Rafael Garay: “Reconozco los hechos que se me imputan y mi mayor interés es devolver el dinero”

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Tras su regreso a Pimiento Rafael Garay ya ha obvio en dos oportunidades frente a el fiscal José Morales por el delito de estafa a 36 personas por $1.750 millones.

El diario La Tercera tuvo paso a su refrendo, donde confesó en qué gastó el patrimonio de sus inversionistas y incluso explicó cómo gestó la falsa enfermedad con la que intentó engañar a la gentío.

Con respecto a lo primero, aseguró que muchos de los afectados lo intentaron contactar por redes sociales y que el metálico de uno de ellos, con quien se contactó por Twitter, lo desembolsó para realizar un evento deportivo de “Kudo Brasil versus Chile”. “Pensaba recuperar con el borderó que se iba a obtener en Porto Alegre. Esta inversión no tuvo buenos resultados, ya que se decidió hacer la entrada gratuita”, dijo.

A otro, que lo contactó por Facebook y que nunca conoció en persona, le depositó 10 millones de pesos, moneda que “sin tener cuentas, ni la estructura para invertir, deposité el dinero en mi cuenta personal, pero sin realizar inversiones”.

En tanto, “gasté para mí en artículos de consumo diversos: alrededor de $500 millones”, según sus propias estimaciones.

En cuanto a su presunta enfermedad, expresó que todo comenzó en 2014, cuando “estaba en un estado de alcoholismo y además en fase maníaca de la bipolaridad, se suma a esto el componente depresivo suicida, en esta bipolaridad se incluye el exceso de gastos y consumo, yo en este estado que he descrito continué recibiendo dineros del público”.

Dos abriles más tarde, confesó en diversos medios de comunicación de una tranquilo enfermedad que lo aquejaba. “Cuando comuniqué esto me inyecté 15 ampollas de insulina que compré por mercado libre. Estas insulinas pretendía que me causaran la muerte, pero solo me ocasionaron mucho sueño”, manifestó.

Esta se trataba de un gioblastoma y que la idea la había tomado de la película “Tres días para morir”. “El 2016 señalé que tenía este gioblastoma con el sentido de suicidarme y que no se cuestionara la situación misma del suicidio“, agregó.

Una vez que salió de Pimiento, llevaba consigo 50 ampollas de insulina con los que pretendía quitarse la vida, pero “mi pareja me convenció que no me suicidara y me empecé a preparar para retornar a Pimiento, pensando que podía tener un proceso exacto”.

“Reconozco los hechos que se me imputan y mi mayor interés es devolver el dinero, sobre todo a las personas que tienen mayor riesgo patrimonial una vez que termine el proceso. Sí quiero resguardar el daño a mí familia y personas cercanas. Mi pareja en Rumania no tienen ninguna vinculación con los hechos. Tampoco mi familia en Chile, ni tampoco las personas que cobraron cheques por mí que no tenían idea lo que ocurría. Yo soy el único responsable de lo que sucedió”, precisó.

Su fallida carrera al Congreso

Garay sostuvo que “gasté $28 millones, pero me devolvieron por los votos la suma de $29 millones”.

Sobre esta arista política, declaró a la Fiscalía que ingresó en 2013 a la campaña por “una idea que se me ocurrió”. Garay declaró que “me llamó Andrés Allamand y me ofrecieron un cupo senatorial de RN en conjunto con la senadora Jacqueline Van Rysselbergue. No acepté esa proposición.”. Luego, dijo, “me contactó Marco Enríquez Ominami y me junté con él en la sede del PRO en Providencia. Fui con Gino Lorenzini y empezamos a conversar sobre el cupo senatorial. Participé como independiente en el cupo del PRO”.

Agregó que “no recibí financiamiento de Marco Enríquez, ni de ninguna empresa en el modelo que ha sido cuestionado públicamente”. Y añade que “sí puedo decir que Cristián Warner me ofreció que si yo colocaba en la opinión pública el tema de la no regulación de la tasa máxima convencional”, un porción “iba a colocar a mi campaña $38 millones, me negué en términos rotundos a esta proposición”.

Tras la campaña de 2013 dijo que quedó fatigado, que continuó con el maniquí de inversiones y que se quedó en esa época sin flujo de moneda.

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