Compró en la India una “lámpara mágica” por 41,600 dólares, que obviamente era falsa

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Obviamente quisiéramos frotar con nuestras manos la lamparón mágica de Aladdín para que el índole encerrado en ella nos concediera tres deseos (y el primero sería tener otros tres deseos), pero todos sabemos que se trata de una inventiva… bueno, casi todos.

Ya sea que hayas gastado la película animada Aladdín de Disney de 1992 o la que fue estrenada en el 2019 al estilo live action, en la que aparece Will Smith, sabes que el condición de la lamparón es solamente un historia. Pero todo parece indicar que este médico de la India creyó que esa historia era efectivo.

El doctor Laeek Khan presentó una denuncia a la policía de Uttar Pradesh, en la India, porque unos estafadores le vendieron una lamparón “mágica” que no servía. El único truco que hizo fue desaparecer los 41,600 dólares que pagó por ella.

Este médico conoció a los dos hijos de una mujer que estaba atendiendo y ellos le juraban que habían descubierto a un temperamento atrapado en una lamparón. Lo fueron convenciendo poco a poco e incluso lo invitaron a conocerlo.

En una de las visitas del doctor a la casa, estos estafadores disfrazaron a un hombre como si fuera un perito ocultista que logró “conjurar” al temperamento de la lamparón. Laeek lo vio con sus propios luceros, pero le decían que no podía tocarlo porque saldría herido.

Aunque se trataba de una ilusión, el doctor quedó convencido de que el índole era vivo y quiso comprarles la lamparón a estos timadores. El precio comenzó en 200,000 dólares, pero al final acordaron vendérsela en 41,600.

Supuestamente la lamparón le traería “riqueza, salud y buena fortuna”, pero el artefacto nunca funcionó (quién lo diría). Khan se presentó a la policía e hizo una denuncia por la estafa. Los dos hombres y el supuesto inteligencia ya fueron arrestados y entonces se supo que habían engañado de la misma forma a otras familias. La única que sigue fugitiva es la paciente del doctor.

Este médico de la India es la prueba de que el título de doctor no quita lo iluso y ahora solo esperamos que el “genio” de la neutralidad le conceda el deseo de que le devuelvan su caudal.