Solo en Australia: Va al cuarto de su hija a matar una araña y se encuentra con cientos de ellas

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En más de una ocasión, las arañas son y han sido motivo de sustos, escalofríos o hasta pesadillas, pero igualmente son animales fantásticos y ofrecen funciones al ecosistema, como el control de plagas.

Aunque uno de tus superhéroes favoritos lleve como símbolo uno de estos animales, lo cierto es que son animales que son capaces de causar miedo casi al instante en que son vistas, y no sabemos si se deba a su forma, sus patas o solamente por ser arañas.

Australia es un país donde pueden ser encontradas especies de animales suficiente extrañas como el ornitorrinco, wombats o ualabíes, pero esta vez las arañas son las protagonistas de esta historia.

Se trata de una especie conocida popularmente en Australia como arañas cazadoras, que son de color pardo y excelentes cazadoras durante la tenebrosidad. Pueden desplazarse con destino a los dos lados con gran agilidad y, en ocasiones, atacan a lagartijas. Están cubiertas de un exoesqueleto que les brinda un poco de protección contra otros depredadores y sus patas pueden alcanzar una largura de hasta 15 cm. Encima, cuenta con ocho luceros del mismo tamaño, de los que cuatro están orientados con destino a la parte anterior, mientras los otros se mantienen vigilantes cerca de otros ángulos.

Una mañana corriente en las playas ubicadas al norte de Sidney, Australia, una pupila llamó muy asustada a su madre porque poco horrible ocurría, a lo que su madre acudió rápidamente para auxiliarla, descubriendo que la habitación estaba repleta de estas arañas.

Esta especie se encuentra regularmente en lugares tropicales y escudriñamiento lugares estrechos entre la madera para hacer su cavidad y fue en la habitación de esta pupila donde encontró un área consumado para hacerlo, pues había sesenta u ochenta entre las esquinas de las paredes y detrás de la cortina.

La mujer comentó que eran arañas cazadoras, que son inofensivas y es muy popular encontrarlas en hogares australianos. El vigoroso y la hembra tienen un relaciones dilatado y pacífico que incluye cariñosas caricias mutuas. Su reproducción consiste en un saco de seda que contiene unos 200 huevecillos que ella misma cuida durante algunas semanas mientras las pequeñas crías van creciendo mudando de piel.

Adicionalmente, optó por dejarlas ser y dejó que pasaran ahí el tiempo necesario. Esta audacia fue tomada porque consideró que había “arañas bebé” y que le gusta esa especie de arácnidos. Todavía argumentó que se iban a retirar, que dejaría que la naturaleza hiciera su trabajo. Muchos de nosotros hubiéramos corriendo por un spray de insecticida para rociar toda la habitación.

De tal palo tal esquirla, pues la hija beocio de vida que dio aviso de esto bromeó con acontecer manifiesto que “no volvería a dormir nunca más en esa habitación”. Ella volvió a reposar plácidamente en el costado opuesto de la muro de donde fue incompatible el ejército de arañas.

Aunque esto no fue motivo de pánico para la mujer, los demás integrantes de la grupo se mostraron incómodos con la situación, pues intentaron dejar la ventana abierta para que las arañas abandonaran la habitación. Sin bloqueo, el singladura las empujó cerca de adentro, dejando a algunas regadas por el suelo y colgando de su telaraña, a lo que se apresuraron a juntarlas en pequeños vasos.

Al día ulterior, todas las arañas que habían quedado en la confusión ya se habían ido. La relato fue tomada con un gran sentido del humor, aunque muchos de nosotros hubiéramos optado por molestar toda la casa o fumigarla de angla a rabo.

¿Qué hubieras hecho tú? Cuéntanos en los comentarios cómo es que hubieras solucionado esta situación, queremos leerte.