Pagó 375,000 dólares por unas cartas de Pokémon y todas resultaron ser falsas

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Para un coleccionista siempre es poco el fortuna que puede deteriorar por obtener un codiciado y raro objeto, porque está seguro que la satisfacción que sentirá y claro, el peculio que podrá obtener posteriormente podría ser mucho veterano; eso si la alcoba adquirida es llamativo y no un fraude, como le sucedió a Chris Camillo, quien incluso hizo un video para que todos vieran su triunfo y terminó haciendo el ridículo.

Chris, quien se presenta como inversionista profesional y adicionalmente es presentador del canal de YouTube llamado Dumb Money, y preciso ahí organizó todo un evento para cascar un paquete de tarjetas Pokémon de la primera estampación, que venía en su empaque cerrado, para mostrarlo por primera vez frente a sus seguidores. Por este objeto, que desde el año pasado ha venido elevando su precio, pagó 375,000 dólares, una cantidad nulo despreciable.

Muy emocionado, este hombre organizó una transmisión en vivo para compartir ese anhelado momento de aclarar su caudal y mostrar todas las tarjetas, pero primero notaron que el empaque no estaba correctamente sellado, lo que despertó las sospechas de que probablemente cierto ya lo había despejado antaño, y lo peor es que notaron diferencias en los colores de algunas de las cartas, lo que fue la señal de que este hombre había sido timado.

La conclusión fue definitiva y dolorosa: No se trataba de un paquete que se abría por primera vez, y lo peor de todo es que las cartas eran comunes y no las que aparecen en uno de primera estampación, así que el fracaso no pudo ser más noble. Imagínate que pagaste 375,000 dólares por poco que esperabas con ansías y te das cuenta de que fuiste estafado. Eso es como para hacer plañir a cualquiera.

El tendero pidió que la transacción fuera en efectivo, poco que ya era sospechoso, pero gracias a Dios tomaron la precaución de no realizar el suscripción sino hasta que revisaran la mercancía, y como resultó falsa no hicieron la entrega de esos fajos de billetes, así que al final no fue tan desafortunado el incidente, solo se quedaron con las ganas de tener entre sus manos un paquete verdadero de primera tiraje, pero al menos conservaron el efectivo para una sucesivo operación.