Se emborrachó y su amigo le rasuró la ceja; se la pintó para una entrevista de trabajo

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Conseguir tu primer empleo es una situación que todos debemos afrontar algún día y, por supuesto, uno de los consejos que siempre escuchamos para este caso es que debes ir presentable y admisiblemente aliñado.

Pero seguir esta recomendación no fue falta sencillo para un heredero de Twitter conocido como Gooko. En esta red social él compartió la historieta de su primer entrevista de trabajo y cómo tuvo que usar la técnica de Francis, de Malcolm el de enmedio, para disimular su ceja afeitada.

Era 2013 y se había pasado todo el fin de semana de fiesta con sus amigos, y ya con unas cuantas (muchas) copas encima, a uno de ellos se le ocurrió la brillante idea de afeitarle la ceja izquierda. Él no lo notó porque estaba muy ebrio asimismo.

Todos se divirtieron con su nuevo look, pero a Gooko se le quitó la sonrisa del rostro cuando recordó que en el interior de unos días se presentaría a su primer entrevista sindical en un Burger King. Seguramente hasta la resaca se le quitó.

Buscó en internet cualquier remedio que le ayudara a que su ceja creciera más rápido, pero carencia estaba funcionando como esperaba. Así que uno de sus compañeros de escuela le sugirió una opción: pintarse la ceja con un contador. No iba a ser poco elegante, pero al menos podría funcionar para la entrevista.

Así con la ceja marcada se presentó a Burger King, pero aunque le fue muy admisiblemente en los exámenes no consiguió el empleo. Qué raro, ¿verdad? Obviamente se estaban perdiendo de un valioso miembro del equipo, uno que se atreve a tomar medidas extremas para situaciones difíciles.

Posteriormente de que no obtuvo el trabajo empezó a cepillarse la ceja con un cepillo de dientes, un truco que descubrió en internet. Recuperó el vello sobre el ojo, pero su oportunidad gremial ya había pasado.

Para ser honesto, en ese momento era muy mancebo y muy tonto, y efectivamente no entendía por qué no conseguía el trabajo, así que sí, estaba confundido. Terminé quitando la ceja afilada y sacudí la ceja singular, que de alguna forma fue menos vergonzoso.

Tal vez estaba siguiendo los sabios consejos de Mark Renton en Trainspotting para entrevistas de trabajo. Tenía que esforzarse para hallarse correctamente, pero no tan acertadamente como para conseguir el empleo y perderse de las fiestas con sus amigos que le afeitaron la ceja.