Sebastián Sichel, el daño colateral de Piñera

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El hecho de que el candidato que hace semanas parecía seguro en el segundo puesto de la carrera presidencial haya comenzado a quedarse en el camino tras los sucesivos errores políticos, obligó al comando de Sebastián Sichel a repensar estratégicamente su campaña, a menos de dos meses de la disyuntiva. En este contexto, el temor a que el escándalo que sacude al Presidente golpee la linde de flotación de Sebastián Sichel, motivó una reacción casi inmediata del paladín de Pimiento Podemos + para intentar separar aguas de un Gobierno que parece navegar a la deriva.

Uno de los más complejos nudos estratégicos, en el avance de la campaña del exministro de Crecimiento Social, ha sido el de evitar que se instale en la ciudadanía la idea de que un eventual Gobierno suyo sea uno de continuidad, razón por la cual hasta el propio vocero de La Moneda, Jaime Bellolio, ha intentado desacreditar dicha interpretación. Aquel lado fue tempranamente detectado por sus competidores, que no pierden oportunidad en remarcarlo, como ejemplo, Yasna Provoste, quien se refiere a los dos “Sebastianes”.

En este sentido, y amarrado por su propio discurso –“entendible”, como señalaron cercanos suyos– de no renegar del Presidente, es que ahora, necesitado por el estado en el que se encuentra su campaña, escindirse de su figura se tornó mucho más urgente.

Lo susodicho, conveniente principalmente a las implicancias que puede tener, en el posterior trecho de campaña, el foco que probablemente permanecerá durante un espléndido tiempo sobre el patrón de Estado, luego del reportaje denominado “Pandora Papers”, trabajo realizado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), y que puso nuevamente sobre la mesa los cuestionamientos éticos al proceder del Presidente Sebastián Piñera, no solo por negociar la traspaso a través de una empresa habitual en las Islas Vírgenes Británicas (paraíso fiscal), sino encima por la tercera cláusula, acuerdo que, para hacer el posterior cuota, exigía el no cambio de uso de suelo donde debería instalarse la minera. La audacia de un eventual cambio de uso de suelo pasó por las manos del propio Mandatario.

De esta forma, alertados por las eventuales esquirlas provenientes de las acusaciones que se posaron sobre los hombros del Mandatario y que pudiesen rebotar en su campaña, es que el domingo y a través de sus redes sociales, en un templado pero decidor mensaje, Sebastián Sichel buscó desmarcarse del Gobierno, al tiempo que sacó al patriarca de Estado al pizarrón cuando dijo: “Respecto a #PandoraPapers, la ciudadanía nos pide transparencia total. Y en este caso, se requiere ir más allá de lo legal y dar todas las explicaciones necesarias”.

El tuit terminó por evidenciar la dificultad que su candidatura tiene para no espantar a los electores del conglomerado oficialista y, al mismo tiempo, evitar que el rechazo y la desprecio aprobación al Gobierno sigan constituyendo una pesada mochila que no deja avanzar con “luces propias”.

Sin bloqueo, más allá de un viraje en la logística que se podrá observar en las próximas apariciones públicas, existen hechos de la causa, sobre los cuales las mismas fuentes consultadas aseguraron que son imposibles de tapar, lo que pone la carrera “más cuesta arriba”. Estos se fundamentan en el hecho de que Sichel no solo fue funcionario del presente Gobierno (como ministro y presidente del BancoEstado), encima su candidatura la sostiene el conglomerado oficialista, que gobierna con la flagrante oficina. Como si fuera poco, se suma una osadía que no todos entendieron en su momento (y siguen sin explicárselo), como la integración a su comando de la exsubsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell, lo que –en palabras del analista Axel Callís– “gubernamentalizó” su campaña.

Para el decano de la capacidad de Ciencias Sociales y Humanidades de la UA, Tomás Duval, el emoción que produce el foco que se instaló sobre el Mandatario “acentúa la idea de que es necesario un cambio, de esta forma afecta de rebote a quienes podrían ser continuistas de una línea, se refuerza la urgencia de un cambio de liderazgo, de posiciones políticas”.

Y si aceptablemente –como era de esperar– todos los cercanos a la carta presidencial oficialista han buscado bajarle el perfil, la clara tendencia a la desvaloración demostrada en las encuestas Criteria y Cadem abrió un lado sensible en su intento por advenir la primera valla electoral, apostando a una segunda revés con el candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, quien se mantiene punteando en todos los estudios públicos. En este ámbito es que cualquier alerta, por muy pequeña que sea, debe ser tratada con la aprieto que no se tuvo antiguamente de caer en este espacio de incertidumbre en el que se encuentra actualmente. Y el ruido que se instaló respecto del representar ético del Presidente, Sebastián Piñera, es uno no último.

El director de Tres Quintos, Kenneth Bunker, ahondó en el tema, señalando que “probablemente si es que hay algo que afecte al Presidente, yo creo que no sería un error suponer que también afectaría a Sebastián Sichel, como el candidato oficial de la coalición de Gobierno. Hay una continuidad, hay aspectos de continuidad de la candidatura de Sichel (…). Si hay una tendencia a la baja, lo más probable es que esa tendencia se acreciente un poco”.

En su comando saben de la dificultad de escindirse del Gobierno, considerando que el concreto enemigo al mismo, el presidenciable del Partido Republicano, José Antonio Kast –que le muerde el electorado por la franja derecha–, tiene “tiro y campo” para apropiarse de ese espacio, que –nadie duda– arrastra mayores réditos que el estar cerca de aquel.

En este intrincado momento decisivo en que se encuentra la campaña oficialista, y nuevamente a contrapelo de la desafío original de Sichel, en el comando se han pasado en la obligación de comunicarse alrededor de una longevo incidencia de los partidos políticos que sustentan su carrera a La Moneda, y si en algún momento se fue enfático en descartar de plano que las fotos entre el ex-DC y las directivas de la UDI, RN, Evópoli y el PRI iban a ser una constante, las diferentes reuniones que ha conveniente encabezar el candidato evidenciaron la imposibilidad de seguir sosteniendo esto solo por su cuenta.