Tribunal de San Javier condenó a «paciente cero» de la variante delta por incumplir cuarentena

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La fiscal Viviana González comunicó delante el enjuiciador Rodrigo Fuentes, del Chancillería de Fianza de San Javier, un acuerdo con las defensas de los tres imputados por violar el artículo 318 del Código Penal, que establece el delito de atentado contra la salubridad pública.

Esto se da en el ámbito del caso «paciente cero de la variación delta», correspondiente al primer contagio por esta cepa del covid-19 en el país, una mujer de 43 abriles que llegó a Pimiento proveniente de Miami, quien rompió la cuarentena que debía cumplir para asistir al funeral de su padre.

De acuerdo a Emol, la acusada aceptó la responsabilidad en la investigación en una audiencia que se realizó el viernes de la semana pasada, siendo condenada a 300 días de presidio con remisión condicional. Adicionalmente se le levantó la prohibición de salida del país.

En relación a la pareja que la acompañó en su alucinación desde Santiago a San Javier, los dos fueron sometidos a un procedimiento de suspensión condicional por un año, adicionalmente de una donación a la Cruz Roja de San Javier de insumos sanitarios equivalente a 300 mil pesos.

Todavía tendrán que fijar domicilio por un año e informar de cualquier cambio a la fiscalía de San Javier, quedando sujetos al cumplimiento de estas condiciones para que sean sobreseídos.

Este hecho trajo consigo una polémica entre el corregidor de San Javier, Jorge Silva, con las autoridades del Tarea de Sanidad, ya que el director comunal había denunciado que la mujer había asistido al cementerio, lo que en principio fue torpe por el Minsal. Sin confiscación, luego se confirmó que efectivamente, la mujer había asistido al funeral de su padre.

Al respecto, la seremi de Vigor del Maule, Marlenne Durán señaló que «al no tener certeza sobre si la ‘paciente cero’ había asistido o no al funeral, decidimos admitir a todas las personas que habían asistido (a la ceremonia) a residencias sanitarias y fueron testeadas; por fortuna, todos salieron negativos».

«El equipo de fiscalizadores acudió al cementerio para corroborar cuándo había sido el funeral y nos encontramos con que había sido realizado el 5 de junio y no el 4, como nos había relatado la paciente y su camarilla ascendiente. En conversaciones con la paciente y su comunidad ellos reconocieron que la paciente había faltado a la verdad en la investigación epidemiológica y que sí había llegado al final del funeral. Lamentablemente, la paciente no respetó las indicaciones que entregó la Seremi de Salubridad Metropolitana», agregó.