Muchas veces, los padres salen a dar la cara por los errores de sus hijos, aunque en existencia no sea su responsabilidad porque cuando ya se ha crecido, cada quien toma sus decisiones y debe responsabilizarse las consecuencias de sus actos, pero, sin duda, el acto sexual de un papá continúa toda la vida y incluso ese instinto de protección con destino a sus “cachorros” a pesar de que estos se equivoquen.
En la ciudad de Arica, Pimiento, una mujer entró a un salón de belleza y se robó varias cosas, incluido parné en efectivo, pero no se dio cuenta de que fue captada en video, que se difundió en redes y medios de comunicación. Cuando el papá de la mujer vio las imágenes, reconoció a su hija, tomó las cosas que se había robado y fue a devolverlas.
Cuando la mujer entró al particular, aprovechó un descuido para apropiarse una computadora, un teléfono y pasta en efectivo que tomó de la caja registradora. Su padre se hizo responsable y fue a regresar las cosas e incluso insistió en dejar 200 dólares como compensación por el mal rato pasado por la propietaria del negocio. Adicionalmente, les entregó una sentida carta donde pedía su perdón.
Mi hija es enferma, por valimiento, perdónela. No tiene trabajo, pero sí un hijo y por eso robó (…) Mil veces perdón. Me da mucha vergüenza. Disculpe, no quiero que vaya a la gayola, yo la quiero mucho.

Esta historia se volvió vírico por la argumento del padre, quien demostró que se hace cualquier cosa por los hijos y a pesar de la vergüenza, fue a dar la cara antaño de que las cosas fueran más acullá y su hija terminara en la gayola. A veces, los hijos no replican en su vida los títulos que les enseñaron sus progenitores, pero estos siempre están al irresoluto para rescatarlos de sus malas decisiones.