Temer resiste mientras en Brasil se estudian posibles escenarios a la espera de lo que resuelva la Suprema

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Brasil vivió este lunes una trayecto de conspiración a la calma de la definición del futuro del presidente Michel Temer, acosado por un monumental escándalo y que ha reiterado su audacia de resistir a las crecientes presiones que exigen su renuncia.


“Si quieren, que me derriben porque, si yo renuncio, es una declaración de culpa”, dijo Temer en una entrevista publicada hoy por el diario Folha de Sao Paulo.

El mandatario reiteró que es “inocente” de las graves sospechas de corrupción y obstrucción a la probidad que llevaron a la comprensión de una investigación en la Corte Suprema, a la que se ha dirigido para demandar que el proceso sea archivado.

El Supremo tenía previsto contestar sobre el asunto el próximo miércoles, pero hoy anunció que postergará su valor hasta tanto se realicen unas pericias técnicas a un ingenio usado para labrar unos polémicos audios que fundamentan las sospechas contra Temer.

Esa valor irresoluto de la Corte será el primer puente que Temer deberá cruzar en su intento de no ceder a las presiones por su renuncia, que llegan desde la concurso y algunos sectores de su propia colchoneta.

El escándalo estalló con la difusión del audio de una conversación que Temer tuvo con un patrón en su residencia oficial, en la que audición inmutable o hasta llega a consentir diversas maniobras ilegales que le son relatadas.

El patrón era Joesley Batista, uno de los dueños del gigantesco cárnico JBS, quien agravó la situación de Temer en unos testimonios prestados a la honestidad en el situación de un acuerdo de cooperación en la investigación de asuntos de corrupción.

En esa información, Batista y otros directivos de JBS afirman, entre otras cosas, que pagan sobornos a Temer desde 2010 y que en los últimos abriles financiaron en forma ilegal a 1.829 políticos.

La pesantez del asunto ha tenido impacto en la poderosa almohadilla parlamentaria del Gobierno, que este sábado fue abandonada por el Partido Socialista Brasileño (PSB), cuyos 35 diputados y siete senadores ya engrosan el coro por la renuncia de Temer.

Aún así, el Gobierno conserva una cierta mayoría, que pudiera alterarse una vez que el Supremo decida si la investigación contra Temer continúa o se archiva.

Si prosigue, se asegura que Temer puede perder el apoyo de los partidos de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y de al menos otras dos formaciones, lo cual lo dejaría en una casi absoluta soledad que pudiera precipitar la renuncia que hasta ahora niega.

En un intento por sustentar unida a su saco, Temer llegó a planear una cena este domingo con todos los parlamentarios del oficialismo, pero fuentes oficiales reconocieron que fue cancelada delante la desatiendo de presencias confirmadas.

Analistas políticos sostienen que la pelotón de esa colchoneta política es la única tabla de salvación de Temer, cuya popularidad hasta el estallido del escándalo no llegaba al 10 %, pero que al menos tenía el apoyo de una mayoría parlamentaria que ahora se resquebraja.

En medio de una tensión creciente, y aunque tras bastidores, se han comenzado a articular fuerzas para el caso de que Temer no resista y el Parlamento deba designar en forma indirecta a su sucesor, que completaría el mandato que vence el 1 de enero de 2019.

Así lo establece el artículo 81 del texto constitucional, en el cual se dice que, en marcha del mandatario y el vicepresidente durante la segunda porción del período, que sería el caso, asume el poder el presidente de la Cámara de Diputados, pero para convocar al Parlamento a esa alternativa indirecta en un plazo de 30 días.

Si fuera el caso, podría postular todo brasileño con más de 35 abriles y sin problemas con la equidad, pero en los círculos políticos de Brasilia, frente a esa posibilidad, se asegura que ya se barajan algunos nombres.

Uno sería el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, exbanquero muy vinculado al mercado financiero e ideólogo del plan de reformas impulsado por Temer, quien sería una aval de continuismo para los grandes capitales.

Sin bloqueo, incluso se deje de una salida más política, para la cual se menciona al jurista Nelson Jobim, exmiembro del Supremo, exdiputado y quien fue ministro de Rectitud con Fernando Henrique Cardoso y titular de Defensa con Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

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