Trabajo de Inteligencia del Ministerio del Interior con datos de asistentes al Festival de Viña revive el fantasma del informe Big Data

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En La Moneda aseguran que han sacado cuentas alegres para febrero, dicen tener dejado antes las complicaciones por el boicoteo al PSU, que han optado por ignorar el conflicto desatado tras la filtración de un audio del ex diputado Gustavo Hasbún que involucra al ministro de Caudal, Lucas Palacios, en un posible caso de coimas, y que han acabado el objetivo de constreñir como un tema “entre privados” al conflicto y la violencia en las canchas, tras la homicidio de un dirigente de la mostrador de Colo Colo, quien fue atropellado por un camión de Carabineros.

Según fuentes de gobierno la única gran preocupación en éstos días, en que el ministro Gonzalo Blumel está de ocio, es el Festival de Viñedo y “todos los esfuerzos del Ministerio del Interior han estado puestos allí”. El Ocupación del Interior preparó un despliegue particular y anunció que estará a cargo de la seguridad adentro y fuera del circuito, a través de funcionarios de Carabineros y la PDI, por otra parte, la alcaldesa Virginia Reginato anunció la prohibición de pancartas en el notorio y se le entregará una especie de distintivo a los vecinos de la Finca, para que puedan circular por el sector.

El viernes 14 de febrero, en una nota de Revista Haber se detallan que hasta se están realizando “procesos de inteligencia previos”, a través de la revisión de bases de datos creadas a partir de la operación por internet de las entradas. “Es posible verificar, identificar y hacer seguimiento a personas que podrían afectar el orden público”, señaló un funcionario de Interior a la revista.

Una medida que llamó la atención entre los especialistas en datos digitales, ya que para que el Empleo del Interior pudiera hacer ese trabajo de inteligencia tendría que poseer contado con una orden jurídico para penetrar a las bases de datos -protegidos por la Ley 19.628- de la empresa Punto Ticket S.A., encargada de traicionar las entradas al Festival de Viñedo 2020. La otra opción era que los especialistas de Interior hackearan los sistemas de PuntoTicket, o que la propia empresa -de forma ilegal- haya facilitado dicha información, opción que ha sido completamente descartada.

PuntoTicket señaló en un comunicado que “nos vemos en la obligación de informar y comunicar a todos nuestros consumidores qué Punto Ticket S.A. por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia, ha transgredido la Protección de Datos Personal, normada por la Ley 19.628”.

En el texto, publicado en su cuenta de Twitter @puntoticket, enfatizan que “no ha entregado ningún dato personal de los asistentes a Viña del Mar 2020, ya que respeta la normativa legal vigente, lo que además, se informa de forma clara, veraz y oportuna a los consumidores en el ítem técnico 13° de Política y Privacidad”.

En el gobierno temen que esta información “extraoficial que obtuvo Revista Capital” sea un caso similar a lo ocurrido con el Crónica de Big Data, anunciado con bombos y platillos por el ministro Gonzalo Blumel. Destacan que el dirigente de la cartera “ahora está de vacaciones” y que es una información que se debe “aclarar” para evitar que se desate una nueva polémica.

El Mostrador se contactó con el Servicio del Interior, consultó respecto a la información publicada, pero no recibió respuesta.

Privacidad de los datos

El abogado Pablo Viollier, miembro de la Fundación Derechos Digitales fue uno de los primeros en prender la inquietud en redes sociales. “No sólo van a censurar pancartas y prohibir el humor político. También van a vigilar a las personas que asisten y “hacer un trabajo de inteligencia” porque compraron las entradas por Internet. El gen autoritario de este gobierno sale a la luz”, señaló en su cuenta de Twitter.

En conversación con El Mostrador, el colegial de la Universidad Diego Portales explica que “el Ministerio del Interior puede acceder a estos datos de tres formas. Una es ‘directamente’, es decir ellos consiguiéndoselas o teniendo las capacidades para obtener esos datos, ésa es la impresión que da al leer la nota de Revista Capital, ya que dicen que al vender las entradas por internet se puede hacer seguimiento, ya que queda registro, lo que es muy difícil”.

Señala que tras revisar la página de PuntoTicket se percató que ellos usan HTTPS, “que es un protocolo de cifrado que establece un mecanismo criptográfico para que la comunicación entre el sitio web y el usuario viaje cifrada, debido a esto, un tercero no podría tener acceso a dichas transacciones”.

Conveniente a esto, le “parece muy difícil que el Ministerio del Interior, por sus propios medios, pueda obtener acceso a esas transacciones y hacer un trabajo de inteligencia con aquellos que compraron su entrada a Viña”.

Agrega que las otras dos opciones es a través de la aplicación del Código penal, al interior de una causa abierta respecto a una persona determinada, adicionalmente, deben existir historial concretos “de que esa persona ha participado o se apronta a participar de un crimen”.

Pablo Viollier indica que otra posibilidad es que hayan acudido a la Ley de Inteligencia, “que hayan asistido a la Corte de Apelaciones y ésta haya dado permiso judicial a que PuntoTicket”, en dicho caso la información de esas solicitud es secreta, por lo que se podría repetir el argumento donado con el controvertido Referencia de Big Data.

El abogado destaca que la situación “muestra un muy bajo compromiso del Estado con los derechos digitales” y que esta iniciativa de trabajo de inteligencia con los datos de importación “viene a mostrar un gen autoritario del gobierno, que no muestra ningún respeto con la protección de los datos personales”.

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