Rodríguez Grossi: el hincha número uno de los empresarios que regresa al Ministerio de Economía

0
447
loading...
loading...

Gustar a Jorge Rodríguez Grossi al Tarea de Bienes para calmar el señuelo y la incertidumbre de los empresarios, posteriormente del rechazo al esquema Dominga, parece ser una buena atrevimiento.

Economista de la Universidad de Pimiento, con un magíster en la Universidad de Boston, Rodríguez Grossi tiene el pasaporte para entrar y salir del mundo privado atiborrado de timbres. Y en este tránsito continuo su opinión sobre el dilema entre decisiones políticas y crecimiento crematístico suena cabal como lo que quieren escuchar los empresarios. “Soy un hincha fanático de los empresarios, creo que son uno de los factores más importantes en el desarrollo chileno. Hay que apoyar muy fuerte el desarrollo empresarial, pero con un concepto de empresa que viene del Génesis, en el que todos transformemos el mundo a imagen y semejanza de Dios”, admitió en una entrevista.

Rodríguez Grossi (69) es antiguo militante DC, de los tiempos de la Nación Señorita, de Frei Montalva, durante su mocedad. Cercano al círculo de Gutenberg Martínez y Soledad Alvear, es amigo del flagrante ministro del Interior, Mario Fernández, con quien incluso fue socio en una consultora. Igualmente se reconoce su vieja amistad con el ex ministro Jorge Burgos.

En los 80, Rodríguez Grossi fue asesor recurrente de organismos multilaterales, como el BID, la CEPAL, la Unicef y el Cárcel Mundial. Con el regreso a la democracia a partir de 1990, el Presidente Patricio Aylwin lo llamó para integrarse al directorio de Patrón y, luego, como subsecretario de Hacienda. En febrero de 1994 lo designaron presidente de Codelco, posteriormente que Juan Villarzú y Alejandro Noemi, dos ejecutivos DC de la cuprífera, renunciaran tras el fraude cometido por Juan Pablo Dávila. Pero permaneció solo hasta el 11 de marzo de ese año.

Subdere y Guacolda

Con el arribo de Eduardo Frei Ruiz-Tagle a La Moneda, Rodríguez Grossi llegó al táctico puesto de subsecretario de Crecimiento Regional, desde donde se administran y distribuyen una gran cantidad de bienes a lo extenso del país. Desde esta repartición se enfrentó con los profesores de la educación municipalizada y tuvo otro conflicto, por la Ley de Rentas Municipales, con los municipios del país, que le costó la salida del puesto antaño de cumplir un año en él.

Luego se fue a la administración de incremento de la Fundación Pimiento, pero al no conseguir que lo nombraran en la presidencia, donde quedó Eduardo Bitran, se instaló completamente en el sector privado como administrador de la generadora eléctrica Guacolda, que luego se convertiría en AES Gener. Desde ese puesto, tuvo enfrentamientos con sectores de ambientalistas, básicamente por el uso que la empresa hacía del carbón Petcoke, un combustible en extremo contaminante.

Desde su puesto en Caudal, en 2004, defendió el plan Alumysa como filántropo para los habitantes de Puerto Chacabuco, lo que provocó que la ONG Greenpeace le otorgara ese año el premio como Habitual Destructor del Planeta (H.D.P). La respuesta fue de selección: “¿Para qué sirve tener la zona más descontaminada del mundo si no hay nadie? (…) ¿Para qué quiero un país o un Aysén de santuario de la naturaleza si nunca lo vamos a poder disfrutar? (…) ¿Para qué quiero un lugar vacío de gente por mantener determinada naturaleza?”. El megaproyecto consistía en instalar una planta ordenador de aluminio –cuya materia prima se traería de Brasil– contiguo con la construcción de un puerto y tres centrales hidroeléctricas.

Desde su puesto en Patrimonio, en 2004, defendió el esquema Alumysa como benéfico para los habitantes de Puerto Chacabuco, lo que provocó que la ONG Greenpeace le otorgara ese año el premio como Habitual Destructor del Planeta (H.D.P). La respuesta fue de colección: “¿Para qué sirve tener la zona más descontaminada del mundo si no hay nadie? (…) ¿Para qué quiero un país o un Aysén de santuario de la naturaleza si nunca lo vamos a poder disfrutar? (…) ¿Para qué quiero un lugar vacío de gente por mantener determinada naturaleza?”. El megaproyecto consistía en instalar una planta ordenador de aluminio –cuya materia prima se traería de Brasil– adjunto con la construcción de un puerto y tres centrales hidroeléctricas.

Un DC para Piñera

Por eso, si la intención de Bachelet al nombrarlo es reafirmar el discurso de que no se imagina “un país donde solo importen los números”, la aparición de Rodríguez Grossi parece una señal completa en sentido contrario.

En 2001, Ricardo Lagos lo nombró al frente de tres ministerios: Riqueza, Energía y Minería, en reemplazo de José De Gregorio, en la época en que deseaba tener megaministerios o jefes de áreas. Rodríguez definía de esta guisa el eje de su gobierno:

“Estas carteras tienen que ver con el tema de regulación económica, la que debe ser lo más expedita, fácil y eficiente posible (…). El ideal, en materia medioambiental, es que la empresa conozca, a través de un listado, sus obligaciones, y se atenga a eso en vez de perder tiempo en procesos de estudio y validación que son largos, caros y que atrasan las inversiones. Esa es la filosofía que uno tiene que tratar de imponerles a las regulaciones en general”, dijo, según cita Ciper Chile en un perfil suyo, premeditadamente del regreso de Rodríguez Grossi al Lado Estado como presidente del directorio en septiembre de 2015. “Retorno”, porque durante el Gobierno de Sebastián Piñera, desde 2010, ocupó un sillón en la mesa directiva de la misma entidad.

Como presidente del directorio de Corfo, en su calidad de ministro de Heredad, sobrevivió a la “ruptura del jarrón” que significó que la entidad perdiera más de 100 millones de dólares a manos de una intermediadora financiera, Inverlink, lo que en serio peligro al mercado financiero doméstico y que se llevó por delante al yerno de Ricardo Lagos, Gonzalo Rivas. Esa presidencia de directorio prácticamente no sabía carencia de lo que ocurría en Corfo. La prioridad del ministro era la aprobación de una reforma del sistema eléctrico, que terminó en la llamamiento Ley Corta Eléctrica.

Tabaco, salmones y Parada Maipo

Por su parte, Bachelet ya lo tuvo en su Gobierno y en un puesto confuso, como presidente de EFE, que tenía un plan de inversión cuestionado de US$1.100 millones. Paralelamente, mantuvo un pie como director de AES Gener y de British American Tobacco (BAT), la tabacalera más importante del país.

Luego, a partir de 2012, integró el directorio de la salmonera Australis. Pero su directorio más polémico fue al frente del esquema Suspensión Maipo, donde fue célebre vicepresidente en 2014, mientras la propiedad se dividía mayoritariamente entre AES Gener y Antofagasta Minerals, del Clase Luksic, que vendió su décimo en enero.

Rodríguez Grossi renunció para retornar a Bandada Estado, donde estaba puntual antaño de que fuera nominado para regresar al equipo crematístico de Bachelet, y al puesto que le calza consumado: ministro de Caudal amado por el patronal.

loading...