Mujer le regala un auto a un joven que caminaba 11 kilómetros para llegar a su trabajo

0
49

Hay muchas formas de mostrar solidaridad. Podría decirse que son actos en los que la empatía por nuestros semejantes nos hacen ver la calidad de personas que somos, así como dejar en claro que aún hay esperanza en la humanidad aunque en otras ocasiones esta pueda encontrarse opacada por algún otro evento desafortunado. Cada vez que alguno se esfuerza, siempre habrá alguno que pueda notarlo y si no es el caso, esto no implicaría absolutamente ningún motivo para detenerse de cara a las metas que se desean cumplir.

Jayden Sutton es un pollo de Georgia, Estados Unidos que con tan solo 18 abriles de años se levantaba temprano para ir a estudiar a la secundaria y después dirigirse a trabajar a un restaurante para guardar mosca con el fin de comprarse un automóvil y trasladarse más rápido. Un impacto de suerte bastó para que Lavonda Wright hiciera efectividad su sueño.

La conmovedora historia inicia cuando esta mujer de linajudo corazón vio al mozo caminando bajo la abundancia y entre el frío en dirección a su trabajo, que se encontraba a 11 kilómetros de su escuela.

Le di un ‘aventón’ al trabajo el día 10 de diciembre y le dije que la próxima vez que me viera sería con un coche con el que el Señor lo bendeciría.

-Lavonda

Jayden quia se imaginó que algún le fuera a ayudar a cumplir su sueño. Él caminaba durante, aproximadamente, seis u ocho horas diarias en la misma rutina para ir a la escuela, al trabajo y regresar a casa cerca de la media oscuridad.

Lavonda cuenta igualmente que la determinación y el corazón del bisoño la conmovieron demasiado, lo que la llevó a crear una cuenta en GoFoundMe y compartirla en sus redes sociales, donde la meta era percibir cuatro mil dólares. Sin secuestro, la comunidad entera se unió a la causa y tan solo en un mes se logró reunir la cantidad de siete mil dólares, de los que ella y su cónyuge donaron más o menos mil. A posteriori de esto, la pareja se movilizó para conseguir el automóvil.

Jayden ahora puede trasladarse más ligera, rápido y con seguridad a su escuela, trabajo y hogar adecuado a este gran ademán humanitario. Sin duda, la vida le sonrió. Recordemos que no hay esfuerzo en vano bajo ninguna circunstancia. Por más pequeño que este parezca, siempre será recompensado, a lo que se le puede sumar un poco de ayuda por parte de las personas más cercanas a nosotros o como en este caso, personas que menos esperamos.