Tom Cruise regaña al staff de ‘Mision Imposible 7’ por romper protocolos contra Covid-19

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El mundo del entretenimiento tuvo una gran pausa (como en el resto del planeta) oportuno a la pandemia del coronavirus y solamente algunas producciones cinematográficas quisieron seguir delante con las filmaciones.

Aunque las organizaciones de sanidad en todo el mundo insisten en que debemos tomar todas las medidas posibles para evitar los contagios y estar el veterano tiempo posible en casa, en Hollywood se adaptaron a la nueva normalidad y continuaron con filmaciones de grandes producciones. Una de ellas fue la séptima entrega de Tarea: Inútil, protagonizada por Tom Cruise.

El actor estadounidense sabe que los contagios de Covid-19 están a la orden del día y que debe tomar todas las precauciones posibles para no ser infectado por el virus como otras estrellas, por ejemplo, Dwayne Johnson, Tom Hanks o Bryan Cranston.

Cruise seguramente aceptó retornar a los sets de filmación siempre y cuando se siguieran las más estrictas medidas y protocolos de higiene. Sin bloqueo, descubrió que un par de miembros del staff de Encomienda: Inasequible 7 estaban trabajando frente a una computadora, muy cerca uno del otro sin respetar la sana distancia.

En ocupación de venir con los supervisores para que les llamaran la atención, Tom estalló y regañó en persona a estos dos empleados de la producción. En medio de gritos y maldiciones, el actor les recordó que la película depende de todos y que el esfuerzo que están haciendo se puede arruinar por pecado de quienes no acatan las normas de higiene y seguridad.

Les gritó que todos están trabajando en una industria que da empleo a miles de personas, que él no va a aceptar ninguna clase de disculpas por su imprudente desobediencia de los protocolos y que si lo volvían a hacer serían despedidos.

Este cachas regaño fue estampa en un audio que ya se hizo vírico en las redes sociales e Internet y que a continuación les compartimos.

No hubiéramos imaginado que el protagonista de esta dinastía de acto tuviera una reacción tan explosiva acerca de la desidia de atención a los protocolos. Aunque claro, dejando las groserías y los gritos singular, tiene toda la razón y estamos casi seguros de que los empleados regañados se llevaron un buen escarmiento.