Rostros de la exConcertación se cuadran con la tesis del Gobierno de que la “violencia amenaza la realización del plebiscito”

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A dos meses y un día del plebiscito del 26 de abril, 231 personeros que formaron parte de la ex Concertación, entre actuales parlamentarios, exministros, excongresistas, exsubsecretarios y otros exfuncionarios de Gobierno emitieron una afirmación de alerta donde advierten que el país enfrenta una “persistente violencia” que “amenaza la realización del plebiscito del 26 de abril” por lo que proponen un “Acuerdo nacional” para el período 2020-2022.

Entre los firmantes aparecen el senador José Miguel Insulza (PS), el diputado Pepe Auth (exPPD) y el senador Felipe Harboe (PPD), encima de ex ministros como Enrique Correa, los exDC Soledad Alvear y su cónyuge Gutenberg Martínez y Mariana Aylwin, Sergio Bitar (PPD), Adriana Delpiano (PPD), los DC Jorge Burgos, Ignacio Walker y Mariano Fernández, los socialistas José Antonio Viera-Desentono y Juan Gabriel Valdés. Incluso suscribieron el texto los exsubsecretarios Jorge Correa Sutil e Isidro Solís (PR), el exsenador Fulvio Rossi (ex PS), contiguo a personeros del mundo intelectual como Agustín Squella o Cristián Warnken.

En su información, quienes suscriben la misiva,  que se definen como un corro de “independientes progresistas y exponentes de la centroizquierda democrática” reivindican la política de los acuerdos de los gobiernos concertacionistas  de los ’90 y hacen un “llamado a las fuerzas políticas, sociales, económicas y ciudadanos demócratas para concurrir a levantar un poderoso acuerdo”.

“Habrá quienes se resten o se opongan a un Acuerdo Nacional, movidos por la estrategia de la confrontación y de la polarización como vías para sus discutibles proyectos políticos. Ellos deben explicar por qué ponerse de acuerdo en política, de manera clara y transparente, sería una vergonzosa componenda o una “cocina”, como se han motejado los consensos logrados en el crítico decorado social de hoy, acuerdos que en el pasado hicieron posible aunar el esfuerzo de millones de chilenas y chilenos para derrotar a la dictadura y conseguir la consolidación de la frágil y nuevo democracia recuperada. Esos consensos permitieron los avances históricos que, con sus límites y errores, erradicaron sustancialmente la pobreza y modernizaron el país”, señalan en el texto.

Los firmantes señalan que el país “enfrenta una crisis que afecta la convivencia democrática y afecta también los derechos y seguridad del pueblo”. “Hay demasiado odio y desconfianza, es hora de ponerles fin y evitar un lacerante enfrentamiento”, subrayan, relevando la indigencia de un entendimiento.

El acuerdo que proponen se estructura en torno a tres ejes: Programa social relevante y sostenible, Paz social y orden sabido y Recuperación y crecimiento de la crematística. “Hoy las fuerzas genuinamente comprometidas con el sistema tolerante y republicano, deben contraponer un frente unido, no sólo delante quienes persisten en la violencia política y delictual, sino igualmente para concertar y poner en marcha un inaplazable programa de relevantes reformas para los próximos abriles, especialmente en paralelo al periodo constituyente”, subrayan.

“Nuestro llamado se dirige a producir otro momento de concordia, a aprovechar la enorme fuerza de los acuerdos democráticos. Es una invitación a terminar con las estériles escaramuzas y misiles políticos sin destino ni utilidad social. El nuestro es un esperanzado llamado a dar otro paso de valentía y lucidez política. Lo exige el trance histórico que nos ha tocado vivir”, finalizan.

  • Revise la información “Es tiempo de un acuerdo nacional” acá