U. de Chile presenta al Ejecutivo las claves para proteger la salud mental de los chilenos en épocas de pandemia

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Un documento preparado por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Pimiento y presentado por el rector Ennio Vivaldi a la mesa del COVID-19 instalada por el Gobierno, entrega las  claves para una Logística Doméstico para la Salubridad Mental en épocas de pandemia.

Para el rector Vivaldi, el referencia “destaca la importancia que siempre debe tener la Salud Mental, porque no solamente se ve afectada por la pandemia, sino que lo que hagamos en Salud Mental es clave para enfrentarla”, comenta.

“Sabemos que las pandemias causan efectos psicológicos y sociales, y es un error pensar que si queremos preservar la vida, la atención de Salud Mental puede esperar. Y aquí es también fundamental tener presente que afecta, por múltiples factores, en forma diferencial a los diversos estratos socioeconómicos”, insiste.

En lo que respecta al contenido del referencia, este menciona que se trabajará sobre tres principios para el explicación de estrategias:

En primer puesto el flexibilizar para suministrar, ya que las regulaciones de la vida cotidiana no pueden ser percibidas como un problema más, por lo que se recalca la importancia de flexibilizar fechas de entregas, pagos, normas de paso, entre otros.

Luego se menciona el concepto de “visibilizar para potenciar” que deje de valorar las experiencias de las comunidades, que ya han desarrollado estrategias creativas para indisponer este momento potenciando, por ejemplo, formas de comunicación a distancia, actividades recreativas nuevas, estrategias para el cuidado de personas y para la autoeducación.

Finalmente, el documento contiene la idea de regular para proteger, es opinar, “garantizar que la desigualdad no se acentúe, que no se incrementen los abusos ni la discriminación a grupos vulnerables, asegurar el salario de las personas ante la eventual crisis económica, garantizar estabilidad en las condiciones estructurales de vida (precios y acceso a bienes y servicios); generar fondos solidarios, exigir a las empresas costear con sus recursos acumulados el acceso a condiciones básicas de sobrevivencia”, entre otras.

Las áreas de trabajo

Para la implementación de estas 3 estrategias se proponen diferentes áreas de trabajo.

La primera son los planes y programas de apoyo e intervención psicosocial, donde se propone -entre otras medidas- la intervención oportuna mejorando el uso de tecnologías digitales y de atención a distancia; la administración de la atención para asegurar la continuidad de los cuidados y la atención en el ámbito de esta emergencia sanitaria, asegurando un flujo de derivación oportuno, controles profesionales,  continuidad de los cuidados y la atención de pacientes crónicos, agudos en fresco tratamiento, y emergentes, secundarios a la crisis con equipos de sanidad locales.

Asimismo se plantea la capacitación y cuidado del personal que trabaja en el sector de la lozanía para poder dar una primera respuesta en principios esenciales de apoyo psicosocial y la Primera Ayuda Psicológica (PAP), para robustecer el trabajo y cuidado al interior de los equipos.

Igualmente se recomienda entregar ataque a fuentes de apoyo psicosocial para las y los trabajadores que responden directamente al COVID-19, proponiendo una logística de monitoreo de Lozanía Mental en los equipos de lozanía, entre otras acciones.

Otra de las áreas de trabajo contemplan la mandato de la información entregada por autoridades, donde se apela al fortalecimiento del rol de vocerías oficiales con empatía, transparencia y transmitiendo confianza e información de guisa oportuna, actos, probado y coherente, basada en el aceptablemente popular y la evidencia científica, “entregando justificación clara de las medidas adoptadas, información de protocolos y garantizando que se proporcionen suministros suficientes para las personas”, añaden.

Las demás dimensiones que se abordan en el documento son: rol de los medios de comunicación; educación sociocomunitaria (para promover una adecuada salubridad mental); medidas de apoyo a personas en confinamiento (considerando, por ejemplo, mecanismos flexibles para autorizar futuro por periodos cortos y de forma segura; o la diligencia oportuna en situaciones de violencia de tipo o intrafamiliar para allanar refugios de aprieto que faciliten salir del hogar si es requerido); anejo a investigación e innovación.

En la elaboración del crónica incluso se consideraron las poblaciones con evacuación específicas, entre las que se incluyen: equipos de lozanía que trabajan con COVID-19; pacientes contagiados y sobrevivientes de COVID-19; familiares de contagiados y fallecidos por COVID-19; personas con trastorno psiquiátrico y/o desmán de vino y otras sustancias; personas mayores; niños y niñas; mujeres; personas en situación de dependencia y/o discapacidad; personas privadas de soltura; personas que se encuentran cesantes o con precariedad gremial (por ej. informalidad); y migrantes.

En el interior del documento, para cada uno de estos grupos se proponen intervenciones y estrategias según sus situaciones determinadas.