Trabajo infantil: el trago amargo del mate, la bebida nacional Argentina

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Fernando Piñero fue un criatura que nació y murió en medio de los cultivos de mate en Misiones, la región argentina que produce el 90% de la hierba que da nombre a la popular bebida doméstico.

Desde los 8 abriles y cada que llegaba el otoño, trabajaba con su padre Francisco Piñero desyerbando y cargando bultos para ayudar con el sustento habitual.

Sin requisa, una mañana de jueves y cuando Fernando tan pronto como tenía 13, murióconexo a él a borde de un camión que trasladaba a tareferos, como se conoce a estos campesinos que cosechan la hierba mate.

Cuentan los testigos que su padre lo abrazó para protegerlo, pero no logró salvarle la vida ni siquiera poniéndose como escudo. Un mes antaño, Fernando había dejado la escuela donde cursaba sexto límite.

El azar ocurrió en un añoso Ford 7000 atestado con 25 cortadores de hierba, 14 de ellos menores de permanencia, que perdió los frenos y chocó en un lugar rural conocido como Brinco Encantado. Murieron siete personas.

Fue en 2013 pero aunque hoy pocos recuerdan la historia de Fernando, así como la de Lucas y Édgar, los otros niños muertos en ese desnivel, forma parte de la cruel sinceridad que se esconde en los cultivos de mate.

El trago amargo para los argentinos que, según Patricia Ocampo, quien lidera la campaña ‘Me gusta el mate sin trabajo de niño’, está profundo.

“Siguen yendo niños a trabajar y ocurrieron otros accidentes: una parejita de 17 años llevó a su bebé de un año al yerbal y mientras trabajaban, un camión retrocedió y pasó por encima del niño”, le dijo a BBC Mundo la directora de la estructura Un Sueño para Misiones.

La misma ha acabado el apoyo de artistas, futbolistas y 50 mil personas quienes firman una petición en la plataforma change.org para sacar a los niños de este trabajo.

Locos por el mate, pero sin trabajo de niño

Argentina no se concibe sin mate. Cocido, dulce o amargo es la bebida de culto. Según el Instituto Doméstico de Hierba Mate (INYM), los argentinos consumen 100 litros de mate per cápita al año y se compran 250 millones de kilos.

Pero de acuerdo con la ONG, el 90% de la hierba que se consume en este país y el 60% de la que se puede coger en el extranjero se cultiva en Misiones con trabajo de niño.

Según sus cifras preliminares, el 16%, hijos de tareferos, no han ido a la escuela y esas familias viven sin agua potable.

Y así lo muestran en el documental ‘Me gusta el mate sin trabajo de niño’, realizado por Posibl.com y presentado en el Senado argentino.

En él varias madres confirman que los niños van a la tarefa, aceptablemente porque se necesitan manos que desyerben o correctamente porque no tienen con quién dejarlos.

Deseo en el yerbal

Se trata de un trabajo arduo y cruel para un nene.

Comienza usualmente a las 4 de la mañana cuando los campesinos son trasladados en camiones hasta los campos de mate y se extiende por al menos 12 horas.

Consiste en proceder de forma manual las plantas en un procedimiento que llaman “quebranza” y que, en muchas ocasiones hace resinar las manos. Aunque cada vez más se usan cortadoras eléctricas.

Carlos Rodríguez, un tarefero que comenzó en la actividad a los 13 abriles, se lo confirma a BBC Mundo.

“Con lo que cobramos por día no nos alcanza para que los chicos sigan estudiando. Si hacen la primaria, no tienen cómo seguir la secundaria”, cuenta.

“Entonces van a la tarefa a trabajar con toda la familia”, reconoce Rodríguez, hoy de 53 abriles y ya con hijos adultos.

En su caso, nunca dudó que ese fuera su destino. “Me dividía entre la escuela y los yerbales. Pero la vida del tarefero es muy sufrida, el clima es helado. Ganamos hoy, comemos hoy”, dice.

El cosechero es el enlace más débil en la condena del mate. Un hombre que recoja 700 kilos, en promedio, puede ingresar 350 pesos argentinos, unos US$25 por día.

“Recibimos 0,75 centavos de peso por cada kilo de hoja verde, pero hoy solo una bolsa de harina cuesta 250 pesos (US$18)”, se queja Rodríguez y recuerda una ironía: que cuando ellos quieren tomarse un mate deben comprar el kilo de hierba a 60 pesos (US$4 y medio).

Por eso, Un Sueño para Misiones fogata la atención sobre los niveles de desnutrición de los hijos de los tareferos, cuya comida más usual es el reviro, un engrudo de agua, óleo y sal con el que intentan alimentarse.

Plan de consumo responsable

La iniciativa de la ONG se materializó en un esquema de ley doméstico para que la hierba mate tenga un certificado “libre de trabajo infantil”.

“La hierba con ese sello costaría cerca de 10 centavos de dólar más en las góndolas pero el fortuna iría directamente al salario de los cosecheros para que no tengan que admitir a toda sus hijos a trabajar a los campos. Las universidades harían la comprobación de cuáles productores cumplen”, explicó la diputada Patricia Giménez que lleva el plan de Ley.

Alberto Ré, director del Instituto Doméstico de Hierba Mate, que agrupa al hermandad de productores e industriales del mate, le dijo a BBC Mundo que condenan cualquier tipo de trabajo irregular, más aún con menores.

“El Instituto está de acuerdo con implementar medidas que den subordinación al producto y seguridad de que en las distintas etapas de producción, elaboración e industrialización de la hierba mate cuenten con las garantías laborales, bromatológicas y sanitarias exigidas por la estatuto actual”, dijo.

Para Un sueño para Misiones, se necesita el compromiso de productores y consumidores.

“Cada uno de nosotros puede abrazar y salvar a esos niños que trabajan en los campos de cosecha, como intentó hacerlo Francisco con su hijo Fernando”, dicen.

 


Fuente:T13.cl

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