Road Movie: Rocky vs. La Constitución

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Filadelfia tiene una relación extraña con el deporte.

Es, por allá, la ciudad más importante en la historia de la independencia del país. Aquí está el Liberty Antesala, la Campana de la Decisión, el espíritu de Benjamin Franklin y la suma de los conceptos que más queridos nos sueñan: los derechos individuales, la derogación de la esclavitud, la igualdad delante la ley. Aquí hay varios de sus más preciados símbolos, en una ciudad preciosa y respetuosa de su pasado, pero por sobre todo de su Constitución.

Llena de museos, por cierto, pero cuya principal atracciones, por acullá, la estatua de Rocky Balboa. Y el sitio más visitado por los turistas son las escaleras del Museo de las Artes, que se suben sagradamente aunque muy pocos se animan a dar unos pocos pasos más para ingresar al edificio.

En el centro histórico se acrecentamiento el City Antesala, con la célebre estatua de William Penn en su cúpula. En un acuerdo de caballeros que honra el espíritu de sus ciudadanos, se convino que ningún edificio sería más detención que la estatua de Penn y así fue hasta que en marzo de 1987 se construyó el One Liberty Place, dando pie a la convocatoria “maldición de la estatua”, que dejó sin títulos a todos los equipos de la ciudad, siempre muy competitivos.

Los Phillies (béisbol),  los Flyers (hockey), los Eagles (fútbol gabacho) y los 76ers (básquetbol) entraron en una sospechosa sequía de triunfos que sumió a las hinchadas en una suerte de odio oriundo contra el progresismo y de respeto por las costumbres y, por supuesto, del bueno de Penn, un cuáquero humilde y sencillo.

La maldición se rompió el 29 de octubre del 2008, cuando los Phillies ganaron la serie mundial, casi nada unos meses a posteriori que otro edificio se convertía en el más parada de Pennsylvania, el Comcast Center, y la rendición ya era irremediable: decenas de rascacielos ya impedían la panorama sobre el Consistorio.

La disertación que nos entrega Filadelfia es que las tradiciones hay que respetarlas, honrarlas, venerarlas hasta que la modernidad se hace insalvable. La selección juega mañana contra Bolivia y los directivos pretenden hacer un cambio muchas veces intentado previamente, pero que siempre fracasó: crear un reglamento de premios. O sea, terminar con las negociaciones antiguamente de cada evento.

La modificación se propone en un momento sensible, donde nuestra vivientes dorada parece atravesar por un período de confusión y acomodo. A posteriori de Boston se vienen a Filadelfia. Si se hacen un tiempo, podrán tener en un altar el santuario de la constitución, ideada para el aceptablemente de toda la clan.

Fuente:T13.cl

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