, Ohio.

Lo reestructuró y, al poco tiempo, según contó, ya le había sacado la inversión y decidió comprarse otro, posteriormente otro más… ahí fue cuando surgió la idea.

Flynt pensó que en aquellos abriles del inicio de la revolución sexual, su notorio de borrachos adinerados y adictos a las metanfetaminas se vería complacido si fueran recibidos por mujeres desnudas, si vieran voltear mujeres desnudas…

Fue el inicio de Hustler Club, uno de los primeros clubes nudistas en Estados Unidos.

Tres abriles a posteriori, tenía ya cinco sucursales y, ya la movimiento de las mujeres no se limitaba al ballet.

Flynt abrió varias sucursales de sus clubes en pocos abriles.

Para promocionarlas, decidió crear un pequeño boletín de insuficiente diseño y dos páginas que llamó Hustler Newsletter (Boletín de Hustler).

El folletín hoy daría risa, pero para ese entonces, contaba con los ingredientes necesarios para el escándalo: desnudos ligeros.

Fue tal éxito que Flynt pronto decidió agregarle páginas y, cuando el negocio de los clubes parecía inclinarse, tras la recesión, el boletín perdió el patronímico, aumentó su morbo y se convirtió en Hustler, una revista de sexo expreso.

La publicación, que pronto levantó las más encendidas polémicas por enseñar sin pudor los entrañas de los penes, las vaginas y sus acoples, hizo parecer pacatas a la entonces poderosa Playboy y Penthouse.

La revista se ganó la enemistad del movimiento feminista, por su evidente contenido racista y denigrante de la mujer.
Pero no fue esta visión instrumental de la mujer lo que llevó a Flynt en 1978 frente a un magistrado del condado de Gwinnett, en Georgia. Era menos que eso: básicamente, su obscenidad.

La batalla

Fue entonces cuando comenzó la gran batalla de Flynt, su “lucha” por un mundo, según dijo, en el que la pornografía y el jerigonza “para adultos” fueran aceptados como hechos cotidianos de la vida.

Su amparo lícito fue la Primera Mejora, la norma de la Constitución de Estados Unidos que vela por la espontaneidad de expresión y de prensa.

Tras un abundante tiempo de dimes y diretes, el magistrado a cargo del caso dictaminó que, bajo el amparo de esa corrección, la publicación de pornografía en el país era legítima, más allá de la concurso de los moralistas.

Flynt es forofo al póker desde que tiene 15 abriles.

A partir de entonces, la pornografía salió de los confines de la censura en Estados Unidos.

Pero Flynt, uno de los artífices de todo esto, no pudo celebrarlo.

Un supremacista blanco le clavó una bala en la barriga, que le afectó la tuétano, puntual una mañana en que salía del magistratura.

A posteriori de estar días sin contarse entre los vivos, el “rey del porno” quedó incapacitado -ironías de la vida- de la cintura para debajo.

Ocaso

De la arnés de ruedas, y gracias a una hermana del entonces presidente de Estados Unidos, James Carter, Flynt pasó a la fe desbordada por Cristo, mientras seguía, por otro costado, impulsando la revista.

El ocaso del porno impreso abriles posteriormente marcó incluso la decadencia de la figura Flynt, cuya cercanía a demócratas como Carter o su lontananza premeditada alrededor de republicanos, como George Bush (padre e hijo), lo hicieron reaparecer ocasionalmente de su toril en su domicilio barroco de Beverlly Hills.

The People vs. Larry Flynt, una película de Milos Forman, intentó en 1996 convertir en ficción su vida legendaria, el año pasado una confesiones todavía intentó hacerlo renacer.

Fueron, de alguna guisa, un anunciado homenaje a su decadencia, una constatación de que la verdadera película, su vida verdadero, ya había llegado a un desapercibido fin.

Una decadencia anciano que la que le trajo su larga anexión a las metanfetaminas y la constante depresión de su invalidez: la del paso premioso, inclemente, del tiempo.

Contenido relacionado

La homicidio del creador de Playboy: Marilyn Monroe, Pamela Anderson y otras 5 estrellas de Hollywood que pasaron por las páginas de la revista
Muere Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy y mito del erotismo del siglo XX

loading...