Venderemos: los guiños a Guillier que tensionan al Frente Amplio y complican la candidatura de Sánchez

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El estallido se venía venir. Desde mediados de septiembre que el “guillierismo” se estaba moviendo con fuerza, contactando a operadores y figuras estratégicas del Frente Amplio para conquistar tantear circunscripción y divisar un posible acuerdo en perspicacia de la segunda revés. En paralelo, al interior del frenteamplismo los núcleos políticos comenzaban a cuajar la mejor logística para asaltar una discusión esencia en la viabilidad del plan más allá de las elecciones de este 2017.

Es bajo este contexto que estalló una particular arremetida comunicacional desde parte del Frente Amplio, que tenía como objetivo instalar la idea de largarse al diálogo y a un acuerdo programático con el sector de Alejandro Guillier. Desde fines de la semana pasada, Izquierda Autónoma, Partido Poder, Nueva Democracia, y el sector “sharpista” del Movimiento Autonomista, dieron a conocer sus líneas delante esta opción, una opción que tomó por sorpresa hasta al mismo comando de Beatriz Sánchez.

“Hoy yo soy la candidata del Frente Amplio”, consignó Sánchez, y aseguró que “hablar de la final, cuando no hemos jugado la semifinal, no es muy productivo”. Por otra parte, criticó la “política a través de los medios”, y agregó que no va a estar “ordenando y tirándoles las orejas” a las fuerzas que lideraron la arremetida, ya que esta es una discusión que está abierta. Su principal de campaña, el RD Sebastián Depolo, fue más duro, y consignó que “es estéril caer en una discusión de cúpulas”, y que “el objetivo es ser nosotros los que compitamos con Sebastián Piñera en segunda vuelta”. Por otra parte, sentenció que “sentarse hoy día con los administradores del modelo es un error”.

El “tirón de orejas solapado” parece favor surtido huella. Un día, a posteriori algunas fuerzas intentaron exagerar su postura y sostener que la prioridad es que Beatriz Sánchez salga electa. Pero más allá del discurso, aseguran desde la fuerza emergente, la semilla ya fue plantada en el seno del frenteamplismo, y una discusión que para muchos iba a ser saldada en una consulta dual de un “sí o no”, se ha convertido en un seguro dolor de cabecera, que obligará a dar una discusión “profunda y de bases”.

Y es que adicionalmente de las tensiones internas, para nadie es un secreto que han habido telefonazos y convocatorias a reuniones, desde el comando de Alejandro Guillier, pero principalmente desde el Partido Socialista, y en último medida por el Partido Comunista. Han sido encuentros “muy solapados y por debajo, nada oficial”, aseguran desde el FA, pero se teme que causen algún finalidad en sectores más proclives a averiguar un acuerdo antaño de tener los resultados del 19 de noviembre. Sólo desde el Partido Poder reconocen que desde el comando de Alejandro Guillier le solicitaron una reunión a su presidenta, Karina Oliva, quien no habría aceptado la invitación.

Apuestas estratégicas

El qué hacer en segunda reverso, es una discusión que para muchos en el Frente Amplio fundamental, a la hora de delimitar la viabilidad del esquema más allá de la alianza electoral. Las opciones son: constituirse como un sillar con fuerza independiente y que sobrepase el espectro presente del frenteamplismo, fracasar en dicho objetivo, o acontecer a ser una fuerza cooptada, o invisibilizada, por el plan de la Nueva Mayoría y la reconversión del concertacionismo.

Durante la semana pasada el Partido Poder sacó el documento “Imaginemos una mayoría popular”. Aquí plantean que “no es suficiente con hacer un llamado a un plebiscito”, sino que es necesario dar un debate y advertencia previos. Aseguran que el Frente Amplio “aún no es capaz por sí solo de derrotar a la casta y a los conservadores, así como también que no se trata solamente de derrotar a Piñera”, sino que es importante terminar con las fuerzas conservadoras que “en los círculos empresariales, en la clase política de la derecha, pero también en sectores decisivos de lo que se conoce como Nueva Mayoría”.

Para ello, deben difundir “un proyecto que tenga la capacidad de desbordar al Frente Amplio” y “transformar el eje histórico de la transición, abriendo un ciclo con un nuevo acuerdo social y político”. Todo esto, con el fin de que el FA se vea como una fuerza que da gobernabilidad, para alcanzar este objetivo, Partido Poder asegura que el primer paso es “convocar a una Asamblea Constituyente”, adicionalmente de exigir, “la marginación de cualquier dirigente que esté formalizado o tenga acusaciones de corrupción”, entre otros ejes temáticos.

Izquierda Autónoma igualmente hizo lo suyo y este martes convocó a la prensa y presentó su pendiente para la segunda dorso. Siguiendo la raya tradicional de la siniestra, trabajada y profundizada por uno de sus máximos líderes intelectuales, el sociólogo Carlos Ruiz, Izquierda Autónoma señala la exigencia de “profundizar el ciclo de enfrentamiento a la hegemonía neoliberal abierto por las luchas sociales de 2006-2011”. Para ello, determina como fundamental la convocatoria del electorado de la Nueva Mayoría, en el caso de afrontar una segunda dorso entre Guillier y Piñera.

Es por esta razón, que a un mes de las elecciones, piden convocar “a un diálogo con Alejandro Guillier y los partidos que lo apoyan”, con el fin de conquistar un compromiso programático que reconquiste los derechos sociales “arrebatados por el mercado, avanzar en desmantelar el Estado subsidiario heredado de la dictadura, y sentar las bases de una democratización de la política que revierta su captura a manos del gran empresariado”.

Una postura distinta ha impulsado al interior del autonomismo, y asimismo en otras fuerzas del Frente Amplio, el antropólogo, Rodrigo Ruiz -hermano de Carlos Ruiz (IA)- y el corregidor de Valparaíso, Jorge Sharp. Esta carrera, que se habría venido cuajando desde las primarias presidenciales, señala que un programa cachas no es suficiente para difundir los cambios, sino que necesaria la articulación con sectores transversales, que incluyen a la Nueva Mayoría.

Haciéndose cargo del aparición del rol que tuvo Revolución Democrática en el gobierno de la Nueva Mayoría, asegura que el Frente Amplio no debe involucrarse en “negociaciones por cargos que nos desarticulen”. Encima de una serie de requerimientos a nivel programático, requieren poner fin a la puerta giratoria entre los puestos burocráticos y el mundo empresarial, la décimo social vinculante en las reformas y la derogación de leyes ilegítimas, como Ley de Pesca.

Las fuerzas tensionadas

Así como se han cedido divisiones y tensiones entre las doce fuerzas del Frente Amplio, al interior de éstas siquiera parece estar muy resuelto el empalme en aspecto de la segunda reverso. Al interior del Movimiento Autonomista (MA) se configuran dos líneas disímiles, una pugna que se ha ido cuajando desde hace algunos meses. A título personal, el sector del diputado Gabriel Boric, ha señalado que ven con malos luceros un posible pacto con la Nueva Mayoría, y más aún, gritar a elegir por Alejandro Guillier en segunda revés.

En esta columna, la secretaria común de MA, Constanza Schönhaut, cercana políticamente al diputado y a su equipo parlamentario, señaló en su cuenta de Twitter, que “para construir una alternativa a 30 años de administración de un modelo injusto, la alianza del Frente Amplio debe ser con la gente y movimientos sociales”, separando aguas de las líneas desplegadas en los medios por IA y Nueva Democracia.

Por su parte, el ex asesor de Boric y presente candidato a diputado por el Distrito N°10, Gonzálo Winter, aseguró que “no hay que ofrecer un plan a Guillier para pactar, sino uno a los chilenos para cambiar el modelo y derrotar a Piñera. Esta debiese ser la última elección de la transición en estos términos. Gran parte del país ha entendido que el modelo neoliberal que nos rige simplemente no da, y la pega del Frente Amplio es decir que ese cambio que algunos ponen como imposible, sí es posible. Habrá que ver si la Nueva Mayoría está de acuerdo”.

Una postura distinta ha impulsado al interior del autonomismo, y incluso en otras fuerzas del Frente Amplio, el antropólogo, Rodrigo Ruiz -hermano de Carlos Ruiz (IA)- y el corregidor de Valparaíso, Jorge Sharp. Esta carrera, que se habría venido cuajando desde las primarias presidenciales, señala que un programa esforzado no es suficiente para suscitar los cambios, sino que necesaria la articulación con sectores transversales, que incluyen a la Nueva Mayoría.

Según la propuesta de Sharp, el convocar a un diálogo con Guillier, a un mes de los comicios, no significa “asumir una derrota de antemano”, ni siquiera, hacerle el mecanismo a la derecha. El objetivo es alcanzar la profundización de la crisis de la Nueva Mayoría y consolidar la emergencia del FA. Enfatizan, al igual que Izquierda Autónoma, que no existe espacio para el co-gobierno, ya que esto sólo daría paso a la compañía de un plan estricto, como el de la Nueva Mayoría.

Entre las fuerzas en tensión, está el caso de Nueva Democracia. Dos de sus principales dirigentes, el ex comunista, Cristián Cuevas y la candidata a diputada por Valdivia, Carla Amtmann, hicieron un llamado a dejar de costado la neutralidad delante la segunda reverso y despabilarse ser la voz de una alianza entre la izquierda y el progresismo. Según la dirigente, la discusión se debe dar “desde ya”, para que “frente a eso no actuemos como una fuerza del 3%, porque no lo somos”.

Amtmann agrega que sin importar quién pase a segunda dorso “no puede ganarle a Piñera solo”, y para ello es necesario darle un contenido programático a la desafío. Según la candidata a diputada, Beatriz Sánchez debe tocar “a un acuerdo democrático, económico y social”.

El conflicto parece arraigar en que la desafío estratégica de Cuevas y Amtmann no es un consenso al interior de ND. En la mesa de Nuev Democracia no hay acuerdo, aseguran desde el movimiento. Es más, la irrupción de entreambos dirigentes en los medios habría causado molestia entre parte de las bases de Nueva Democracia, porque “la discusión aún no se ha dado a nivel de comunales”. Pero todavía hay quienes postulan una carrera distinta, como el candidato a diputado por la chale costa, Juan Pablo Paonessa, quien asegura que es necesario que “abramos la discusión, pero teniendo claro que la Nueva Mayoría sigue representando la vieja política que tiene desencantada a la ciudadanía”.

Paonessa asegura que aquellos “que están ‘negociando los votos’ que aún no tenemos , están poniendo en riesgo el proyecto del Frente Amplio y la esperanza de cambio que busca representar”. Y continúa con sus argumentos: “Un gobierno de Sebastián Piñera evidentemente sería un retroceso. Sin embargo, nuestras propuestas son claras y distintas a las de la Nueva Mayoría (…) no sé si ellos estarán de acuerdo con cambiar radicalmente su postura ante lo que el país necesite solo porque Piñera está en la papeleta”.

Por otra parte, en Revolución Democrática las aguas parecen estar más calmadas. Las críticas a la mesa directiva, principalmente a su presidente, Rodrigo Echecopar, tras la polémica por el cupo parlamentario de Alberto Mayol, han llevado a que no se pronuncien públicamente respecto a la polémica. Pero cerca de memorar que durante la campaña de primarias, el diputado Giorgio Jackson señaló que “estamos por terminar con el chantaje del mal beocio”. Durante la misma aniversario, RD optó por realizar una consulta interna para delimitar qué hacer delante la segunda revés, si apoyar o no a Guillier.

El coeficiente DC

La idea de fracturar y tensionar la almohadilla social y los sectores políticos más progresistas de la Nueva Mayoría y acercarlos al frenteamplismo, siempre ha estado entre los objetivos estratégicos del nuevo coalición, esto con el fin de ampliar la alianza y robustecer el tejido del Frente Amplio. El punto en discusión comienza a complejizarse cuando la alianza comienza a darse entre “las cúpulas políticas”, aseguran desde el frenteamplismo, y se mantiene la deducción de la negociación de la tan criticada “vieja política”, sin romper con el denominado eje concertacionista de la Nueva Mayoría, sino que fortaleciéndolo.

Es en esta discusión por políticas de alianza en donde irrumpe el autor falangista. Ya que, sectores de la DC igualmente han donado señales de agenciárselas un acuerdo con las fuerzas que apoyan a Guillier en perspicacia de la segunda revés, basándose en un situación programático y respaldo mutuo. La pregunta es si el Frente Amplio está dispuesto a pactar con esta triple alianza que incluiría a la DC.

Desde un sector del frenteamplismo aseguran que es posible desobstruir un beneficio de acuerdo con la DC incluída, pero “con Carolina Goic, no con el Gutenberg Martínez”. Desde otro sector señalan que es mucho más arduo, y prácticamente “imposible” fugarse a un acuerdo con la DC, que optó por el camino propio, “liderado por los núcleos más concertacionistas y conservadores”, que son los que guían la desafío presidencial de la senadora Goic.

La discusión por si optar o no por un acuerdo con el sector de Guillier en panorámica de la segunda reverso seguirá abierta. Este jueves, el sociólogo Alberto Mayol, próximo a la Bancada Amplia presentará su propuesta “de cómo hacer esa conversación políticamente sustentable desde una visión programática, más allá del apoyo a personas”. Lo único que parece ser seguro es que la resolución será consensuada por las fuerzas, conveniente a que “no hay espacio para dar un debate territorial a nivel del Frente Amplio, y únicamente una consulta no da espacio para generar un discurso y estrategia política ante la segunda vuelta”, sentencian desde el FA.

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