Siguen los coletazos a Nova Austral: CDE se querelló contra la salmonera y el tribunal aceptó medida precautoria por $7 mil millones

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El Consejo de Defensa del Estado (CDE) presentó delante el Tribunal de Literatura y Señal de Porvenir una querella en contra de Nova Austral, la salmonera de capitales noruegos cuyas malas prácticas quedaron a descubierto en una investigación periodística de El Mostrador titulada “Salmonleaks”.

El medio sumarial del organismo fiscal va dirigido contra  Arturo Schofield Muga, Drago Covacich McKay, Nicos Nicolaides Bussiemius, Rigoberto Hermoso Arriagada e Isaac Aaron Ollivet-Besson Osorio, y en contra de todos quienes resulten responsables por su décimo en los delitos reiterados de estafa peculiar de fraude de subvenciones

Según lo detallado en la querella -a la que tuvo acercamiento El Mostrador– el valencia de lo bonificado por la empresa Nova Austral entre los abriles 2016 a 2019, época en los querellados de autos desplegaron todas las conductas que ahí se describen, asciende a la cantidad de $59.580.971.043 (cincuenta y nueve mil quinientos ochenta millones, novecientos setenta y un mil cuarenta y tres pesos).

Es por eso que el 20 de mayo, el CDE solicitó una medida cautelar vivo de retención de capital correspondiente a la retención del cuota de las solicitudes de abono de la Ley N°18.392 (“Ley Navarino”), presentadas frente a la Gobierno Regional de Magallanes y la Antártica Chilena por Nova Austral, que ascienden a la suma total de $6.953.429.520 (seis mil novecientos cincuenta y tres millones cuatrocientos veintinueve mil quinientos vigésimo pesos).

Dos días más tarde, el 22 de mayo, el tribunal dio área a esta medida prejudicial precautoria por casi 7 mil millones de pesos.

Salmon Leaks

Hace algunos abriles la empresa salmonera Nova Austral dio un trastazo al mercado de la salmonicultura cuando anunció que cultivaría salmones en el extremo austral de Pimiento, donde reinan las aguas frías y más prístinas del planeta. Fue un doble cardenal porque todavía anunció que, apoyados por tecnología de punta probada en Noruega, los salmones de Nova Austral estarían libres de antibióticos, ya no enfermarían, morirían menos a causa del temible virus ISA –que hizo caer la industria el 2007– o la infección sistémica bacteriana BKD, la principal enfermedad crónica que afecta a los reproductores de salmónidos en el sur de Pimiento.

Sin secuestro, tras varios meses de investigación periodística, El Mostrador accedió a información reservada e interna de la propia empresa, que da cuenta de la existencia de una doble contabilidad, donde se registra el número de mortalidad declarada de salmones y la mortalidad vivo que diariamente ocurre en sus centros, ubicados al interior del Parque Doméstico Alberto de Agostini, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.

Esta doble contabilidad –como lo demuestran igualmente varios correos electrónicos de los que tomó conocimiento este medio en esta investigación– da cuenta de la intención de ocultar información a la autoridad fiscalizadora, en este caso Sernapesca, para evitar multas y no arriesgarse a una disminución de las utilidades adecuado a las sanciones y al descrédito.

Salmon Leaks II

Pero la cosa no terminó allí. Semanas más tarde, El Mostrador publicó otra investigación dando cuenta de las irregularidades de Nova Austral.

Ese segundo reportaje dejó en evidencia que el patraña abarcaba por completo a la dependencia de producción de salmones. Todo ello sumado al “daño inminente” para el medioambiente y la salubridad de las personas, tras adulterar con maquinaria pesada el fondo marino –prácticamente muerto– para esconder la condición anaeróbica del mismo y, así, engañar a la autoridad para retornar a sembrar salmones en espacios marinos biológicamente deteriorados.

La compañía incluso recibió la reacción airada de miembros del Congreso, que exigieron medidas más estrictas para la industria. Adicionalmente, fue desvinculado del cargo de director caudillo, Nicos Nicolaides, y salió el apoderado regional Drago Covacich, Hijo Ilustre de Porvenir. De paso, las prestigiosas certificadoras internacionales Aquaculture Stewardship Council (ASC) y Monterey Bay Aquarium Seafood Watch (MBASW), se desmarcaron de la firma, tras anunciar públicamente duras medidas.