Niños suicidas: las razones detrás del triste récord de Chile

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Matías comenzó a vencer el martes 10 de octubre, antiguamente de las ocho de la mañana.

Cuando lo encontraron en su dormitorio, con signos de asfixia, la ambulancia se llevó su cuerpo angustioso al Hospital Clínico Magallanes de Punta Arenas. No había ninguna razón vistoso: era un educando destacado de segundo medio del Colegio Pierre Faure, eximio ludópata de ajedrez, tenía metas y proyectos. Incluso era el representante de su colegio en unas olimpiadas de ahora. Por eso nadie entendió que quisiera quitarse la vida. Días posteriormente, su mamá, Viviana Silva, intentaría encontrar respuestas.

Las cifras internacionales y nacionales se repiten. La depresión es una de las enfermedades que perturba a los chilenos. La Estructura Mundial de la Vigor (OMS) en su postrer crónica sobre “Depresión y otros Desórdenes Mentales Comunes”, señaló que 844.253 personas mayores de 15 abriles tienen depresión, es sostener, el 5% de la población. Todavía reveló que el 6,5% tiene ansiedad; es afirmar, 1.100.584 personas.

La depresión es una enfermedad que padece el 17,5% de la población y que es responsable del 26% de las licencias médicas que se emiten al año, según la OMS,  un organismo que igualmente destaca que Pimiento, yuxtapuesto a Corea del Sur, son los países en los que la tasa de suicidio de niños y adolescentes aumenta cada año en vez de disminuir.

Sacar la voz

“El suicidio en general es un proceso largo que involucra muchos factores, ya sean personales, familiares, ambientales, sociales, etc”, dice Paulina del Río, presidenta de la Fundación José Ignacio. “Cuando un o una joven presentan estos factores, los gatillantes pueden ser infinitos: un fracaso escolar, una ruptura amorosa, un problema familiar, la muerte de un ser querido, cualquier frustración que el o la joven ya no puede tolerar: es la gota que rebalsó el vaso.  Pero es muy importante distinguir causas de gatillantes.  Obviamente en una persona que no ha desarrollado un proceso de acumulación de dolores y frustraciones, los gatillantes son simples obstáculos en el camino que se superan con mayor o menor dificultad”, comenta Paulina.

Y sabe de lo que palabra. La fundación nació jurídicamente en 2014 para darle una mano a jóvenes que se sentían en un bullicio, pero sus orígenes se remontan a 2007, dos abriles a posteriori del suicidio de su hijo decano, José Ignacio, que tenía 20 abriles. “En cuanto pude respirar nuevamente, empecé a escribir en blogs donde los jóvenes buscaban métodos para suicidarse.  Les contaba que mi hijo no había tenido ayuda y les ofrecía mis orejas y abrazos virtuales.  La respuesta fue impresionante; empecé a recibir mails de todo el mundo de habla hispana. Fue tan evidente la necesidad que tenían estos muchachos y muchachas, algunos de no más de 12 años, de ser escuchados y acogidos en su dolor y soledad, que poco a poco comenzó a tomar forma la idea de brindarles un espacio físico y de empezar  a crear conciencia sobre el suicidio infanto juvenil”, dice Paulina.

En el home del sitio de la Fundación José Ignacio hay un link que emplaza a rebuscar las señales: entre esas están si cierto pierde el interés en actividades que antaño le gustaban mucho, se comporta de guisa diferente (llora o se irrita sin motivo, por ejemplo), regala sus posesiones más valiosas, planifica su homicidio comunicándolo en las redes sociales, escribiendo un testamento o una carta de despedida, entre otros puntos.

En estos 10 abriles de audición, Paulina cree que los problemas de los jóvenes no han cambiado.  Constantemente observa que están sometidos a presiones que en sus “tiempos jamás habríamos imaginado”.  Niños que tienen que tomar decisiones respecto de si tener o no relaciones sexuales, cómo y con quién; o que tienen que lanzarse si consumen drogas o licor. “Otro punto que se mantiene igual es que muchos niños se sienten una carga para su familia, un fracaso porque no pueden cumplir con las expectativas desmedidas que muchas veces se tienen de ellos.  E incluso cuando la familia no es tan exigente o es definitivamente relajada, los niños, niñas y adolescentes no están ajenos a la presión del medio en que se desenvuelven. Sumémosle a todo eso el que no hemos creado un espacio para quienes son más vulnerables, que precisamente son los que más nos necesitan”, dice Paulina.

Los vacíos

El Colegio Politécnico Santa Ana de Chale Ordinario amaneció renglonadura el lunes 2 de agosto. Los apoderados y alumnas protestaron impactados por el suicidio de Maura, una pupila de 12 abriles. Todos culpan al bullying que sufría la pupila y que, según algunos apoderados, no había sido capaz de detener el colegio.

El hábitat escolar es uno de los lugares en los que más se mueven los niños y adolescentes y por eso los especialistas llaman a estar muy alertas de cómo se sienten los estudiantes en las salas de clases. Según publicó El Mostrador Calzón cuando ocurrió la homicidio de Maura, en 2016 se presentaron cerca de 2 mil denuncias en la Superintendencia de Educación por maltratos físicos y psicológicos en los colegios.

Paulina del Río dice que día a día audición relatos de abriles de sufrimiento, de sentirse fuera de puesto, de no sentirse querido, de soledad, de reacciones heroicas frente a todo tipo de abusos, especialmente el bullying presencial y por las redes sociales, y el desmán sexual, “con unas ganas de vivir a pesar de todo que conmueven.  Pero el aguante tiene un límite y llega un momento en que el o la joven ya no intenta comprender el sentido de su vida, piensa que sólo vino a este mundo para sufrir, que no tiene sitio en él y simplemente pierde la esperanza”.

El animación escolar es uno de los lugares en los que más se mueven los niños y adolescentes y por eso los especialistas llaman a estar muy alertas de cómo se sienten los estudiantes en las salas de clases. Según publicó El Mostrador Tanga cuando ocurrió la asesinato de Maura, en 2016 se presentaron cerca de 2 mil denuncias en la Superintendencia de Educación por maltratos físicos y psicológicos en los colegios.

Myriam del Canto es trabajadora social y es superviviente del suicidio infanto-juvenil. Los supervivientes o sobrevivientes son los familiares cercanos de la persona que ha cometido un suicidio. “En varios países, forman grupos de auto ayuda terapéutica y realizan lobby mediático y gubernamental para la mejora de la salud mental”, explica Myriam vía e-mail porque vive en Francia, aunque desde ese país actualiza constantemente una página señal “Grupo para la Prevención del Maltrato Infantil y Suicidio en Chile” que se creó en agosto de 2015. En eso convirtió el dolor posteriormente de la homicidio de su sobrina. “Ella era una gran estudiante, jamás habló de su dolor directamente con mi hermano pero sí lo hizo en el colegio, de forma regular dos años antes de su fallecimiento, pero el colegio apenas hizo registros escritos y al tratarse de  maltrato infantil emocional, no es obligatorio denunciarlo y aunque lo hubieran hecho,  no existe en Chile una institucionalidad y legislación que proteja de forma integral la infancia en Chile y la crisis del Sename lo pone en evidencia”, dice Myriam.

En Pimiento existe un Programa para la Prevención del Suicidio, dependiente del Tarea de Lozanía, sin requisa Myriam dice que a Pimiento le desatiendo mucho para tener una política pública que ataque este problema. “No existe ley de salud mental, ni tampoco una ley de prevención del suicidio. El Programa para la Prevención del Suicidio no ha contado con glosa presupuestaria en los últimos años, y la dotación asignada el 2016 fue significativamente más reducida que la solicitada por el Ministerio de Salud”, dice Myriam, quien incluso recuerda que en Septiembre de 2016 hubo una sesión distinto sobre el suicidio infanto alegre en la Cámara de Diputados, oportuno a la presión que hicieron los supervivientes del suicidio y se acordó destinar un 2% del presupuesto en vigor mental, pero este porcentaje es todavía muy inferior al resto de América Latina. “Se han realizado muchas acciones de lobby parlamentario que han resultado infructuosas y se ha denunciado también a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, comenta Myriam.

Myriam apunta a otro tema y sobre los fármacos que reciben algunos jóvenes y adolescentes con depresión o trastornos mentales del talante. “El Ministerio de Salud no ha informado de forma clara sobre los efectos secundarios de los psicofármacos, incluyendo del riesgo de ideación suicida y cuando interviene lo hace ya  muy tarde, porque los transtornos emocionales y de ánimo se desvelan en la primera infancia y están relacionados con la dinámica familiar, la historia familiar, el apego y las competencias parentales, es preciso señalar que el componente genético no es el determinante”.

Flora de La Mostrador, con más de 30 abriles de experiencia como siquiatra infanto vivaz en la Clínica Las Condes, asegura que de acuerdo a un estudio epidemiológico comunitario a nivel doméstico, publicado en 2012, el 3,1% de suicidios se concentran en niños de 4-11 abriles y 7,0% en adolescentes de 12 a 18 abriles (3,4% en hombres de 4 a18 abriles  y 6,9 en mujeres de 4 a 18).

Flora releva la atención que ponen los padres en los hijos y el tiempo que le dan. Adicionalmente, cuenta una historia: se ha viralizado la forma en que Islandia logró terminar con el exceso de drogas. Se propusieron darle una hora de calidad al día a los hijos diariamente. Sin distractores, solo escuchándolos, con atención, allí del celular y poniendo atención en sus gestos y conversaciones. Flora dice que eso mismo podría extrapolarse para ayudar a la sanidad mental de los menores.

Días posteriormente de ese martes 10 de octubre en que Matías se quitó la vida, Viviana Silva, su mamá, quiso indagar. “Nos dijo su profesor de ajedrez que los últimos días lo vio un poco ansioso y le preguntó; él le dijo que sí estaba ansioso pero nada más. Él tampoco creyó lo que sucedería y eso fue dos días antes del suceso. Un compañero también dijo que no quería trabajar en clases, pero nadie imagino nada”, cuenta Viviana.

En Punta Arenas, Matías terminó de sucumbir varias horas posteriormente de ese martes 10 de octubre. Sus padres decidieron donar sus órganos y fueron recibidos por 4 personas.

Posteriormente de su homicidio, sus padres repararon quizás en el final acto diferente que pudo acaecer hecho. Dos días antiguamente, borró su fotografía de su Whatsapp y escribió en su estado: “guilty pleasure”, placer culpable en inglés.

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