La falla estratégica de Mañalich para abastecer de insumos al mejor sistema de salud del planeta

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La crisis por el Coronavirus avanza cada día y ya resiente las urgencias y centros de lozanía del país. Todos los días personal médico de distintos lugares sube a redes sociales denuncias por la yerro de mascarillas, guantes, ropa de aislamiento y hasta del Kit de test PCR para detectar, precisamente, el COVID-19 o sus insumos asociados. En los hospitales se las han ingeniado para suplir la carencia con bolsas de basura para aislar los uniformes y zapatos,  cadenas comunitarias -como en la zona sur de la RM- en las que vecinos ayudan a cocer y cortar tela para trajes y mascarillas y hay casos, como en el Hospital de La Florida, en que el personal de la emergencia ha pedido donativos para poder alimentarse durante los turnos.

Un panorama que atraviesa todo el país. La semana pasada el Colegio Médico implementó un formulario para conocer el estado de los distintos centros de salubridad y más del 85% de los funcionarios señalaron que “no contaban con todos los elementos necesarios”. Una situación que se repite en cada punto del mundo en donde ha llegado el Coronavirus. Un panorama de escasez mundial que ha llevado a que el mercado de los insumos médicos cambie a modo de “economía de guerra” y por lo tanto, las condiciones de adquisición han cambiado.

Actualmente laboratorios y empresas intermediarias le dan prioridad a Estados Unidos y países de Europa, adecuado a los grandes volúmenes de sus pedidos y al hecho que aseguran la prisión de traslado de los productos de forma directa, lo que aceleraría -explicó un intermediario de ventas que opera en Pimiento-  en “al menos dos semanas la llegada de los productos, que por lo general están tardado un mes, desde su encargo”. Es bajo este contexto, agregó la fuente, que países con bienes pequeña y población pequeña como Pimiento, “quedan en el vagón de la cola, son terceros en prioridad de los grandes laboratorios”.

La semana pasada el presidente, Donald Trump, anunció que EEUU necesitaría 100 mil ventiladores mecánicos y 500 millones de mascarillas, para afrontar la pandemia, una cantidad que no estaría arreglado en el mercado a nivel mundial. Actualmente en Pimiento, según el ministro de Lozanía, Jaime Mañalich, hay 3.315 ventiladores disponibles, incluyendo los que están en proceso de adquisición, en clínicas privadas y los que están a la retraso de ser convertidos. “Pueden ser más, ayer me comuniqué con el gobierno de China para adquirirlos si es necesario (…) hay que estar tranquilos”, agregó la autoridad máxima del Minsal.

En el mundo hospitalario reconocieron que “no hay mayor capacidad de compra”, que la equivocación de medios disponibles, desde el monises hasta las medidas de transporte, complican la provisión en las compras. Señalaron que “se está bajo la ley del más fuerte” y que encima de “tener que preocuparnos de sanar y tratar a las personas, debemos preocuparnos de abastecernos”. Apuntaron a que el trabajo central en Cenabast, la Subsecretaría de Vigor Pública y los Servicios de Vigor, tanto a nivel regional como metropolitano, “debería centralizar y distribuir el abastecimiento a nivel nacional”. Valoraron el anuncio de Mañalich de disponer de los ventiladores del servicio privado de salubridad, pero advirtieron que era “insuficiente”, ya que la crisis en el sistema de sanidad se da en toda clase de insumos y no sólo en los ventiladores mecánicos.

Lo que no explicó Mañalich es que la escasez mundial de ventiladores va mucho más allá de la capacidad de negocio que tenga el país. Stefan Dräger, director de la empresa alemana Drägerwerk -líder mundial en la producción de ventiladores- reconoció en una entrevista al medio Spiegel, que ni siquiera con toda la producción flagrante del mundo se podría cumplir con el requerimiento de Trump y agregó que hace poco el canciller austriaco, Sebastian Kurz, solicitó mil ventiladores, pero sólo tiene 50 disponibles. “Ministros de todo tipo de países me han llamado”, acotó.

Fuentes de empresas que trabajan como intermediarias entre laboratorios y los distintos países, explicaron que ya no valen las “notas de créditos ni pagarés” y que para estabilizar una adquisición se debe retribuir por aventajado”en efectivo” entre 75% a 100% del valencia total. “La liquidez es fundamental”, agregaron.

Han IL Park, es representante de la empresa surcoreana Sugentech, que a través de la importadora “Tretra-C Chile”  trabaja con seis países en América Latina y el Caribe, importando Kits de test PCR y test de Anticuerpos (test rápidos), ventiladores y vestuario. En conversación con El Mostrador afirmó que el mercado mundial flagrante opera bajo “tres negociaciones: interestatal, país por país; negociaciones entre compañías y con gobiernos locales”.

En Pimiento, Tetra-C ha trabajado con comunidades pequeñas y compañías privadas, pero el Minsal  “puede importar directamente desde Corea. Es la forma popular de negociar estos días”. Han IL Park explicó que un problema importante al hacer los pedidos de insumos médicos, en medio de la pandemia, son los tiempos de tardanza: “Muchas compañías coreanas producen estos productos, pero generalmente son pequeñas compañías, por lo que les resulta difícil manejar pedidos de todo el mundo. Los países tienen que esperar antes de recibir los productos. En mi opinión, un país como Chile debe esperar”.

A esto se suma la dificultad de traslado por tierra, ya que el obstrucción de fronteras ha llevado a que algunos países retengan parte de las cargas, como sucede en Europa, donde se deje de una verdadera “guerra de las mascarillas”. El 5 de marzo, en Francia se requisó un pedido de 4 millones de estas que provenían de una empresa sueca y que tenían como destino otros países. Dos semanas tardó París en liberar la porción del expedición luego de intensas presiones diplomáticas desde Suecia, por lo que dicho cargamento pudo montar a España e Italia, los dos países más golpeados por el COVID-19.

El modo “chilensis”

La pregunta, delante el incierto panorama mundial, es cuánto se ha preparado y abastecido Pimiento frente a la cachas competencia por coger insumos médicos para afrontar la pandemia y la conclusión, entre aquellos que transan en este mercado, es “poco y nada”. Coincidieron que en Pimiento se ha priorizado la negocio en pequeñas cantidades y de forma descentralizada, con una desvaloración proactividad de las autoridades gubernamentales, partiendo por el ministro de Salubridad, Jaime Mañalich.

Para los especialistas, el conflicto por la tardanza en la operación de ventiladores es un claro ejemplo de ello. El Presidente, Sebastián Piñera, ha muchas veces -igual que Mañalich- que el país se ha preparado desde enero para la arribada del Coronavirus. Esta semana, el medio Interferencia reveló que recién el 13 de marzo se había generado la adquisición de 800 ventiladores, los que según las autoridades estaban asegurados desde enero. Los mismo, se estaría repitiendo con otros insumos. En Mercado Notorio no se registran grandes compras por parte de la Subsecretaría o de los Servicios de Salubridad regionales, es más hay pequeñas compras a laboratorios locales, aunque entre todos los intermediarios destaca la sede en Pimiento de Hoffmann-La Roche y Life Technologies SPA, que intermedia los productos de Thermo Fisher. Estas dos empresa son las que han provisto de test PCR y la indumentaria y maquinaria para ensamblar los 39 laboratorios que hoy procesan los test para detectar el COVID-19.

Quienes se mueven en el mercado internacional de insumos médicos afirmaron que el ministro Mañalich no ha tenido la atención “necesaria” con las ofertas que le han llegado desde el extranjero para surtir a Pimiento. A lo que hay que unir que en un inicio el Minsal no incluyó el incremento de precios por especulación en los insumos médicos, lo que ha triplicado su valencia ahora.

Otro antecedente no último. Fuentes diplomáticas comentaron que recién el miércoles 25 de marzo -la semana pasada-  el Minsal ofició a la embajada chilena en EEUU y algunas en parte de Europa pidiendo explorar adquisiciones de ventiladores. La respuesta fue: “no hay disponibles”.

En el mundo crematístico sentenciaron que el Presidente Piñera y el ministro Mañalich han demostrado “una falta de rigor logístico” a la hora de proveer al país en medio de la pandemia y, que no se explican cómo la grupo Luksic pudo dirigir la donación de 1 millón de mascarillas traídas desde China para el sistema de vigor, las que fueron entregadas a través del Colegio Médico. Hasta la plazo ni Cenabast ni el Minsal hay podido consolidar una adquisición de similar magnitud.

Los más cercano fue el anuncio hace unos días de Mañalich que confirmó la importación de 1 millón de test rápidos para identificar los reactivos al virus del COVID-19, a pesar que hace solo un par de semanas él mismo había dicho que su utilización no era conveniente como método de diagnosis. Al interior del Minsal confirmaron que el ministro ha llevado negociaciones “directas” con Corea del Sur, adecuado a la gran magnitud del pedido, lo que se suma a alianza estratégica que tiene Cenabast para cazar insumos a través de un organismo asociado al gobierno surcoreano, dedicado a la innovación tecnológica.

Lo señalado por el ministro es un consenso en la comunidad médica. La directora del Instituto de Inmunología de la Universidad de Pimiento, Mercedes López, dijo que  estos test miden anticuerpos o antígenos, que “requieren que haya un nivel de antígenos en la sangre para ser detectado. Los test rápidos son sanguíneos, entonces requiere que lo que vas a medir esté en la sangre. Ahora, los test rápidos son súper útiles en otros contextos, por ejemplo, si tu quieres medir en un equipo de salud que ya han estado en infección por bastante tiempo, la cantidad de gente que está inmune al virus, en teoría, se podrían usar test rápidos. Pero, en esta etapa de la epidemia lo que nos interesa es determinar quienes están infectados para poder aislarlos”.

En algunos países se utiliza el test rápido como método de escolta o preventivo, principalmente, para estar testeando continuamente a policía, personal médico o aquellos que deben seguir cumpliendo funciones en la calle y no pueden vigilar cuarentena. Asimismo para testear, provisoriamente, a poblados que están muy alejados de las urbes, lo que retrasa el tiempo de dilación de los test PCR, tiempo que en Pimiento oscila entre los 3 y 7 días de retraso.

A mediados de marzo, Chiu-Ling Wang, presidenta de África América Asia Consulting Corporation (AAACC) -empresa que distribuye insumos médicos, como kits de prueba para COVID-19, máscaras N95, viseras de aislamiento médico, trajes de seguridad, guantes, y respiradores mecánicos- le envió una propuesta al ministro Jaime Mañalich, ofreciendo distintos stock de productos para Pimiento, la cual todavía fue enviada a Judith Mora del ISP.

Desde EEUU, la presidenta de AAACC relató que “hicimos una oferta al Sr. Mañalich en dos ocasiones separadas. La primera vez fue hace dos semanas, cuando le ofrecimos pruebas rápidas para COVID-19, con todos los certificados (es decir Certificación CE, CFDA) y agregamos la información pertinente acerca de los kits de prueba enviada” y que el ministro les respondió “gracias, vamos a seguir utilizando únicamente las pruebas de PCR”. La empresaria explicó a El Mostrador, que durante esta semana igualmente envió al ministro “Mañalich una oferta de 200 ventiladores mecánicos con un plazo de entrega 4-5 días”, pero que aún no reciben respuesta.

A este panorama, se suma lo que ocurre con el desabastecimiento en el mundo farmacéutico. Desde las Farmacias Independientes aseguraron que “Cenabast está rebasada. Muchos proveedores le fallaron, ofreció mascarillas que luego no vendió y recién se espera que en las próximas semanas despache, por primera vez, a farmacias independientes”, señaló el presidente de AFFi, Héctor Rojas.

Agregó que Pimiento tiene “una economía muy pequeña, si no coordinamos esfuerzos público y privados, la tristeza entrará por la puerta de nuestra gente. Creemos, que Chile tiene un déficit importante en relación a insumos médicos y stock para afrontar esta crisis. La situación, sí, es alarmante. Nuestro país es un importador de muchos de estos productos básicos, lo que nos deja en una situación de mayor vulnerabilidad. Esta dependencia tendrá costos sanitarios importantes en países como el nuestro”.

El secretario Caudillo de UNFACH, Alfredo Nebreda, dijo que en Pimiento “cualquier estimación que la autoridad haya hecho, ya ha quedado corta. Aún no hemos aprehendido el peak de enfermos críticos y los insumos en relación a la prevención del contagio, y medicamentos para virus de invierno, ya son escasos y han sufrido importantes variaciones de precios. Fielmente, las farmacias están en la trinchera. Están solas, negociando con los proveedores la importación de dichos insumos, aplicando protocolos de trabajo propios para no tener que cerrar por cuarentena preventiva. El apoyo estatal se limita al expedición de lineamientos generales de procedimientos”.

Negocio hormiga

Para ver en detalle la forma en la que se ha movido el mercado de suministro de insumos médicos en Pimiento, El Mostrador revisó todas las compras bajo el ítem “coronavirus” de los últimos tres meses. En Mercado Notorio se puede observar que el movimiento se inició a mediados de febrero, cuando la Subsecretaría de Sanidad adquisición seis kit de prueba para test de PCR y los envió a regiones. En el detalle de las compras directas por parte de organismos del Estado, la mayoría de las compras son al detalle, provenientes de Hospitales, Universidades y poco desde el sistema central.

Hasta el suspensión de este reportaje había dos compras importantes de Test PCR en proceso de revisión. Las dos a la empresa Roche, una de ellas por $1.263.399.200, que fue ingresada el 24 de marzo, y otra de 2 mil aplicaciones de PCR de $1.469.880.000. Por otra parte, el 30 de marzo compraron 2 mil Kit de PCR Thermoficher en $1.723.525.347 y se registran compras anteriores no sólo para test, sino para articular laboratorios de procesamiento.

La mayoría de los registros apuntan a que cada hospital y municipio hace sus compras, no sólo de test PCR, de test rápidos para COVID-19, guantes, mascarillas, pipetas, algodón, a distribuidores o intermediarios de beocio escalera. El 1 de abril, la Municipalidad de Parral compró 200 test rápidos con cargo a la Ley SEP, por $1,6 millones a la empresa Alateia-Medical S.A. El Hospital San José de Coronel retraso que se apruebe la operación de 4 mil unidades de test rápidos por $23,8 millones y Petorca compró 240 test a $5 mil cada uno, a la empresa Farmalatina, tira a la que se suman comunas pequeñas como Nueva Imperial, San Clemente y Traiguén.

Desde las alcaldías señalaron que “ante la lejanía” y tardanza en estar los resultados de PCR, se optó por “reforzar a los servicios de salud” con test rápidos. Esto igualmente se replica en comunas con veterano poder crematístico, como Las Condes, que dirigida por Joaquín Lavín (UDI), adquirió 50 kits de 40 unidades de test rápidos por un costo total de $23.811.900.

En genérico no se observan grandes compras de servicios centrales, como la Subsecretaría de Salubridad Pública. El 1 de abril, Servicio Metropolitano de Vigor, que estaba en “estado crítico” hace cinco días, compró 24 ventiladores mecánicos en $878.259.596, y el Servicio Metropolitano Oeste adquirió 2 mil colocaciones de test rápidos en $25 millones, intermediadas por la firma A. Jerez y Pardo Limitada, que se dedica al rubro inmobiliario.

El Hospital El Salvador, emplazado en la comuna de Providencia, incluso ha vivido momentos de desabastecimiento. Durante la semana pasada, en los equipos médicos surgió la preocupación por la descuido de insumos que acompañan a los test PCR, como las tórulas de dacrón, con las que se sacan las muestras para el test. El 20 de marzo, el H. Salvador registra una operación de 300 unidades de test PCR por un total de $10.024.917 al laboratorio Barnafisa, y este 1 de marzo arrendó 9 ventiladores mecánicos por poco más de $12 millones.

Otras compras que se pueden encontrar -también a goteo- son 193 camillas hospitalarias por $407 millones, adicionalmente de dos pedidos de 400 camillas por $995 millones que se realizaron el 17 de marzo a través de la Suministro de Fondos Extra Presupuestarios. Ése mismo día se registra la operación de 10 ventiladores por $261 millones.

Pero no sólo los servicios públicos se abastecen, empresas y pequeñas comunidades asimismo han surgido al mercado en sondeo de insumos médicos. Camilo Rapu, presidente de la comunidad Ma´u Henua de Rapa Nui, señaló que “estamos muy preocupados con la pandemia” y que ya “compramos más de 150 mil insumos para nuestro pueblo”, entre ellos 4 mil test rápidos de Coronavirus al Montón Coreano Tetra-C. Aseguró que “ha sido difícil, porque también se necesita apoyo y gestión del Gobierno, para que ellos nos puedan entregar ésos insumos, porque los test los están entregando en forma regularizada a cada país”.

“Estar en cuarentena es una buena medida, pero no es suficiente, tenemos que hacer test a todos los habitantes de la isla (…) Concentrarnos en mejorar a las personas, esta es una enfermedad que en todos los lugares que ha llegado deja muertos, lo único que podemos hacer es prepararnos”,  afirmó Rapu.

En el mundo hospitalario reconocieron que “no hay mayor capacidad de compra”, que la desliz de medios disponibles, desde el monises hasta las medidas de transporte, complican la transporte en las compras. Señalaron que “se está bajo la ley del más fuerte” y que encima de “tener que preocuparnos de sanar y tratar a las personas, debemos preocuparnos de abastecernos”. Apuntaron a que el trabajo central en Cenabast, la Subsecretaría de Lozanía Pública y los Servicios de Sanidad, tanto a nivel regional como metropolitano, “debería centralizar y distribuir el abastecimiento a nivel nacional”. Valoraron el anuncio de Mañalich de disponer de los ventiladores del servicio privado de lozanía, pero advirtieron que era “insuficiente”, ya que la crisis en el sistema de sanidad se da en toda clase de insumos y no sólo en los ventiladores mecánicos.

“Mira la diferencia con argentina, tienen a todos los soldados haciendo mascarillas, ese es un Estado que se preocupa. Otra duda, si estamos a punto de que todo caiga, porque el Hospital Clínico de la Universidad de Chile no está a disposición del ministerio, ¿Por qué no entra inmediatamente a la red pública de salud? Para aliviar a los hospitales de las patologías frecuentes. ¿Por qué el Hospital Militar no se dispone a la red pública de salud? Esas son las preguntas. En regiones no se tendrán las condiciones, ni respiradores mecánicos para los pacientes”, consigna la directora del Instituto de Inmunología de la Universidad de Pimiento.