¿Pueden Donald Trump y el Brexit poner freno a la globalización?

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En los últimos abriles, millones de personas aproximadamente del mundo han saledizo a las calles para protestar contra el impacto de la globalización en sus trabajos y comunidades.

Y lo más probable es que estas manifestaciones aumenten en la medida en que el aberración tenga más bienes.

Las protestas contra la globalización se han vuelto cada vez más comunes.

En los últimos abriles, millones de personas en torno a del mundo han desencajado a las calles para protestar contra el impacto de la globalización en sus trabajos y comunidades.

Y lo más probable es que estas manifestaciones aumenten en la medida en que el aberración tenga más género.

Esta advertencia viene de Richard Baldwin, presidente del Centro de Investigación de Política Económica, un corro de observación que se dedica al estudio del comercio mundial desde hace 30 abriles.

Los avances tecnológicos de los últimos abriles implican que algunos profesionales que trabajan en oficinas estarán en peligro de perder sus puestos, indica Baldwin, quien igualmente fue uno de los economistas del equipo del expresidente estadounidense George Bush padre.

En Estados Unidos, la ira de los electores contra la globalización puede poseer contribuido al triunfo de Donald Trump. Una de las promesas electorales del republicano fue la de retornar a crear en su país los puestos de trabajo que se habían trasladado al extranjero.

Pero aquellos que votaron por él pueden decepcionarse, ya que es poco probable que cumpla su objetivo, según Baldwin.

Los robots se utilizan cada vez más en la cirugía; La primera operación trasatlántica – con el paciente en Francia y los cirujanos en los EE.UU. – se llevó a límite en 2001.

Las barreras comerciales proteccionistas no van a funcionar en el siglo XXI, dice.

“El masivo cruce de fronteras del conocimiento es la próxima disrupción”, afirma el doble.

Baldwin explica que esto es lo que le permitirá a personas en África y en Asia competir de una forma más efectiva con países occidentales, ya que los avances en comunicación significarán que los trabajadores de los países en vías de avance podrán controlar robots para realizar trabajos en Europa y EE.UU. a un costo beocio.

Migración supuesto

El costo de la mano de obra en países en vías de exposición puede ser una décima parte de lo que son en Oeste, dice Baldwin.

Algunos de los primeros migrantes jamaiquinos de posguerra en Reino Unido. La migración futura podría ser posible.

“No pueden venir aquí a tomar los trabajos, pero la tecnología pronto permitirá la migración virtual, gracias a la telerobótica ya la telepresencia”, explica.

Las velocidades cada vez más rápidas de internet que están ampliamente disponibles en el mundo, próximo con la rápida caída de los precios de los robots, permitirán a los trabajadores, por ejemplo en Filipinas o China, prestar remotamente servicios a un país como Reino Unido.

“Lo que hará la tecnología es cambiar la naturaleza de nuestras ocupaciones. Algunas de las cosas que usted hace definitivamente requieren su juicio, pero algunas partes de su trabajo pueden hacerse a distancia, al igual que algunas etapas en una fábrica pueden completarse a distancia”, explica Baldwin.

El entendido agrega que “todo lo que necesita es más poder de computación, más poder de comunicación y robots más baratos”.

Los guardias de seguridad de los centros comerciales estadounidenses podrían ser reemplazados por robots controlados por personal de seguridad con sede en Perú, y los limpiadores de hoteles en Europa podrían ser reemplazados por robots manejados por personal emplazado en Filipinas, argumenta en su manual The Great Convergence (“La gran convergencia”).

El auge de los robots

El uso de robots ha crecido exponencialmente desde mediados del siglo XX.

Una taller de Ford en 1914; El mejora de robots ha estropeado radicalmente estas líneas de producción.

Trabajar un androide industrial representativo puede costar en torno a de US$5 por hora, en comparación con el promedio total de los costos laborales europeos de más o menos de US$50 por hora o US$11 por hora en China.

Comprar robots es cada vez más saldo y son cada vez más capaces de hacer tareas más complejas.

Mira a los trabajadores de ahora. Esta es una vírgula de producción de BMW en Reino Unido en 2013.

Esto significa que el aumento del uso de robots igualmente está amenazando millones de empleos en los países en mejora, dice la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Exposición (Unctad, por sus siglas en inglés), así como en las economías desarrolladas.

No es sólo en las fábricas. El número mundial de robots domésticos ascenderá a 31 millones entre 2016 y 2019, dice la Confederación Internacional de Robótica (IFR). Se prevé que las ventas de robots para erradicar pisos, cortar el césped y levantar piscinas crezca a US$13.000 millones en este mismo período.

En el siglo XIX, la primera oleada de la revolución industrial causó un aumento del comercio mundial.
La energía a vapor, el final de las guerras napoleónicas y el subsiguiente periodo de paz redujeron los costos de trasladar acervo a nivel internacional.

La derrota de Napoleón en 1815, a posteriori de casi 25 abriles de extirpación, propició el crecimiento del comercio mundial.

La riqueza general se concentró cada vez más entre unas pocas naciones: el peña del G7 -EE.UU., Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Canadá e Italia- vio aumentar significativamente su décimo en la riqueza mundial.

Pero a partir de la período de 1990 comenzó una segunda ola de globalización, con el auge de la tecnología de la información y las comunicaciones.

Hubo un cambio dramático en el engranaje, y el “auge de las naciones ricas se invirtió en sólo dos décadas”, dice Baldwin.

La globalización de antiguamente “funcionó en un calendario que avanzaba año tras año”, mientras que la contemporáneo ola de globalización está siendo impulsada por las tecnologías de la información, que están cambiando y perturbando las economías y las sociedades con cada vez longevo celeridad, comenta.

Reacción política

Todo esto ha creado una reacción de rechazo, especialmente en las economías desarrolladas, ya que muchos votantes dicen que están perdiendo o viendo poco de los beneficios que la globalización supuestamente trae.

La globalización ha provocado protestas en todo el mundo.

Baldwin dice que las políticas proteccionistas, como las de Donald Trump, son contraproducentes.
Si las empresas se vuelven ineficientes al encontrarse obligadas a trasladar sus empleos a EE.UU., perderán su negocio frente a los competidores internacionales.

“La gente está tan enojada que están haciendo cosas que no son beneficiosas para su propio interés”, advierte el investigador. “Se están vendiendo remedios que no están relacionados con el problema”.

La globalización ha sido un factótum en la sufragio de Donald Trump en Estados Unidos.

Pero la reacción no es la misma en todos los países. A menudo depende de cómo los gobiernos tratan a los trabajadores que pueden ser desplazados por la tecnología.

… y Reino Unido votó para renunciar la Unión Europea.

“Por ejemplo, en Japón se ocupan de sus trabajadores, y realmente no hay un sentimiento anti-globalización allí”, dice Baldwin, a diferencia de Reino Unido y EE.UU.

En consecuencia, incluso las empresas que se benefician de una veterano automatización son cada vez más sensibles a las consecuencias sociales y políticas potencialmente negativas.

La existencia de robots cada vez más sofisticados significa que muchos empleos no van a regresar, dice Baldwin.

Del mismo modo, en Europa los jefes de la empresa de telecomunicaciones Deutsche Telekom y el conglomerado industrial y tecnológico Siemens han abogado por avalar un ingreso central a los trabajadores reemplazados por la tecnología.

Podemos ver un movimiento al proteccionismo a medida que los países intentan preservar trabajos interiormente de sus economías, pero es poco probable que esto funcione en el desprendido plazo, lamenta Baldwin.

Acto de consistencia

El truco es aceptar la “realidad del siglo XXI”, dice, y el hecho de que muchos trabajos simplemente no van a retornar.

Manifestantes en Burdeos con una pancarta que dice “juntos contra el desempleo y la precariedad social”.

Los gobiernos deben prestar más atención a la política social, sugiere el analista: “en el período de posguerra de la globalización liberalizamos el comercio, pero al mismo tiempo ampliamos el bienestar social: instituimos la educación a bajo costo y el reentrenamiento de los trabajadores”.

“En esencia, había un conjunto de políticas complementarias que aseguraban a los trabajadores que tendrían una buena oportunidad de aprovecharse de la globalización”.

Los resultados electorales de 2016 lanzaron un mensaje contra la globalización, según algunos analistas.

Los desafíos que todo esto supone para los gobiernos son muchos, pero el profesor Baldwin dice que debería ser posible desarrollar políticas que acepten la globalización y den a los trabajadores desplazados por ella el apoyo que necesitan.

 


Fuente:T13.cl

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