Radiografía a las horas más críticas de La Moneda

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Al interior del Gobierno han descrito esta semana como la “definitiva”, el minuto esencia para destrabar el conflicto social que se ha extendido por casi un mes. Una semana temida por La Moneda, ya que se conmemora un año de la asesinato del comunero mapuche, Camilo Catrillanca, que se da, encajado en medio de una crisis social, política e institucional, pero todavía interna en el oficialismo, en donde varios “han comenzado a abandonar el barco”, reconocen en el gobierno.

Al interior de Pimiento Vamos destacan que con las semanas, las diferencias con el Mandatario han pasado de ser “sutiles” a evidentes. Que los únicos que parecen estar “más o menos al pie del cañón” con el Presidente Sebastián Piñera son los militantes de Evópoli, mientras que sus principales alfiles son el superior del segundo calle, Cristián Larroulet y los ministros Gonzalo Blumel y Karla Rubilar. “Más allá de eso se ve solo”, agregan desde el oficialismo.

Al consultar en el resto de las carteras el panorama es diverso. Entre los ministerios sectoriales las críticas están más a piropo de piel, en algunas carteras se estaría imponiendo el “sálvese quien pueda” y a varios, les llamó la atención la posición que han tomado algunos ministros, como Jaime Mañalich.

El ministro se desmarcó de la límite del Gobierno respecto a DDHH, tildó de “brutal” el número de personas con lesiones oculares y reconoció que habían casos de violación a los DDHH. Palabras que al interior del conglomerado fueron vistas como un “acto de sinceridad” y de “sobrevivencia”, por parte del dirigente de la cartera de Sanidad, ya que ha sido centro de varias “funas” por funcionarios de recintos hospitalarios. Pero, en otros sectores fue instruido como una traición.

En las dos últimas semanas varios jefes de carteras habrían reclamado delante la error de conexión entre lo que ocurre fuera de palacio y las decisiones que se toman al interior de ella. Destacan que las conversaciones con el Mandatario son más “cortas” y que se ha notado la desatiendo de orden que entregaba el ex ministro Andrés Chadwick. Es más, a nadie le pareció extraño que el Mandatario contactara a su primo para pedir consejos, según develó este fin de semana La Tercera. De todas formas, la cita que hizo este miércoles el mandatario con todo el ministerio de ministros y subsecretarios fue recibido como “una buena señal” por las autoridades de Gobierno, aunque nuevamente “tarde”.

El problema es que los cuestionamientos no sólo están en la individuo de los ministerios, sino que las bases funcionarias a fines al Jerarca de Estado todavía han dejado en evidencia la desconexión con las resoluciones del Presidente. Varios asesores tienden a pedir perdón al ser consultados por los caminos que toma el Gobierno y se desmarcan, por ejemplo, del llamado al Cosena. Es por esta razón, que en algunos sectores temen que el respaldo a Piñera se desfonde en las bases de su propio Gobierno, señalan que en muchos casos son sus familias los que se movilizan, muchos de ellos piñeristas totalmente desencantados del manejo de la crisis.

Un sector que ha preocupado de sobremanera en La Moneda es el de la derecha más dura, aquella que no ha sido piñerista históricamente, pero que votó por el Mandatario en la última dilema. Este clan ha ejercido presión desde los sectores más influyentes en el Gobierno, uno de los principales temores durante la semana pasada era que los civiles salieran a tomar ecuanimidad por sus propias manos. La acometida ocurrida el domingo en Reñaca, aumentó las alarmas internas y habría apresurado el anuncio de la Nueva Constitución.

Aislamiento constitucional

La nueva Constitución ha sido el punto político más confuso de afrontar, y el que ha impresionado el distanciamiento de los dos partidos anclas de Pimiento Vamos, la UDI y RN, reconocen desde el Gobierno.

En el oficialismo destacan que hay un sector que estaría capitalizado el descontento con el mandatario, Renovación Doméstico. El partido dirigido por Mario Desbordes fue uno de los primeros que marcó distancia con La Moneda, o “abandonó el barco”, según miembros del oficialismo.

RN impulsó una nueva constitución cuando el Presidente había optado solo por reformas constitucionales. Sus alcaldes fueron los primeros en respaldar la consulta ciudadana municipal del 7 de diciembre, y a menos de una semana de que el ministro Blumel anunciara un Congreso Constituyente para una nueva Constitución, el partido de Desbordes se cuadró con un plebiscito de entrada y salida, adicionalmente de una Convención Constituyente, como fórmula para montar a la nueva carta magna, descartado la propuesta del Gobierno.

Encima, Mario Desbordes se ha mostrado como el “agente de cambio y de diálogo”, destacan en la concurso. Tanto así, que le ha quitado protagonismo al Presidente, invocando mesas de diálogos.

“RN está siendo el partido cuyos dirigentes han entendido el conflicto, el más empático”, destaca el cientista político Cristóbal Bellolio. A diferencia de la UDI, que estaría “paralizada por el miedo y desconcertada”, agrega el escolar de la Adolfo Ibáñez. En el gremialismo todavía reconocen que están “distantes del Presidente”, que el mandatario ha cedido a presiones externas, sin que se aprueben las leyes anti saqueos, y que ha dejado su propio esquema, que no se entienden porqué se debe cambiar de la Constitución.

Recalcan que La Moneda no ha sido clara “con sus objetivos” y que ni siquiera el ministro Felipe Ward fue informado en detalle de la propuesta del Ejecutor, antiguamente de asistir a la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados. El dirigente de la Segpres repitió una y otra vez la fórmula de nueva Constitución, con plebiscito ratificatorio, a través de un Congreso Constituyente, sin descartar la décimo ciudadana, argumento del que no se movió a pesar de la insistencia de prensa en que explicara en qué consistía dicho Congreso.

El martes en la tenebrosidad el Mandatario anunció una memorándum de tres puntos, un acuerdo por la paz, otro por la razón, “para impulsar una robusta agenda social” y “un Chile con mayor igualdad y menos privilegios”. Dio un plazo de 24 horas para que inmediato a la examen en el Congreso se lograra cerrar un acuerdo de salida a la crisis y se condene la violencia registrada la marcha de huelga doméstico. El llamado tuvo eco, todo el mundo político criticó los desmanes y la violencia y sentó a conversar, pero mucho más acullá de la propuesta entregada por el Ejecutor. Cerca de rememorar que toda la examen, en un hecho inaudito, acordó tomar la Asamblea Constituyente como el mecanismo propicio para la nueva constitución.

Entre conversaciones, RN logró que parte de la UDI y del Ejecutor pensaran en ceder frente a un plebiscito de entrada, pero, con el compromiso de que la examen comprometa la décimo de parlamentarios en el proceso constituyente. El eje de la ex Concertación habría accedido delante el punto, hasta en la DC, apurados por el ultimátum presidencial y frente a lo que pueda ocurrir este jueves, habría impulsado un acuerdo, al que se habría descubierto parte de Revolución Democrática. Hasta el cerradura de esta tiraje, dicho acuerdo no había acabado ser consensuado, a pesar de que el techo cedido por el presidente Piñera ya se había cumplido.

Desde palacio destacaron que la señal la dará el ministro Blumel, que al momento de cerrar el acuerdo será él quien alucinación a cerrar el trato, ya que debe estar La Moneda y el gobierno presente. Dejar todo en manos de Desbordes sería una señal más de la “soledad” del Presidente.

El desfonde del orden

Un punto preocupante al interior del Gobierno es el de la seguridad pública y los equilibrios al interior de Carabineros. El desgaste y seguridad de los efectivos ha sido una preocupación constante, pero la última semana se ha relevado la posibilidad de un desfonde interno, delante la figura del caudillo director Mario Rozas.

Al interior de la institución se ha hecho presente la crítica de que sus miembros están sobre-exigidos, cumpliendo largas y peligrosas jornadas, mientras el poder político no logra resolver el conflicto y ha cuestionado el activar de sus miembros.

Las señales de acotar el uso de armamento a balines y gases lacrimógenos, encima de la adecuación de los protocolos, anunciado por el caudillo Rozas durante el fin de semana, causó una respuesta de resistor al interior de la institución, lo que habría acrecentado la visión lejana que tienen sus miembros respecto a la figura del Común Director.

La preocupación en palacio es que la única ámbito que se ha mantenido alineada con La Moneda y fiel al Mandatario abandone dicho compromiso y responda a sus propios códigos, más allá de la autoridad civil. Recalcan que esto no ha ocurrido y que las señales que ha cedido el caudillo Rozas, como comprometer que no dará a ningún carabinero de muerto cuestionado por los procedimientos, es parte de la logística de nutrir las aguas calmas a la interna.

Por otra parte están las Fuerzas Armadas. Mucho se especuló la tarde del martes con la posibilidad de que se declarara nuevamente el Estado de Emergencia, el diputado Desbordes reconoció que fue una posibilidad y oficialmente desde Palacio indicaron que el presidente había “optado por la paz”.

Pero, en el interior de las mismas murallas de palacio destacan que habrían sido los ministros Blumel y Rubilar quienes le habrían listo al mandatario que ellos no apoyarían la salida de militares a la calles, principalmente porque esto no propiciaría el diálogo con la examen. Otros sectores apuntan a que habría sido el Ejército el que habría argumentado que no estaban las condiciones para que las Fuerzas Armadas instauran el orden civil, con todo el examen y atribuciones que aquello significaría.

Fuentes del mundo castrense apuntaron a que el Presidente y el ministro de Defensa Alberto Inquietud habían estado dispuestos a la intervención de las FFAA decretando un nuevo estado de emergencia. Pero esta atrevimiento habría opuesto la examen de los cuerpos militares, excepto que se limitaran a proteger instalaciones estratégicas y que en el caso de utilizar la fuerza contaran con todo el respaldo reglamentario, situación que el ministro Inquietud no estuvo en situación de respaldar. La otra medida para salir era que el Gobierno dispusiera inmediatamente de un decreto firmado con el Estado de Sitio, en cuyo caso el problema político era mucho viejo porque en términos prácticos era entregar el “mando” a las Fuerzas Armadas.

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