Variables ambientales incidirían negativamente en la tasa de contagios de COVID-19 en Chile

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Durante la entrega de un nuevo oscilación acerca del estado de la emergencia sanitaria por coronavirus en el país, este sábado el ministro de Vigor, Jaime Mañalich, fue consultado por la eventual relación entre la propagación del contagio y la exposición al material particulado fino MP2,5, el cual se encuentra en altos niveles en ciudades donde el uso de zurra como calefacción. Osorno, Temuco, Chillán, son ciudades que precisamente han registrado altas cifras de contagios por el COVID-19 y frecuentes son en época invernal los episodios de altos niveles de contaminación en esas ciudades.

Mañalich indicó que “hoy no tenemos una evidencia suficiente que nos permita afirmar que este material particulado influye en tener más probabilidades de contagio por coronavirus, como infección respiratoria o que la infección pueda ser mucho más difícil de manejar. Sin embargo, creo que es absolutamente de sentido común pensar que un patógeno, que un virus que se transmite por vía respiratoria, siguiendo mecanismos similares a los de otros virus, tiene una relación con los niveles de contaminación ambiental”.

“Es por eso que es altamente probable que las medidas de control de fuentes fijas y otras de riesgo medioambiental, sobre todo en las ciudades mencionadas, este año deban ser muchísimo más estrictas que en un año habitual”, puntualizó el ministro en la conferencia de prensa desarrollada en Osorno.

Esta apreciación es compartida por diversos especialistas e investigadores. Hay que entender que hay variables que poseen diversas expresiones numéricas según la holgura interiormente del zona doméstico. Así por ejemplo, la temperatura del día no es la misma en Santiago, Talca, La Serena y Copiapó. De igual forma, la contaminación atmosférica no es la misma en zonas costeras expuestas a la acto del singladura, que en zonas interiores atenazadas por valles transversales, como es el caso de Santiago. Y sin ir más acullá, las tasas de radiación solar son evidentemente más altas en ciudades de Atacama que en ciudades del extremo austral.

¿Cuál es correlación entre los títulos de algunas variables ambientales y el nivel de contagios del Covid 19?

Pablo García Chevesich, clásico de la Colorado School of Mines en los Estados Unidos, plantea que “los factores ambientales siempre están presentes en cualquier pandemia de la humanidad y la historia así lo ha agradecido”.

En relación a la propagación del virus, el investigador Wuei Su y su equipo de la Universidad de Shandong en la República Popular de China, en un estudio del año 2019, señalan que existe evidencia válida de que la contaminación del atmósfera está asociada con enfermedades respiratorias, principalmente por la concentración de partículas de material particulado último a 2,5 (material particulado beocio a 2,5 micrones), dióxido de azufre (SO2), dióxido de ázoe (NO2), monóxido de carbono (CO) y ozono (O3), todas las cuales pueden aumentar los contagios por este virus, y las mismas conclusiones se obtuvieron tras el estudio de Ogen (2020).

Otros investigadores chinos encabezados por Jiangtao Liu, en una publicación de este año estudiaron las asociaciones entre los nuevos recuentos de casos de la enfermedad por COVID-19 y los factores meteorológicos en 30 ciudades chinas. Esto incluyó una compilación de un conjunto de datos diarios que consideraba recuentos de casos confirmados, temperatura ambiental, rango de temperatura diurna, humedad absoluta e índice de escalera de migración (MSI), para cada ciudad durante el período comprendido entre el 20 de enero al 2 de marzo de 2020. Cada aumento de 1°C en la temperatura concurrencia y el rango de temperatura diurna, se relacionó con la disminución de los recuentos diarios de casos confirmados. Para humedad absoluta, la asociación con los recuentos de casos de COVID-19 fue estadísticamente significativa.

De esta forma, concluyeron que los factores meteorológicos juegan un papel independiente en la transmisión de COVID-19 a posteriori de controlar la migración de la población. Las condiciones climáticas locales con desprecio temperatura, rango de temperatura diurna suave y desaparecido humedad, probablemente favorecen la transmisión.

Según información de Infosalus (2020), los resultados preliminares del trabajo del Instituto de Lozanía Carlos III (ISCIII) y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en España, indican que el índice de afectación del COVID-19 aumenta cuanto beocio es la temperatura promedio. Los primeros resultados de dicha investigación señalan que existe una correlación negativa entre los dos, es afirmar, a beocio temperatura promedio, longevo incidencia, en consonancia con lo obtenido en otras investigaciones internacionales.

Este hecho es corroborado todavía en Pimiento por un colección de especialistas de la Universidad Santa María, conformado por los académicos Francisco Cereceda y Michael Seeger, en conjunto con Luis Alfonso Díaz (diestro en modelación de la calidad del melodía y evaluación de riesgos en vigor y culto de la Universidad de Santiago), quienes señalan que el aislamiento social y las cuarentenas van a crear que las personas permanezcan en lugares cerrados con mala ventilación y con exigencia de longevo calefacción, lo que sumado a los problemas económicos, producirá una tendencia natural al uso de combustibles de último costo y más tóxicos. Esto es efectivamente preocupante en ciudades del sur de Pimiento, donde la contaminación producto del uso de tuero verde ya es un problema por sí solo.

Qué dicen los datos en Pimiento

El Mostrador tuvo ataque a los primeros resultados que está generando un montón de trabajo de la Universidad de Talca, encabezado por Roberto Pizarro (Director del Centro Tecnológico de Hidrología Ambiental de dicha universidad), quien anejo con especialistas en materias ambientales e hidrológicas de la Colorado School of Mines y de la Universidad de Arizona, ambas en Estados Unidos, y de la Universidad Politécnica de Madrid en España, se encuentran abocados a establecer algunas relaciones entre ciertas variables ambientales y el nivel de contagios del COVID-19, con datos de Pimiento, de Estados Unidos y de España.

El Dr. José Luis García, colegial de la Universidad Politécnica de Madrid, expresó que “por nuestra formación de hidrólogos, que intenta ver el comportamiento de las variables ambientales en relación al agua, hemos dado la vuelta a este análisis intentando descubrir si existe algún nivel de relación entre algunas variables ambientales y el nivel de contagio en nuestros países”.

Para el exposición de este observación, estos especialistas han estudioso diversos métodos matemáticos y estadísticos en la búsqueda de relaciones entre variables. Así, considerando el nivel de contagios diarios y el valencia incluso diario de diversas variables ambientales, aplicaron el coeficiente de Spearman, el cual varía entre -1 y 1; si el valencia es 1, existe una correlación total entre la variable dependiente (nivel de contagios) y la variable independiente (variable ambiental), mientras que si es -1, existe una total relación, pero inversa, es sostener, a medida que la variable independiente se incrementa, la dependiente disminuye.

Por otra parte, según explica Alfredo Ibáñez, “es muy difícil que una sola variable independiente explique por sí sola a la variable dependiente. Por ello, es poco probable obtener valores de -1 y 1; pero cuanto mayor sea la magnitud de estos valores o se acerquen a 1 o -1, están señalando que poseen algún grado de influencia en el nivel de contagios”.

En este contexto, se definieron diversas variables que según la investigación científica han mostrado influir en la tasa de contagio de otros virus y podrían y de esta forma cuantificar el división de contagio diario del COVID-19. Para ello, se aplicaron estas relaciones en las diversas regiones de Pimiento, considerando a los contagiados como el total diario de cada región administrativa. De este modo, el valencia de la variable ambiental solo se consideró para la ciudad hacienda de dicha región, lo que según el Dr. García Chevesich “podría hacer un poco injusta la comparación, aunque esto se plantea solo en una primera aproximación”. Las variables elegidas en una primera ronda fueron humedad relativa, material particulado 2,5, radiación solar y temperatura media del día, resultados que se muestran en la sucesivo tabla.

De estos resultados se desprende en una primera perspectiva que la humedad relativa no parece tener una gran influencia en el nivel de contagios a nivel de todas las regiones de Pimiento. Todavía se aprecia que el material particulado 2,5, que es un contaminante atmosférico fino representado por partículas líquidas o sólidas que se encuentran en suspensión, muestra resultados muy interesantes en regiones tales como Metropolitana, La Araucanía y Los Ríos, con títulos del coeficiente sobre 0,5.

Incluso se establece que la radiación solar tiene una relación inversa con el nivel de contagios, pero que posee una coeficiente de Spearman altísimo en la Región Metropolitana, lo que señalaría que a decano valencia de la radiación solar, es último el número de contagios, siendo relevante esta variable en Antofagasta, Valparaíso, O´Higgins y Maule. Asimismo, es posible destacar que la temperatura media igualmente actúa de forma inversa, es afirmar, a viejo temperatura media del día, último es el nivel de contagios, con títulos destacables en Arica y Parinacota, Antofagasta, Metropolitana, O´Higgins, Ñuble, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Magallanes.

Parte de estos resultados concuerdan con investigaciones hechas en otros lugares del mundo, pero todos estos datos han sido tratados en una primera tratamiento de la cual no es posible obtener resultados determinísticos aún y es necesario seguir investigando.

Adicionalmente, estos resultados preliminares coinciden con un nuevo estudio realizado por la Universidad de Harvard y publicado en el sitio web medrxiv.org, que indica que la mortalidad provocada por el COVID-19 aumenta en lugares donde se registran mayores niveles de de partículas en suspensión PM 2,5, asegurando que el virus incrementa la letalidad en estas zonas.

Según Alfredo Ibáñez, del equipo de investigadores de la Universidad de Talca, “no se pueden considerar estos resultados como definitivos en ningún caso, ya que incluso habría que modelar el proceso incluyendo un desfase entre los días de incubación de la enfermedad en seres humanos, que varía entre 2 y 14 días según algunos especialistas, entre otros aspectos”. En otras palabras, desatiendo camino por recorrer y es necesario alterar en investigaciones que den cuenta del comportamiento de este virus en diversos ámbitos.

“Nuestra intención es poner a disposición de especialistas del área de la salud estos antecedentes, con el objetivo de que les puedan ser útiles. El espíritu que nos mueve no es otro que intentar aportar a un problema país”, agrega la Dra. Claudia Sangüesa, de la Universidad de Talca.

El camino correcto es la búsqueda de relaciones, de interrelaciones, de causalidades y de relaciones causa-efecto, entre otras. Como señala Roberto Pizarro, “nosotros, como cátedra Unesco, que posee una disciplina eje como es la hidrología, nos ponemos a disposición de nuestros colegas científicos y hacedores de políticas públicas en el ámbito de la salud, para desde allí aportar elementos que les puedan ser útiles en la heroica lucha que dan día a día, y a la cual debemos contribuir para fortalecerlos en sus actuaciones, que solo van en beneficio de todos nosotros”.