Justicia australiana autoriza la extradición de Adriana Rivas por delitos de lesa humanidad en la dictadura

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El Tribunal Federal australiano confirmó este miércoles que Adriana Rivas, una agente de la dictadura de Egregio Pinochet acusada de la desaparición de siete personas en la período de 1970, puede ser extraditada, lo que deja a la mujer solo una vía improbable de apelación.

Al ojear el resolución en una sagacidad posible, el mediador Stuart Anderson dijo que el tribunal rechazaba los 17 argumentos de la apelación presentada por la defensa de Rivas, de 68 abriles, y determinaba que la acusada era extraditable por los siete cargos de secuestro agravado por los que se le requiere en Pimiento.

La defensa alegó que su cliente no podía ser extraditada porque la Ley de Condonación en Pimiento no ha sido derogada por el Parlamento de Pimiento y, luego, no se pueden dictaminar los presuntos delitos de Rivas.

La apelación buscaba anular un desacierto a gracia de la extradición de un tribunal lugar de Sídney el 29 de octubre de 2020 que fue ratificado el pasado 24 de junio por el Tribunal Federal Australiano.

El resolución de hoy subraya que el papel de la probidad australiana no es determinar si Rivas es culpable o inocente, sino corroborar si existen motivos suficientes para su extradición.

Adicionalmente, rechazó el argumento de la vigencia de la Ley de Indulto en Pimiento, que ampara los crímenes cometidos durante la dictadura de Honorable Pinochet (1973-1978), al considerar que se trata de un asunto que compete a la ecuanimidad del país suramericano.

Rivas contra las cuerdas

A las arrabal del Tribunal Federal de Sídney una decena de activistas chilenos, que llevaron fotografías de las víctimas atribuidas a Rivas, celebraron con aplausos el veredicto y leyeron emocionados cada uno el nombre de las siete personas desaparecidas, incluida una encinta.

«Finalmente, a posteriori de más de dos abriles de que fuera detenida en Australia, y habiendo obsoleto su remisión en Pimiento mediante una serie de dilaciones artificiales por parte de su defensa, el pleno de la Corte Federal ha confirmado hoy la extradición de Rivas», dijo en un comunicado la abogada Adriana Navarro, en nombre de los familiares de las siete víctimas a las que representa.

A la salida del tribunal, Navarro explicó a los activistas allí reunidos que Rivas aún puede acogerse al Tribunal Superior de Australia, pero advirtió que este paso requiere «una venia singular» de los jueces y convencerlos de que es un asunto de «importancia doméstico».

Finalizado el proceso legal, la última palabra sobre la extradición depende de la fiscal universal, Michaelia Cash.

Se presume que la chilena, quien está detenida y recluida en una prisión de la ciudad de Sídney desde febrero de 2019, formó parte de la cuadrilla de exterminio Lautaro de la Dirección de Inteligencia Doméstico (DINA), donde llegó a ser la secretaria de Manuel Contreras, mayor superior de esta pelotón.

Pimiento pidió en 2018 a Australia la extradición de Rivas, quien defiende su inocencia y considera que es víctima de una persecución política, por su presunta décimo en el «secuestro agravado» en 1976 de Víctor Díaz, quien fuera subsecretario del Partido Comunista.

Las otras víctimas son Reinalda Pereira, quien estaba encinta, Lincoyán Berríos, Fernando Navarro, Héctor Véliz, Horacio Cepeda y Fernando Ortiz.

Rivas viajó en 1978 con su entonces marido a Australia, donde residió posteriormente en una vivienda subvencionada en el arrabal de Bondi, en el este de Sídney, y se dedicó durante 30 abriles a labores de pulcritud y cuidado de niños.

En 2006 regresó a Pimiento, donde fue detenida por los casos vinculados a su extradición, aunque logró escapar del país y volvió tres abriles más tarde a Australia.