Abuelito vendía chicles para comprarle comida a su perro y alguien se lo robó

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Actualmente la situación económica de muchas personas no es muy buena oportuno a la pandemia por covid-19. Sin incautación, no se dejan vencer por las adversidades, al contrario, estas las motivan a seguir delante y enfrentarse a sus propios problemas. Desgraciadamente, existen casos en los que estas actúan mal y se aprovechan de aquellos que trabajan honradamente.

Tal como le sucedió a don Alejandro, un señor que vende chicles en las calles de México para alimentarse él y su perro, a quien hace unos días, le robaron a su fiel amigo.

Él es conocido en el centro de la Ciudad de México, ya que es trillado con frecuencia ofreciendo golosinas conexo a Sol, su fiel compañero peludo, quien siempre está acostado sobre una pequeña frazada en el suelo.

Sin confiscación, las personas que viven cerca de donde trabaja don Alejandro denunciaron que el perrito le fue quemado el miércoles 17 de febrero en la avenida Fray Servando, esquinazo con Topacio y desde entonces, aunque se ha hecho de todo para localizarlo, no han conseguido encontrarlo, por lo que su dueño se encuentra más que devastado.

Todos los días muchas personas que conocen al señor lo ayudan a agenciárselas a “Solcito”, pues saben que su compañía es muy importante para él. No se sabe con precisión cómo es que sucedió todo, pero supuestamente una mujer fue quien le quitó el can a don Alejandro.

De hecho, hay una surtidor cerca del espacio de los hechos, por lo que las personas que lo ayudan se han organizado para ver la posibilidad de conseguir alguna cinta que pueda darles alguna pista sobre el paradero de Sol, ya que no es ajustado que se lo hayan llevado así falta más, pues eran compañeros desde hace mucho tiempo.

La entrañable unión entre don Alejandro y Sol se hizo vírico durante el 2019 luego de ser vistos vendiendo golosinas. En aquel momento se juntaron muchas personas para difundir el negocio que tenían para alcanzar aumentar sus ventas y así comprar comida para los dos. Por esta razón se dilación que la misma multitud se solidarice de nuevo para encontrar a su fiel compañero y se logren reencontrar.

Esperamos que esto suceda, pues los vínculos entre dos seres vivos son tan fuertes que nos negamos rotundamente a romperlos, en particular si uno de ellos desaparece sin dejar muchos rastros.